Cada día mueren inocentes en el vientre de sus madres

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(Aeronoticias).- Hoy la Iglesia celebra el Día de los Santos Inocentes. Lamentablemente la frivolidad de nuestra época no ha acentuado lo principal, la santidad, sino que además ha tergiversado el sentido original de la palabra inocencia (que es la de estar libre de culpa), por otra acepción la de “fácil de engañar” o “cándido” y en caso peyorativos, hasta de ignorante.

La fiesta de los Santos Inocentes no es una fiesta cualquiera. Lo que sucede es un infanticidio por avaricia de poder. El Rey Herodes, mal llamado “el Grande”, conocedor del nacimiento de un nuevo “rey de los judíos”, puesto que él detentaba por gracia de Roma, decide acabar con ese heredero y por tanto con el peligro que se cernía sobre él. Consultando a los conocedores de las profecías, el Salvador nacería en Belén.

La tradición señala que logra hablar con los reyes magos y les pide que después de adorar al niño lo visiten para que él también pueda ir adorarlo. Un ángel advierte a los magos del ardid y deciden regresar a sus tierras por otro camino. Herodes, conocedor del engaño, decide acabar con todos los niños de Belén que tengan menos de dos años de edad. No se sabe cuántos niños exactamente perecieron, pero Belén era una villa pequeña, y se calcula que habrán sido algunas decenas.

La Iglesia los reconoce santos por haber ocupado el lugar de Cristo en esta temprana persecución de su vida que obligó la huida de la Sagrada Familia a Egipto y su fiesta data desde el siglo V.

¿No les parece la historia conocida? ¿No sucede esto también en nuestros tiempos pero de una manera más sofisticada? ¿Cuántos niños son abortados por presiones de los nuevos reyes, detentores del poder en nuestra época? ¿Cuántos niños que no están planificados según los organismos internacionales deben morir para que así alcancemos  una “mejor calidad de vida”, claro, sólo los que quedamos vivos? ¿Cuántos abortivos se regalan en el mundo haciendo creer a las madres que hacen un “bien”, con la ironía más perversa, “que es mejor para él que no nazca”, y mejor para que ella asuma su vida con entera libertad? ¿A cuántos abortivos se les cambia el nombre para engañar? ¿Cuántas “industrias” de fertilización in vitro eliminan millones de embriones para hacer negocio? ¿Cuántas ONG´s son financiadas por agencias controlistas o empresas farmacéuticas escudándose en su feminismo?

Es posible que las coordenadas geográficas y temporales hayan cambiado. Lo que no ha cambiado es que siguen muriendo millones de inocentes por un tema de poder económico o político.  Inocentes.  Indefensos. Y frente a ese abuso sólo queda la fuerza de la verdad que se encuentra en la solidaridad y la denuncia.

Fuente: Perú Defiende La Vida.

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