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La aeronave de Air France que prestaba servicio de transporte regular en la ruta Río de Janeiro – París, cayó al mar y desapareció en las profundidades del Océano Atlántico con 216 pasajeros a bordo, y 12 tripulantes, de los cuales 126 hombres, 82 mujeres y 7 niños.

 

El Airbus A-330 atravesó una zona de tormenta con rayos y truenos, y luego de sufrir fuerte turbulencia habría informado un problema en el circuito eléctrico del aparato, momentos después desapareció del control radar y habría caído al mar.

La aeronave Airbus A-330-200 es un aparato de última tecnología e ingresó al servicio regular en el año 2005, y en abril de 2009 año, pasó  su último chequeo de mantenimiento.

Hasta las 01:00 GMT del día de hoy, la búsqueda de la aeronave siniestrada fue infructuosa y hasta el momento sólo se habrían encontrado pequeñas partes del aparato siniestrado, sería prácticamente imposible encontrar la aeronave y los cuerpos. En esta zona en donde no hay cobertura de radar, dentro del área de búsqueda, y eventual asistencia y salvamento, estaría descartado encontrar el Airbus con todos sus pasajeros, sin embargo, se continúa la búsqueda de los restos,  en el Océano Atlántico, desde el punto en el que el Airbus expidió su última señal electrónica automática a 1100 Kms. de la ciudad brasilera de Natal, y a 100kms. antes del área de control de tránsito aéreo en Senegal.

Al respecto consultamos con el especialista en Derecho Aéreo Internacional, Julián Palacín Fernández, quien expresó que este trágico accidente de aviación es el más grave para la aviación mundial, desde el 2001 y nos demuestra que la seguridad absoluta en aviación civil internacional, no existe.

Asimismo, expresó que las hipótesis de la Comisión Investigadora de Accidentes de Aviación de la Autoridad de Aeronáutica Civil de Francia, tardarán muchos años en intentar descifrar lo que le ocurrió al Airbus siniestrado, en razón a que todavía no sabemos si se van a encontrar o no, los restos de por lo menos el 60 por ciento de la aeronave y los cuerpos, y en todo caso esta investigación podría quedar abierta toda la vida.

En lo que se refiere a las hipótesis que se han venido especulando los problemas meteorológicos como una causa, que la aeronave habría podido ingresar a una zona de tormenta, sin embargo tenemos que tener presente que el piloto tiene un radar meteorológico, que inclusive le hace detectar los Cúmulo Nimbus –nubes peligrosas- que pueden afectar la navegación aérea, al contener energía que eventualmente puede tener alguna incidencia sobre la aeronave, especialmente a las turbulencias, sin embargo el comandante de la aeronave, con el radar meteorológico tiene la posibilidad de no ingresar a estas tormentas y variar el rumbo.

El especialista Palacín, que es presidente del Instituto Peruano de Derecho Aéreo, y Presidente de la Comisión Interamericana de Juristas Expertos en Derecho Espacial y autor de varias obras de Derecho Aéreo, expresó que la hipótesis que más se acercaría a la cadena de hechos ocurridos que desencadenaron la tragedia, sería de la falla eléctrica en los circuitos internos del Airbus A-330, que podría haber sido el primer elemento desencadenante de una avería mayor que podría haber distraído la atención del piloto y copiloto, en relación al radar meteorológico. Y ya en el ingreso a la tormenta, esta a través de fuerte energía podría haber afectado la estructura física de la aeronave, que habría desencadenado que el Airbus se llene de humo, se produzcan cortos circuitos e incendios, e inclusive se ha podido llegar a perder el sistema de navegación, dentro de las muchas hipótesis que habrá que estudiar, sentenció el especialista.

Por último, recomendó que a la comisión investigadora de accidentes de aviación de Francia, se le sumen representantes del fabricante de la aeronave y expertos de la Comisión Investigadora de accidentes de Brasil.

Aeronoticias recomienda a la Organización de la Aviación Civil Internacional (OACI) que se implementen los estudios, para que se encuentre la solución a que exista control radar –o satelital- en estas zonas del mundo en donde  el piloto, está solo, la navegación aérea del futuro, tendrá que implementar las nuevas tecnologías, lo antes posible luego de esta tragedia en donde quedó demostrado que el avión más moderno, y de última tecnología –el Airbus A-330-, sucumbió en el Atlántico, demostrándonos que la seguridad absoluta en Aviación Internacional no existe, se tendrá que seguir trabajando en la prevención, para corregir los factores humanos, fallas técnicas, o factores meteorológicos, que podrían haber originado este trágico accidente de aviación en el atlántico.

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