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Archivo de July, 2010

A LOS 100 AÑOS DE LA GESTA HISTORICA DEL CRUCE DE LOS ALPES

Friday, 16 July, 2010

CENTENARIO JORGE CHAVEZ Por Julián Palacin Fernández (*). La utilización y uso del espacio aéreo en los primeros años de 1900, en donde el hombre logró que este aparato o mecanismo denominado aeronave pueda tener sustentación aerodinámica y hacer el sueño de volar una realidad, llevó a hombres de la época a liderar la conquista de este nuevo medio de locomoción, tratando con audacia de vencer los obstáculos y llegar cada vez más alto.

En Europa la travesía aérea de los Alpes, se planteó como una prueba principal del raid aéreo Briga-Milán, en un ambiente en el cual jamás el hombre había osado vía aérea esta proeza.

Fue así como un predestinado por la historia de nacionalidad peruana, símbolo representativo de la lucha de un pueblo ancestral, Jorge Chávez Dartnell tomó la decisión histórica en la gloria del Perú de llevar el valor de sus ideales de unir Francia a Italia a través de los Alpes.

Tamaño desafío era para la época un pequeño paso para un pionero, pero un gran salto en la historia del dominio de la raza humana sobre un nuevo ámbito, el espacio aéreo.

Es importante sumergirnos en el conocimiento del más importante héroe de la Aviación Civil Peruana, y para ello debemos retroceder a ese 13 de enero de 1987, fecha en que llegó al mundo un niño, hijo del banquero peruano, don Manuel Gaspar Chávez y de la dama limeña doña María Rosa Dartnell y Guisse de Chávez, lo bautizaron con el nombre de Jorge Chávez Dartnell y lo inscribieron inmediatamente en el Consulado Peruano, dentro de una familia que le dio 5 hermanos llamados, Felipe, Manuel, Juan, María y Gerardo.

Descendientes de Juan Dartnell y doña Mercedes Guisse Valle Riestra de Dartnell y sus bisabuelos, el Almirante don Martín Jorge Guisse y doña Juana Valle Riestra de Guisse.

Debemos recordar que el Almirante Guisse, fue prócer de nuestra independencia y llegó al Perú en la expedición Libertadora del General don José de San Martín al mando de la corbeta “Lautaro” y formando parte de la flota de Cochrane en un destino que le tenía reservado una meritoria y honradísima actuación histórica en defensa de la Independencia.

Estas son las raíces ancestrales de Chávez, quien tuvo una vida acomodada en Paris y su padre un destacado banquero peruano, al morir dejó una apreciable fortuna que permitió a Jorge Chávez una vida con comodidades en el mayor nivel social de la época.

Su hermano mayor Jorge, después de la muerte de su padre fundó un banco en Lima con una oficina en Paris llamado “Chávez Hermanos”, sin embargo Jorge Chávez no fue impulsado por el lucro su dedicación a la aviación, no obstante los importantes premios de la época, su vocación nace luego de ser un exitoso joven que sobresalió en los deportes, como campeón de salto alto, carreras de velocidad, obstáculos y jugaba fútbol, era un exitoso deportista con un carácter disciplinado y caballeresco y al culminar sus estudios a los 21 años en la Escuela Violet de Electricidad en la que obtuvo el título de ingeniero, se contagió de la efervescencia de los grandes triunfos aéreos de Lathan, Blériot y Farman, en donde estos récords franceses sobrepasaban a los establecidos por los hermanos Wright en Estados Unidos, lo que lleva a Chávez a afirmar “no me gusta vivir una vida estúpida de los ricos de Paris, necesito hacer algo” .

Los cronistas de la época relataron como germinó en Jorge Chávez el amor por la Aviación Civil y cuentan que ese pasión a primera vista nace en el circuito de Reims en 1909, en donde la belleza y la audacia de esta nueva actividad del hombre lo llevó a hacerse amigo de uno de los mejores ases de la Aviación Civil de entonces: Luis Paulhan y de allí se interesó por los aeroplanos y con total dedicación se sumergió en el estudio de sus partes, piezas y repuestos.

Jorge Chávez entendía que si quería llegar a ser un gran piloto tenía que iniciarse allí, entre los fierros, en los hangares y es por ello que se inicia como el más modesto asistente de mecánico en el día y en la noche vestido de etiqueta continúa con su correcta y elegante vida parisina.

En los talleres del hangar de Paulhan, logra descubrir el funcionamiento de los motores de los aeroplanos, y conocer los secretos del más experto mecánico de la época y con esos conocimientos técnicos da su primer paso para hacerse piloto, y en febrero de 1909 ingresa a la escuela Farman, en Mourmelon le Grand y después de algunas horas de doble comando realiza su primer vuelo solo, logrando la atención de sus profesores por la pericia aeronáutica demostrada, era como si estuviera predestinado a pilotear un avión en la ruta de la gloria de los pioneros inscribiendo en su periplo el nombre de su Patria, el Perú en la historia de la Aviación.

