Jorge Manzur se pronuncia sobre la candidatura de Eduardo Villarán a la presidencia del Jockey Club

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(Aeronoticias).- Luego de que se oficializara la candidatura de Eduardo Villarán a la presidencia del Jockey Club del Peru, hemos recibido la posición del connotado socio  Jorge Manzur (socio Nº 4334) ya que creemos que es muy importante para tener otro punto de vista de los problemas que afronta la institución representativa de la hípica peruana.

 

 

 

Adjuntamos el contenido de las cartas:

Carta 1 

Estimado consocio:

 

Como Usted seguramente estará informado, ha quedado confirmada la candidatura a la presidencia del Jockey Club del Perú, para los comicios electorales a realizarse en Marzo del 2011,  del Dr. Luis Razzeto Ríos acompañado por el señor Pedro Manzur Chamy. Esta candidatura ha surgido como producto de la inquietud y preocupación de un numeroso grupo de socios, tanto de la parte Hípica, como de la Sede Social, que se empeñan por evitar que retorne la corrupción a la Institución. El Doctor Luis Razzeto Ríos y el señor Pedro Manzur Chamy cuentan con el decidido apoyo de las Fuerzas Institucionales y Sociales de la Hípica y del Club, las que están representadas por sus presidentes, el señor Doctor  Don Carlos Roe Battistini presidente del Jockey Club del Perú,  el señor Ingeniero Don Lelio Balarezo Young, presidente de la Asociación de Criadores de Caballos de Carrera del Perú y el señor Don Augusto Aguirre Carmona, presidente de la Asociación de Propietarios de Caballos de Carrera del Perú. El Comité de Campaña Contra la Corrupción Institucional le solicita a Usted una participación activa en esta Cruzada para que la Historia No Se Repita.
El doctor  Razzeto Ríos,  actualmente vice-presidente del Jockey Club del Perú,  es presidente de la Junta Calificadora de Socios, presidente del Centro de Esparcimiento de la Institución y propietario  del stud San Genaro. Ejerce la profesión de médico cardiólogo en la Clínica San Felipe y es Director Ejecutivo de un conocido laboratorio transnacional. Estará acompañando su lista el conocido empresario señor  Pedro Manzur Chamy, con el cargo de Vicepresidente, quien además es un antiguo aficionado a la hípica, co-propietario del stud Siria, ex-presidente de la Confederación Nacional  de Comerciantes  del  Perú (CONACO) durante cuatro periodos, ex-director del Club Social Miraflores,  y hermano del querido y recordado ex-presidente del J.C.P, sensiblemente fallecido,  Don Mario Manzur Chamy.  Por otro lado, es de notar  que el Doctor Razzeto Ríos, en su Junta Calificadora, estará acompañado, entre otros señores  socios, por el conocido ingeniero y empresario Don Jaime Rizo Patrón Remy, por el ingeniero y ex presidente de la Asociación de Criadores de Caballos de Carrera del Perú  Don Fernando Macchiavello Luxardo, por el distinguido abogado Don Pedro Arturo Linares Talavera, por el señor Don Jorge Luis Mujica Cogorno, por el Vicealmirante AP Don César Martinelli Freundt,  antiguo aficionado  hípico, hijo del querido y recordado ex presidente ingeniero Don Enrique Martinelli Tizón quien fuera fundador de la Sede Social en 1,966, y por el conocido empresario  Don Luis Eduardo Woolcot Atard, ex director del JCP, y antiguo criador y propietario de caballos de carrera. En las próximas semanas, se anunciará gradualmente a los otros honorables y distinguidos miembros de esta candidatura.
Sin duda, entre los ex presidentes  más fervientes defensores del Jockey Club del Perú y enemigos declarados de la Corrupción Institucional se encuentran el señor Mario Manzur Chamy y el señor Roberto Álvarez Calderón Rey. Esta línea de acción basada en profundos principios morales la han continuado el actual presidente doctor Carlos Roe Battistini y su vicepresidente doctor Luis Razzeto Ríos, lo que ha permitido, con mucho esfuerzo y grandes sacrificios, sacar al Jockey Club del profundo pozo en que fue sumergido entre marzo de 1,995 y marzo del 2.001. El gran apoyo de las  Fuerzas Institucionales y Sociales de la Hípica y del Club al doctor Luis Razzeto Ríos y al señor Pedro Manzur Chamy es debido a que ellos, mejor que nadie, pueden garantizar que esta línea de acción no será descontinuada y reemplazada por otra, no basada en principios, sino integrada “por amigos e intereses ocasionales”,  que termine por destruir el gran esfuerzo del Club y de sus socios.

