(Aeronoticias).- El cuerpo tiene su lenguaje. Tanto interno como externo el lenguaje es sumamente fluido. Quizás la mayor elocuencia exista internamente, donde un torbellino de eventos acontecen con la intencionalidad de mantener un equilibrio pleno.
Acorde a lo logrado internamente es lo que luego se va exteriorizando en nuestros rasgos, posturas, marcha, lenguaje, gestos, actitudes viciosas, enfermedades.
Hemos sido creados con una cualidad intrínseca para un propósito bien definido. Pero los avatares de esta vida han ido obnubilando aquél propósito, aquél camino. Hemos ido adquiriendo progresivamente mayor densidad en nuestro cuerpo físico consustanciándonos al propio materialismo que fue despertando en nosotros ambiciones desequilibrantes de nuestra interioridad (de nuestra intrinsiqueza) que a modo de mordaza fue impidiendo que afloraran en nosotros aquella prístina brillantez que se nos proveyó oportunamente al ser creados.