Es así como Jorge Chávez en su cuarto “vuelo solo” ya se siente capaz de llevar un pasajero en su aeroplano Farman y con audacia, invita a su amigo Cristianes hacer un vuelo hasta Reims, en la época realizar un vuelo desde Mormelon a Reims, era toda una hazaña aérea y una proeza digna de esta nueva estirpe de “gentleman flyer” de la época.

Las circunstancias originaron que el aviador Van de Born se adelantará a Chávez a esta proeza y no queriendo ser segundo renunció al viaje y en su lugar realizó un vuelo que marcó el primer récord en donde un avión que no había subido más de 30 metros subió hasta los 500 metros, revelando su espíritu y su liderazgo en la inscripción de su nombre entre los ases pioneros de la Aviación Civil Mundial.

El 15 de febrero de 1910 obtiene su brevete internacional de piloto.

Su amigo Farman le había hecho firmar un contrato para tomar parte en determinados concursos con cláusulas que eran esenciales para poder ingresar a la escuela que él dirigía y adquirir un aeroplano de su construcción, sin embargo Jorge Chávez cumplió con estas estipulaciones participando sólo en los concursos de altura, lo que permitió ingresar al álbum de oro de los “ases mundiales de la aviación”.

Día a día la personalidad de Chávez vencía y revalidaba los límites de las alturas jamás alcanzados por otro piloto, su coraje y su perseverante ideal de apoyar el desarrollo de la técnica aviatoria al servicio de la humanidad, lo hizo ingresar al equipo de los llamados “pioneros del espacio”.

Es así que ya que Chávez en búsqueda de la gloria decide lo que ningún hombre con máquina había logrado, la travesía de los Alpes.

El clima y especialmente el viento era el principal enemigo de esta travesía y el 23 de setiembre de 1910 no quiso amanecer propicio para el vuelo, especialmente a las primeras horas de la mañana, sin embargo a las 11 de la mañana el tiempo mejoró, el cielo estaba limpio de nubes y las montañas cercanas al briga se destacaban por su nitidez, mientras los informes meteorológicos del lado italiano eran excelentes.

El aviador belga Christiaens, amigo de Chávez, que se encontraba ubicado sobre el simplón, le aconseja no arriesgarse a la travesía porque el viento era demasiado fuerte por el lado de las gargantas del Gondo, “espera hasta mañana”-le decía, pero el piloto peruano estaba decidido a intentar la hazaña.

El mecánico de Chávez hace girar la hélice del Blériot, el motor arranca, Chávez se coloca los anteojos y el casco de cuero, elevando sus brazos indica la señal de partida, sus ayudantes sueltan el aeroplano empieza a correr a toda velocidad y a las 13 horas, 29 minutos y 40 segundos del 23 de septiembre de 1910 despega y se eleva.

El simplón, mirado desde Briga semeja un camino que conduce al cielo, el Blériot de Jorge Chávez sigue esa ruta y la gente que apiñada en el Aeródromo contempla el vuelo, marcan el entorno de esta partida hacia la gloria.

En los puestos de observación del simplón están sus amigos Christiaens y Barzini, que en esos instantes invisible el vuelo de Chávez en la inmensidad de los cielos, no lo distinguen, los minutos parecen una eternidad hasta que Cristianes rompe su silencio y dice “ahí está ¡…! ¡se oye el motor!”, Chávez vence el simplón, vuela sobre los pastos del Hospicio y deja atrás la última franja de tierra donde hubiese podido aterrizar, sobrevuela los escollos del Gathenhorn, da la vuelta entorno del Seehorn y luego penetra en el desfiladero entre las paredes a pico de aquel y del Pioltone, para desembarcar en el tortuoso valle del Toce “horrible como un jirón del infierno dantesco”.

Sobrevuela el Vegogna, donde los lugareños lo aclaman levantando sus brazos y agitando sus pañuelos en la zona donde sucumbió el ejército de Aníbal y tambalearon las tropas de Napoleón y en sus entrañas mismas llega a esa Región maravillosa llamada Piamonte, que tiene en su corazón el histórico pueblo de Domodossola.

Es en Domodossola, donde late el corazón de Piamonte, y donde el aviador peruano Jorge Chávez escribió las páginas más hermosas en la historia del aire y del espacio, ya que fue inscribió con honor el nombre del primer as del espacio en la historia de la humanidad que logró coronar con éxito la travesía de los Alpes en un aeroplano, que significó el sacrificio divino de entregar su vida por esta causa de la humanidad, ya que el Blériot a las 14 y 10 minutos de la tarde y a pocos metros de lograr el esperado aterrizaje en el campo de Domodossola para reabastecerse de gasolina y continuar su vuelo a Milán cayó a tierra y se frustró su planeada llegada a las 15 y 30 horas del mismo día, dando término a su grandioso raid Briga-Milán, cuando sólo faltaban 20 metros para aterrizar en Domodossola se quebraron las alas del Blériot en un “crac”, doblándose hacia atrás como de una paloma, el aparato se vino abajo a pique, luego se dio vuelta de campana desasiéndose totalmente, Jorge Chávez viajó al cielo 4 días después de un internamiento en el Hospital Saint Biago, Jorge Chávez dejándonos un testamento inconcluso de la gloria y desarrollo de la Aviación Civil Peruana en la historia de la Aviación Mundial.