 

 

 

Carta 2 

 

 

Estimado consocio: 
El Comité de Campaña de Socios Contra la Corrupción Institucional, que impulsa la candidatura del Doctor Luis Razzeto Ríos para la presidencia del Jockey Club del Perú y al señor Pedro Manzur Chamy como vicepresidente, ha tenido a bien encargar la Jefatura de esta  Campaña al señor Jorge Manzur Chamy con DNI 07206922, socio vitalicio  del Jockey Club del Perú con el número 4334, y miembro vitalicio del Colegio de Ingenieros del Perú (CIP) con el número  11729, quien será responsable por las informaciones emitidas por este Comité.
Nuestro compromiso con Usted, estimado consocio, es no disfrazar la realidad para lograr nuestros objetivos, que no pretenden  ser otros que los objetivos del Jockey Club del Perú. Esto significa que los comunicados  que emitiremos durante la campaña se ajustarán estrictamente a la verdad.  No creemos en el cinismo de quienes piensan  que el fin justifica los medios ni en la ingenuidad, torpeza, o mala fe, de quienes nos dicen que, por el bien de la Institución, los actos bochornosos no deben ser informados a los socios. En consecuencia, todo lo que le hemos dicho o le  digamos a Usted, por suave o duro que pudiera parecer, está y estará respaldado por pruebas meridianamente claras como para no dejar lugar a dudas de nuestras afirmaciones. Si a Usted le quedase aún alguna duda, y deseara más explicaciones, o quisiera que se le enviaran  pruebas de cualquier afirmación vertida, sólo tiene que solicitarlo por la misma vía. No es nuestra intención herir susceptibilidades, pero lo que sí es cierto, es que consideramos nuestra obligación  hablar claro, por lo que siempre existirá la posibilidad de que a alguien no le agradase nuestra franqueza, en cuyo caso tendrá el camino expedito para  iniciar las acciones que crea conveniente, y nosotros cumpliremos con presentar ante quien corresponda las pruebas que sean requeridas. 
Toda gestión pública está expuesta a ser  sujeto de críticas, y la gestión del presidente del Jockey Club del Perú, en la práctica, es una gestión de interés público, desde el momento en que su accionar  afecta los intereses de varias decenas de miles de personas,  comprendiendo entre ellas a los socios y a sus familias, además de servidores eventuales, obreros, empleados, profesionales, e hípicos aficionados. Por tanto su gestión está, y debe estar sujeta al juicio y a la crítica, y con mayor propiedad, al juicio y a la crítica de los asociados, que fueron quienes lo eligieron.
Es necesario aclarar esto porque, en cada proceso eleccionario,  cualquier candidato que tenga, o que previamente haya tenido responsabilidades en la dirección institucional, debe responder por ellas. Y así como es perfectamente lícito que dicho dirigente o ex dirigente, durante su campaña,  recuerde a los socios lo que le conviene, es decir, lo que considere  sus mejores logros o aciertos, si los hubo, también es perfectamente lícito que cualquier socio esté habilitado para traer a colación aquellas acciones u omisiones que considere que constituyen  desaciertos, errores y/o desatinos, calificándolos de acuerdo con el mérito de las pruebas que dispone. Y esto último, de ninguna manera significa que dicho consocio sea parte de un proceso que algunos, cuando no les conviene, gustan de calificar como “guerra sucia”.   Sólo cabe el calificativo de “guerra sucia” cuando se citan hechos que nada tienen que ver con su gestión previa o aquellos que pudieran tener relación pero que no existen indicios razonables de ello, ni mucho menos evidencias o pruebas. 
Sin embargo, sorprendentemente, hay personas  que parecen haberse  escandalizado porque en nuestro mensaje anterior hemos hecho uso de la palabra “corrupción”, como si esta palabra fuera tabú y/o sinónimo de “guerra sucia”.  Al respecto, cabe recordar que todo lo que hemos mencionado y/o denunciado, está debidamente demostrado y, en su oportunidad, dicha información se había enviado ya  a los socios acompañando las pruebas de cada afirmación que habíamos hecho, sin que nadie nos haya podido corregir absolutamente nada. No estamos diciendo que no lo hayan intentado, sólo estamos diciendo que no han podido. 
En noviembre del año pasado, poco antes de que los hechos que habíamos denunciado prescribieran, el actual  Consejo Directivo basándose, en gran medida, en las pruebas que nosotros habíamos presentado a través de nuestras denuncias, ha  demandado judicialmente la venta irregular del Jockey Plaza y de otros importantes bienes inmuebles de la Institución, por lo que esta actitud justa y valiente merece nuestro mayor respeto. Esta demanda comprende, entre otras varias y escandalosas anomalías denunciadas, una solicitud hecha por vía judicial,  de Nulidad de Acto Jurídico, sobre la base de que dicha venta nunca fue aprobada por la Asamblea de Asociados, a pesar de que se hizo uso de poderes con firmas falsificadas para intentar lograr de los socios una aprobación de venta. En efecto, en la Asamblea del 05 de enero del año 2,000, aún haciendo uso de los poderes con firmas falsificadas, obtuvieron un máximo de sólo 613 votos, lo que no es suficiente para formar acuerdo, puesto que el Código Civil del Perú (artículo 219°, inciso 1°) exige un mínimo de 754 votos para la existencia de un Acuerdo en esa Asamblea que permitiera aprobar dicha venta. Esta cifra (754 votos) se obtiene del Acta Oficial de esa cuestionada Asamblea, inscrita en los Registros Públicos,  que consigna 1507 “socios  concurrentes”. ¿Qué  fue lo que denunció, entonces, el actual Consejo Directivo?.  Lo que en realidad denunció el Consejo Directivo, fueron escandalosos actos de “corrupción”  que resintieron gravemente la moral, la dignidad, la economía, y el patrimonio del Jockey Club del Perú y de sus asociados.  

