EL TURISMO Y LA CUMBRE DEL G-20

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Recientemente concluida, la cumbre del G-20, trae esperanza para los sectores afectados, entre estos el turismo, al respecto la Organización Mundial del Turismo (OMT) se pronunció, sosteniendo lo siguiente:

"Varios Estados miembros del G-20 han incluido ya los viajes en sus propios programas de estimulación. Fomentar el turismo interno favorece la confianza de los consumidores; los viajes internacionales tienen el valor añadido de reforzar los movimientos comerciales. Las actividades encaminadas a impulsar la promoción comercial, simplificar la reglamentación, construir infraestructura y racionalizar impuestos, incitan a su vez a las empresas a invertir, innovar y estimular la demanda".

Este tipo de colaboración público-privada debería promoverse enérgicamente, en el interior de los Estados y entre ellos: ayuda a crear elasticidad y expansión en las economías.

Y es que en momentos, en el que en que los dirigentes mundiales luchan con unas adversidades terribles en cuanto a condiciones económicas mundiales sin precedentes, la OMT puso de manifiesto el potencial que tiene el turismo para apoyar a corto plazo las medidas de estimulación y transformar a más largo plazo la economía, en una economía verde, de manera coherente con los imperativos de desarrollo y respuesta al cambio climático.

Se estima que el turismo impulsa actualmente un 6 por ciento del empleo en las economías del G-20, con un fuerte efecto multiplicador en los servicios conexos, la industria fabril y la agricultura, que dependen de la demanda turística.  Es uno de los mayores sectores de empleo en la mayoría de los países y un vehículo rápido de entrada a la vida laboral para los jóvenes y las mujeres de las comunidades urbanas y rurales, convirtiéndose asi en un vehículo primordial en la creación de empleo y la regeneración económica.

El turismo y los viajes representan cerca de 5 por ciento del PIB de los países del G-20 y del 20 por ciento de sus exportaciones de servicios. Su importancia es incluso mayor en los países más pobres del mundo, donde son un pilar de la economía, un factor crucial de empleo y comercio, y una tabla de salvación esencial para su desarrollo.

Responsable de aproximadamente 5 por ciento de las emisiones de carbono, el sector se ha comprometido a responder al cambio climático por medio de la adaptación, la mitigación y las nuevas tecnologías. La mejora de la conservación, la reducción de la congestión, el empleo de energías renovables, el uso de biocombustibles limpios y la construcción de edificios adaptados a las condiciones climáticas, junto con la información para un consumo «verde» y la formación del personal son oportunidades claras para que las empresas de hostelería y transporte evolucionen hacia una economía más sostenible.

El fomento del turismo reforzará el comercio bidireccional: promoverá los esenciales ingresos de las exportaciones para los países más pobres y mejorará los resultados de los proveedores mundiales, que proceden en buena parte de los Estados miembros del G-20. Apoyará la confianza de las empresas y de los consumidores, creará empleo y pondrá en marcha una economía verde.

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