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18082017

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Programa Acerquemos los derechos

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(Aeronoticias) El Programa “Acerquemos los Derechos” que conduce la Abogada Giuliana Grimaldo Ugarriza, especialista en gestión pública y con la destacada apreciación de la Abogada Lesly Llatas Ramírez, especialista en el derecho internacional de derechos humanos y catedrática universitaria, dan a conocer a la opinión pública su pronunciamiento respecto al AUTOGOLPE  EN  LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA.

Expresamos nuestra solidaridad y hermandad con el pueblo de Venezuela quien ha  venido sufriendo de forma sistemática la opresión de un gobierno dictatorial condenándola a condiciones inhumanas de hambre y pobreza pero sobre todo haberles recortado su libertad de expresión, opinión, elección y decisión.

Quien administra o gobierna una nación, un país o pueblo está dotado de poder y autoridad, El poder constituyente nace de la fuerza y voluntad del pueblo que elige libremente a sus representantes en la creencia que su decisión es justa y legitima.

La democracia hoy en día además de ser una de forma de gobierno  es también una forma de  vida, es un  derecho humano preciado de la humanidad;  pues todos sin excepcion tenemos el derecho de vivir en democracia, así lo dispone la Carta Democrática Interamericana.

Cabe recordar que la Carta Democrática Interamericana fue una iniciativa del Estado peruano, y se firmó en la Ciudad de Lima.  En dicha Carta se incorporó sanciones referida a quien quebrante el orden constitucional y que a la fecha no comprendemos el por qué no se aplicó desde el gobierno de Chávez.

El auto golpe  que vive hoy la hermana Venezuela  es solo la consumación de actos sistemáticos de vulneración  del Estado de Derecho, la democracia y los derechos humanos, lo que comúnmente se conoce como Orden Constitucional y consecuentemente el equilibrio de poderes.

La vulneración al orden constitucional no ha de ser visto de forma  simple o tibia como algunos congresistas y/o políticos lo han considerado, porque no está   en juego sólo la recuperación de un sistema político o forma de  gobierno, sino el proyecto de vida y desarrollo de un pueblo oprimido por una ideología radical, absurda y nefasta para la  convivencia democrática y pacifica en el  mundo.

Nos preguntamos ¿Por qué la OEA esperó tanto tiempo para dejar caer esta situación?  ¿Por qué al consumarse los hechos recién se pide intervenciones urgentes? La responsabilidad es de los propios Estados del Hemisferio. Pues  la firmeza y decisión frente al compromiso de asistencia recíproca por la paz, seguridad y salvaguarda del orden constitucional no están en función a intereses  o conveniencias elitistas de los gobiernos de turno, sino  al desarrollo sostenible de los pueblos de la región.

Al parecer, se olvidaron que el pueblo es una colectividad de personas con derechos, deberes y aspiraciones, nuestro proyecto de vida y desarrollo depende de las políticas de  Estado y decisiones firmes. ¿Qué pasó entonces, por qué la OEA  y los Estados americanos dejaron que ésta situación se prolongue?

Se dice ahora con alegoría que “el pueblo venezolano tiene que salir a las calles” en efecto, tiene que salir a gritar su derecho a vivir en democracia y ¿quién los defiende ahora?. Desde este espacio de televisión digital estaremos atentos al desenvolvimiento de los Estados, de las propias organizaciones internacionales pero sobre todo con el pueblo de Venezuela.  No hay derecho alguno a condenar a un pueblo al hambre y a la miseria.

Frente a esta situación, es importante que los Estados miembros de la OEA y de  Naciones Unidas, que se comprometieron a defender la democracia, la soberanía y el respeto por los derechos humanos convengan una conducta leal y firme a la paz y seguridad internacional.

Si bien el Perú como Estado ha tenido la iniciativa de convocar a reunión de consulta de cancilleres y a retirar a nuestro embajador en Venezuela, como muestra de protesta a un régimen dictatorial, iniciativa que respaldamos totalmente y que no se vio en el gobierno anterior, lo que esperamos también es que nuestro Estado sea firme, decisivo y consecuente con los compromisos que han sido ratificados en asistencia recíproca por la paz, seguridad y democracia.

Siendo ello así, la situación de Venezuela merece ser apreciada y observada con carácter de suma urgencia tal y como se viene solicitando la Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, conocido coloquialmente como “reunión de Cancilleres” por aplicación al Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca ratificado por el Estado peruano en 1950. La reunión de cancilleres  opera como un órgano de consulta ante situaciones urgentes y de interés común a los Estados americanos.

Desde esta espacio hacemos un llamamiento a todas las organizaciones internacionales y los distintos sectores de las sociedades en el mundo comprometidos con el respeto de la democracia, el estado de derecho y los derechos humanos a estar vigilantes con todo lo que acontece en Venezuela, que la condena mundial tenga la eficacia palpable de TOLERANCIA CERO al quebrantamiento del orden constitucional y por ende aplicar de forma rigurosa la Carta Democrática Interamericana que fue una iniciativa del Perú y firmada en nuestra capital.

El profesar una ideología izquierdista, liberal o de centro, no denigra a la persona todo lo contrario, pero lo que sí no debemos permitir es la aplicación de procedimientos para imponer por la fuerza una ideología  o forma de gobierno que no garantiza el respeto a los derechos humanos, la soberanía del Estado, las libertades  fundamentales. Una corriente ideológica que genere opresión, miedo e inseguridad al pueblo no debería ser aceptada.

La defensa por la democracia y por los derechos humanos no están sujetos a opiniones tibias y temerosas, sino a la adopción de una postura firme y decisiva de quienes nos representan y del pueblo peruano en general.

Todos los pueblos en el mundo tienen derecho a vivir en paz y en democracia, con absoluto respeto de sus derechos y deberes fundamentales. El poder para gobernar nace de ésta legitimidad y nuestros representantes los “elegidos para gobernar” deberán procurar paz, desarrollo y estado de felicidad a sus naciones y  pueblos.

 

 

 

 

 

 

 

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