Cómo detectar y prevenir los infartos cuando estamos en un avión

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(Aeronoticias).- El infarto cerebral que sufrió el actor Joaquín Furriel al bajar en el aeropuerto de Buenos Aires de un vuelo que lo traía de regreso de España generó dudas sobre cuáles son los riesgos de viajar en avión.

En casi todas las aerolíneas, las revistas que aguardan al pasajero en el bolsillo del asiento delantero incluyen consejos para cuidar la salud durante el vuelo. Con gráficos que indican una serie de ejercicios con los pies, las piernas y los brazos, la recomendación apunta a prevenir la trombosis venosa profunda, una amenaza latente durante los viajes prolongados. Se produce por la formación de un coágulo (trombo) en las piernas de las personas con alguna predisposición o factor de riesgo.

Síntomas que anuncian la posible trombosis

* Debilidad o parálisis repentinas en la cara, el brazo o la pierna, especialmente en un lado del cuerpo.

* Confusión súbita, problemas repentinos para hablar o entender.

* Problemas repentinos para ver con uno o los dos ojos.

* Dificultad para caminar, mareo, vértigo, pérdida del equilibrio o falta de coordinación.

* Dolor de cabeza súbito y de máxima intensidad.

«La trombosis del viajero es venosa, no arterial, y se produce en los miembros inferiores por la inmovilidad durante el vuelo. Los pacientes predispuestos a la formación de coágulos, ya sea porque tienen várices o trastornos de la coagulación, entre otros factores, pueden desarrollar ese trastorno», explicó Augusto Vicario, coordinador de la Unidad Corazón-Cerebro del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA).

Desde la Sociedad Latinoamericana de Medicina del Viajero (Slamvi) coincidieron. «Hay personas con más factores de riesgo de sufrir esta complicación», dijo Susana Lloveras, médica infectóloga y presidenta de la entidad. A la lista de factores de riesgo sumó la obesidad, el uso de anticonceptivos orales o terapia de reemplazo hormonal, el embarazo, las enfermedades de la sangre o antecedentes de alguna alguna enfermedad tromboembólica.

Por eso, desde la Slamvi, recomiendan tener en cuenta el tiempo de viaje porque el riesgo aumenta con las horas de vuelo. «Más de cuatro horas ya es un viaje de riesgo, aunque el síndrome de la clase turista está más asociado con los vuelos de más de ocho horas», aclaró su titular. Lloveras aclaró que la trombosis venosa profunda puede ocurrir, también, en un viaje prolongado en micro o automóvil .

Directo al pulmón

Si el coágulo que se forma en las venas de las piernas se desprende, los especialistas aclaran que puede ascender por la red venosa hasta el lado derecho del corazón y, de ahí, al pulmón. En ese caso, el paciente tendrá una embolia pulmonar.

«Pero no llega a pasar al otro lado del corazón, desde donde podría avanzar hasta el cerebro y provocar una isquemia. Excepto que la persona tenga una malformación congénita -precisó Vicario-. Y eso no es lo más habitual.»

Una de esas malformaciones se conoce como foramen oval permeable, un orificio en el tabique que comunica el lado derecho con el izquierdo del corazón a través de las dos cavidades superiores: las aurículas. Ese orificio se cierra al nacer. «Es más frecuente de lo que parece porque entre el 12 y 25% de la población general tiene foramen oval permeable y es algo que no se diagnostica», comentó Ignacio Previgliano, neurocirujano y jefe de la División Terapia Intensiva del Hospital General de Agudos J. A. Fernández.

En los menores de 45 años, según explicó Previgliano, las causas más comunes de infarto cerebral son la cardioembolia (30% de los casos), las lesiones vasculares no ateroescleróticas (20%), la trombofilia (10%) y el consumo de drogas, sobre todo cocaína y anfetaminas (10-20% estimado). En un 10-20% de los casos en adultos jóvenes, no se puede llegar a un diagnóstico.

Durante un viaje prolongado, Lloveras recomendó mover las piernas y los pies como lo suelen indicar las revistas de las aerolíneas; rotar los pies y no estar todo el tiempo con las piernas dobladas. «A veces -dijo-, ni siquiera es necesario caminar. A algunas personas con várices o predisposición, se le puede recomendar el uso de medias de compresión. Es mejor estar sentados en el pasillo que en la ventanilla y no se recomienda el uso de aspirinas o anticoagulantes, excepto que exista la indicación médica de hacerlo. En estos casos, antes de hacer un viaje prolongado, como a Europa, que son 12 horas de vuelo, siempre hay recomendaciones mínimas que el médico puede dar para evitar inconvenientes.»

Cada año, en nuestro país se producen unos 130.000 ACV, según informa la Fundación Favaloro. Mañana, que se conmemora el Día Mundial del Ataque Cerebral, habrá actividades en más de 200 hospitales y plazas para difundir cuáles son los signos y los síntomas para poder reconocerlo y recibir atención adecuada a tiempo.

Fuente: Aviación al día.

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