Conoscan a las turbinas causantes de dar alas al gigante A380 de Airbus

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(Aeronoticias).- Quizás muchas de las personas que padecen aerofobia estarían más tranquilas si supieran todas las pruebas a las que se somete el motor de un avión. Aguaceros, incendios, heladas… Los propulsores de las aeronaves tienen que estar preparados para soportar cualquier incidencia que a 10.000 metros de altura puede convertirse en un gran problema. Entre las miles de piezas que conforman estos motores, la española ITP se ha hecho un renombre a nivel internacional gracias a sus turbinas de baja presión. Tal ha sido el éxito de su alianza con el fabricante Rolls-Royce que a día de hoy uno de cada dos motores que se fabrican en el mundo posee una turbina de ITP.

«Somos lo que se conoce un socio a riesgo y beneficio de Rolls-Royce. En el mundo de la aeronáutica se trabaja con los que fabrican los motores y cada socio se adjudica una parte de este componente, en nuestro caso, la turbina de baja presión», explica Iñaki Ulizar, director de Tecnología de ITP.

La función de este elemento es primordial para conseguir que el avión pueda volar. «La turbina mueve el molino que está delante del motor, la parte que cualquier viajero ve cuando sube un avión, y hace que se muevan los compresores que hacen que salga el aire que empuja a la aeronave para que pueda volar», agrega Ulizar.

La turbina supone el 20% del peso de un motor, por lo que la eficiencia es clave tanto para conseguir reducir el consumo de combustible, como para asegurar estructuras más ligeras. Estos elementos se componen del orden de 1.000 álabes (paletas curvas que reciben el impulso del aire) y cada uno de ellos es capaz de volar una distancia que equivale a 1.000 veces la curvatura de la Tierra.

«Lo que marca el destino de la aeronáutica es el consumo de combustible, porque supone un 30% de los gastos de las aerolíneas, y por las exigencias medioambientales. Por eso es vital conseguir productos lo más eficientes posibles, porque si diseñas un elemento que sea un 1% más eficiente, el consumo baja un 1%», añade Ulizar, quien subraya que «en este mundo, las milésimas te pueden sacar del negocio».

Entre los modelos de avión que utilizan las turbinas de ITP se encuentran el ya emblemático A380 de Airbus, así como el A340, el A350 y el 787 de Boing. Para el caso del A380, la carcasa del motor alcanza los 3 metros de diámetro y puede conseguir la fuerza de entre 20 y 30 aerogenedores. La compañía está especializada en el segmento de los grandes aviones, aquellos que suelen tener dos pasillos para la distribución de las butacas, y le hace ser líder indiscutible del sector acaparando el 50% de cuota de mercado.

Aunque ITP tiene varias sedes en España, el proceso de fabricación de sus turbinas es internacional. Las piezas pueden viajar hasta Singapur, más tarde a EEUU y después a Toulouse para ser finalmente ensambladas en los aviones.

Los cálculos de la compañía sitúan el presupuesto para conseguir un nuevo motor en los 1.500 millones de euros, de los cuales casi el 20% correspondería a las turbinas. «Desde que se empieza a diseñar, hasta que se pone en servicio, pueden pasar 5 años porque sobre todo se tiene en cuenta la seguridad», concluye el responsable.

 

Fuente: El Mundo


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