El legado de Jorge Chávez significa principios y valores para honrar el destino de gloria que debió tener 100 años después la Aviación Civil Peruana, civiles y militares, hombres y maquinas, infraestructura y superestructura, tierra, agua y espacio, ámbitos del aire, el espacio y en el futuro el espacio ultraterrestre son los retos.

El año que viene en el 2010 si Dios lo permite estaremos en el centenario de esta hazaña que nos debe hacer reflexionar respecto a lo que se hizo y no se hizo, lo que se debió hacer, lo que quisiéramos ver en un país en donde la topografía de Dios es la arquitectura que tiene que construir el hombre para entender que el Perú debe ser como quiso Chávez un país aeronáutico en donde miles de aviones integren los puntos más lejanos de nuestra geografía.

Gracias Jorge Chávez, tus principios y tu fe están vivas en quienes tratando de encontrar tu mensaje y desde los puestos más humildes en los pocos hangares del país, hacen posible el sueño de volar para que el país siempre llegue más alto y mucho más alto hasta donde la inmensidad inconmensurable de nuestros sueños nos puedan llevar.

El sueño hecho realidad de un hombre que desafió las limitaciones técnicas en los comienzos de la aviación, realizando la hazaña lograda jamás hasta entonces por otro hombre honró una historia todavía inconclusa porque cumplir con tu legado es lograr una presencia creciente de la bandera peruana dentro del mercado de transporte aéreo internacional, en donde todavía algunos creemos que los peruanos pueden aspirar a tener una línea aérea de bandera 100 por ciento peruana que nos garantice la presencia del país, no sólo en el rol subsidiario constitucionalmente hablando y en las rutas nacionales, sino en las rutas internacionales, es que ese mensaje hace 100 años de Chávez nos compromete a seguir trabajando por el desarrollo de la Aviación Civil Peruana, es que también tenemos que pensar además que cada una de las Regiones tiene derecho a utilizar centenas de aeronaves para apoyo social, para vuelos ambulancia, para vuelos cívicos, para transporte, turismo, para fertilizar nuestros campos y para derrotar a las plagas con la fumigación aérea, es decir el cumplimiento del testamento de Chávez significa el compromiso de varias generaciones de lograr el desarrollo de una aviación civil en un contexto que en 100 años no lo hemos logrado y que las nuevas generaciones en las próximas décadas a lo mejor lo tengan el coraje y la decisión ayudados tal vez por nuevas generaciones de políticos que entiendan que la Aviación Civil y el Transporte Aéreo son sectores estratégicos dentro de la política general del Estado, y es por eso que desde esta tribuna académica les lanzó el reto a quienes vienen detrás nuestro a que puedan lograr lo que nuestra generación lo logró, es decir recordando a Gastón Garreaud, uno de los grandes soñadores que hoy nos mira desde el cielo, que tendrán que ser los que lleguen y no se cuántos años tendrán que pasar los que logren cumplir con el legado testamentario de un hombre que escribió al Perú en la historia Jorge Chávez Dartnell, el héroe peruano que escribió el nombre del Perú en la historia de los pioneros de la Aviación Mundial.

Hombres de la Fuerza Aérea, de la Aviación Naval, de la Aviación del Ejército, de la Aviación Policial y pilotos civiles del Perú tienen un reto que cumplir al lado de empresarios y políticos, ya que el sueño de Chávez alguna vez tendrá que hacerse realidad para que el Perú tenga el lugar que le corresponde en el contexto aeronáutico internacional de las naciones.

¡Gloria a Jorge Chávez Dartnell, Gloria a la Aviación Civil Peruana y Gloria a las generaciones que dentro de 100 años tal vez rescaten este mensaje de fe en un país y en sus hombres del aire y del espacio, en la conquista del infinito y tal vez hasta las estrellas”.

* Por: Julián Palacin Fernández precursor, fundador y miembro de honor de la academia de Historia Aeronáutica del Perú, Presidente del Instituto Peruano de Derecho Aéreo, ex presidente de CORPAC y miembro del Tribunal de Derecho Aéreo de Paris – Francia que preside el ex presidente de la Corte Internacional de Justicia Gilbert Guillaume, presidente de la Comisión Interamericana de Juristas Expertos en Derecho Aéreo y Espacial, autor de obras de derecho aéreo y espacial y columnista del diario digital Aeronoticias, presidente de la Comisión Consultiva de Derecho Aeronáutico, del Espacio y de la Aviación Comercial del ilustre Colegio de Abogados de Lima