El idioma nos sirve para expresar nuestras ideas, y si no fuera así, el lenguaje hablado o escrito no tendría mayor sentido. Si ignoramos la palabra “corrupción”, ¿cómo se puede describir una venta sin aprobación de los dueños,  y la presentación de poderes falsificando las firmas de sus titulares, las mismas que fueron “legalizadas por notario público”, y cuyas facturas fueron pagadas, no por el poderdante, sino  por el Jockey Club del Perú, es decir, por Usted y por nosotros, según consta en la contabilidad de la Institución?. Y todo esto hecho por y/o  con el conocimiento y consentimiento  de  aquellos sujetos que fueron elegidos por los socios para defender a la Institución. 

Sin estar de por medio la palabra “corrupción” ¿cómo se puede informar a Usted de la existencia de una Resolución Judicial del 10 de octubre del año 2,000, consentida por la Corte Superior de Justicia de Lima el 5 de enero del 2,001 y luego también consentida por la Corte Suprema de Justicia el 12 de julio del 2,001, que dice en sus considerandos,  que durante el período comprendido entre marzo de 1995 y marzo de 1,999, es decir, durante los años en que Eduardo Villarán Aizcorbe  presidió la administración del Jockey Club del Perú, hubo sobrevaluaciones de hasta 265% en obras realizadas con el dinero del Club?. Es decir, estimado consocio, estas sobrevaluaciones fueron efectuadas haciendo mal uso de sus aportes  y de los nuestros. ¿Todo esto no es “corrupción” ni es motivo de escándalo para aquellos personajes?.
¿Y qué hay de las mentiras contenidas en los mensajes enviados por Eduardo Villarán Aizcorbe a los socios de la Institución, entre enero y marzo de 1,999, no sólo ocultando, sino además,  falseando la realidad del JCP, entre otras cosas, al parecer, para lograr el objetivo de hacer elegir como  sucesor  a su vicepresidente?.  Y su vicepresidente no lo denunció en ese momento, es decir, durante el período pre eleccionario, sino sólo 6 meses después, en un comunicado enviado por Francisco Vainstein Borrani a los socios el 15 de septiembre de 1,999. Hace sólo unos meses Francisco Vainstein Borrani  ha vuelto  a denunciarlo mediante una carta fechada  30 de enero del 2,010, acompañada por un instructivo y explicativo anexo. Ambos documentos, la carta y el anexo, los recibirá próximamente por esta misma vía, a menos que Usted, expresamente, nos indique lo contrario. ¿Cómo se puede informar a Usted sobre estos hechos, disfrazándolos de modo  que  escondan la  muy estrecha relación existente entre ellos y la palabra “corrupción”?. 
No nos quedan claras las intenciones de quienes, al parecer,  están forzando oportunidades para hacer escándalos y rasgarse vestiduras, sin que haya habido razones válidas para ello. Varias veces, y particularmente durante los últimos 15  años, hemos escuchado hacer uso de  invocaciones que dicen buscar la “unidad de la hípica”. Estas invocaciones  causan desconfianza porque a menudo  ésta ha sido una “pseudo  unidad” que, acompañada de un “pseudo consenso”,  sólo ha  servido como excusa para que se pasaran por alto aquellos actos inconsecuentes  de quienes habían faltado a la confianza que la Institución y los socios habían depositado  en ellos. La unidad y el consenso son factores cuya existencia es conveniente, aunque no estrictamente necesaria,  entre todos aquellos que estén en verdad dispuestos a servir al Club,  y no a servirse del Club. ¿Cómo podrían   coexistir la unidad y el consenso entre posiciones cuyos principios morales son tan diferentes?. ¿Es que se trata, en el fondo,  de boicotear  las buenas acciones del actual Consejo Directivo y así  trabar los esfuerzos que este Consejo Directivo hace para  recuperar nuestro patrimonio y colocar la dignidad de la Institución y de sus socios en el sitial que le corresponde?.  ¿O tal vez sólo se pretende que nos engañemos a nosotros mismos y le rindamos culto y tributo a la hipocresía escondiendo la basura bajo la alfombra?. 
Es sumamente claro que la razón de la necesidad de esta identificación plena, es decir, de hacer una correcta interpretación de los hechos, no es otra  que condenar y extirpar de raíz la “corrupción”  que ha existido en nuestro Club, y que se ha convertido en el peor de sus males, causando la más grave crisis institucional de su historia, y con la que han tenido que lidiar las diferentes administraciones, a partir de abril del 2,001.  La condición indispensable  para dar solución a este grave problema es que esta   “corrupción”   sea debidamente denunciada e identificada en su exacta dimensión, y que los socios, teniendo plena consciencia de ello, la repudien tajantemente y sin vacilaciones. ¿Cómo evitar que las malas experiencias del pasado vuelvan a repetirse si vamos a actuar con medias tintas en vez de llamar a las cosas por su nombre?.

