Anuncian asaltos al por mayor en Hotel Royal Decameron de Punta Sal

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(Aeronoticias) Una efectivísima y letal banda de rateros actúa, no se sabe en complicidad con quién o quiénes, en el Hotel Royal Decameron de Punta Sal, Tumbes. El sábado 12 entre las 9 pm. y 11, múltiples habitaciones fueron violadas, los enseres más valiosos (laptops, tabletas wi fi y 3G, celulares 4G, joyas, relojes, tarjetas de crédito, dinero en efectivo) fueron robados ante una cuestionable y hasta misteriosa mudez de los funcionarios de dicho recinto que cuenta con más de 200 camas y una inversión en infraestructura de cientos de millones de dólares. Pero ¡que ni siquiera posee cámaras de seguridad!

Esa noche sabatina, cuenta la ciudadana peruana Elvira Troncoso Fournier, allí instalada desde el viernes 11 hasta ayer domingo 13 a las 5 pm., mientras que ella disfrutaba con su familia de los magníficos espectáculos de baile, coreografías, cine y discoteca, su dormitorio fue invadido y le robaron (tal como consta en el documento adjunto): joyas, relojes, tablets, dinero en efectivo por un valor de aproximadamente S/ 1,500. Ella ocupó la habitación 2117.

El robo fue descubierto a las 6.30 am, del domingo 13 y dio parte por teléfono y personalmente a los responsables del lujoso hotel, quienes hicieron una revista de rigor, con preguntas y afirmaciones muy bobas e indignantes: el señor Pastrana de seguridad dijo «no sabemos qué clase de huéspedes llegan y de repente alguno de ellos es el ladrón». Pero entre los cientos de visitantes había gente con cadenas de oro, relojes finísimos, joyas impresionantes y a todas luces, alto poder económico, razonó con energía terminante la señora Elvira a quien las excusas del «responsable de seguridad» sonaron bastante huecas.

No sólo eso. En la habitación contigua, la 2116, ocupada por unos socios del Club Decameron, ese domingo sobre las 10 am., descubrieron que habían perdido: laptop Samsung Ultrabook, iphone 4G, iPad 4G, joyas, tarjetas de crédito, más de S/ 2 mil soles en efectivo mientras, como ocurrió con la familia de la señora Elvira, se divertían en las instalaciones de un hotel 5 estrellas que ¡ni siquiera! posee personal de seguridad con uniforme o radio al que acudir en casos de emergencias de esta repugnante naturaleza.

Como hemos dicho doña Elvira se quejó muy temprano. Hasta la hora de su salida, 5 pm., con rumbo al Aeropuerto de Tumbes y con destino final Lima, lugar donde reside, ¡ni un gerente o alto funcionario del Royal Decameron, se acercó a interesarse por la expoliación, a dar satifacciones, a pedir disculpas, a mostrar un 1% de solidaridad y voluntad de arreglo por el hurto de que fue víctima! Y la razón es de una patanería ramplona: los de Royal Decameron sabían que ella partía y entonces ¡se hicieron los suecos, por no decir una palabrota más exacta!

La banda que actúa con total impunidad en las instalaciones del Royal Decameron también husmeó por múltiples cuartos, Elvira recogió el testimonio de por lo menos 5 personas que sí estaban en sus habitaciones y que sintieron el forcejeo de las chapas de S/ 15 (quince) que están en las puertas y que aprovechan la oscuridad de los largos pasadizos entre bloques.

Más aún. De la puerta en la carretera de acceso que viene del Aeropuerto de Tumbes, Panamericana Norte, al Royal Decameron hay aproximadamente una distancia de 1.5 kms y existe una tranquera muy grande que impide el paso a quienes no están autorizados (excepto los más de 1000 empleados del hotel) y huéspedes. Los ladrones y rateros forman parte del personal y es fácil inferir que cuentan con un conocimiento profundo de qué hacen los turistas, sus horas y frecuencias y también tienen acceso a las reservaciones que hacen los mismos, en buena cuenta, dónde están a cada hora.

La señorita Lissette Castillo Atiencia, Jefe de Convenciones y Eventos, atendió como pudo y sin dar ninguna respuesta satisfactoria a la señora Elvira Troncoso. Es de suponer que ella informó a sus superiores que se toman en serio el tema del descanso sabatino y dominical y simplemente o no le hicieron caso y se zurraron en la delicada circunstancia o que forman parte de un sistemático y asqueante esquema para desplumar a los turistas nacionales y extranjeros que abarrotan las hermosas facilidades del Royal Decameron.

No hay cámaras de seguridad, las chapas de las puertas son de juguete (no hay tarjetas con códigos), se carece de personal de vigilancia en los pasillos o rondando áreas potencial o realmente oscuras. ¿Cómo es que los cacos sacaron los artefactos electrónicos si hay una cabina de vigilancia y todos salen en buses que provee Royal Decameron? Una simple observación haría brotar la palabra: ¡complicidad!

¿Iría usted por fiestas santas al Royal Decameron de Punta Sal? ¡Piénselo dos o tres veces! No es nada barato, refiere Elvira que debió pagar más de US$ 500 por una habitación y todo incluido (también el robo) y merced al nefasto suceso tiene que reponer en enseres hurtados algo más de S/ 1,500. Es decir, el viaje de placer en avión, hotel y alimentación presupuestado en no más del equivalente a US$ 1200, subió por razón de ofensa a la propiedad a más de US$ 1800. ¡Qué infamia! subraya indignada Elvira Troncoso!

¿Es esta la imagen que dará de hoy en adelante el Royal Decameron que será conocido como un recinto inseguro, inepto para garantizar la integridad de sus huéspedes porque están en las garras de vulgares ladrones combinados con malos individuos que la empresa «no identifica» o no quiere descubrir? Nuevamente, ¡piénselo más de una vez!

Hay que alertar a la Cámara Nacional de Turismo, al ministerio de Turismo, a la Policía Nacional del Perú, al gobierno, que un hotel como el Royal Decameron carece de infraestructura para albergar a visitantes que pagan con dinero honrado, un hotel que ¡ni siquiera! da excusas u ofrece el resarcimiento de lo robado por empleados de ese mismo negocio.

Nuestra solidaridad con Elvira Troncoso Fournier y cuanto podamos hacer por desbaratar a estos mafiosos y a sus cómplices, está a su disposición.



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