 

Jorge Manzur Chamy
DNI 07206922
Jefe de Campaña

 

 

Estimado consocio:

De acuerdo con el compromiso contraído con Usted, cumplo con enviarle la carta que el ex presidente, Francisco Vainstein Borrani  dirigiera a los socios del Club, con fecha 30 de Enero de 2010. Cabe destacar que, como se puede apreciar en los videos, durante la asamblea del 05 de enero de 2000, Eduardo Villarán Aizcorbe, Francisco Vainstein Borrani y  Raúl Castro Stagnaro no tuvieron mayores controversias sino más bien claras  convergencias. Es más, se aprecia una total coincidencia en   considerar como enemigo común al ex presidente señor Mario Manzur Chamy. La gran influencia de Eduardo Villarán en el Consejo Directivo presidido por Francisco Vainstein Borrani era evidente, y no sólo porque Vainstein había sido su vicepresidente, sino porque además, el director secretario de Vainstein era Augusto Figari Garfias, quien era y es persona de toda la confianza de Eduardo Villarán (director en sus dos últimos Consejos Directivos, 1,995-1,997, y 1,997-1,999), así como también  eran de su total confianza los entonces directores Fernando Fernández y Javier Arteaga, entre otros miembros de ese Consejo Directivo que, entre otras lamentables decisiones, se desprendió, de un modo muy cuestionable, de la propiedad del “Jockey Plaza Shopping Center”. Todo esto, sumado a su escandalosa y desastrosa gestión 1,995-1,999, dejó a nuestra querida Institución al borde del abismo, según corrobora su propio vicepresidente en la carta incluida en este documento. En los videos se puede apreciar la empatía existente entre él y el directorio de Vainstein, y también se puede apreciar cómo Eduardo Villarán Aizcorbe  pretendía infructuosamente descalificar al ex presidente señor Mario Manzur Chamy, líder natural e indiscutible de la defensa del Club y de sus socios. Por el contrario, Eduardo Villarán Aizcorbe aplaudía entusiastamente a un conocido abogado de Vladimiro Montesinos que argumentaba calurosamente su posición, y la de los  “poderes” que representaba, favorable a la “venta” de nuestro patrimonio, También se puede apreciar los encendidos argumentos del doctor Raúl Castro Stagnaro a favor de la venta, no obstante ser el representante de la empresa que “había ya sido escogida para comprar los terrenos ocupados por el Jockey Plaza”.  

Cabe destacar el hecho de que, en marzo de 1,999, Francisco Vainstein fue elegido presidente del Club por una pequeña diferencia de votos, y gracias al decidido e incondicional apoyo de Eduardo Villarán Aizcorbe quien, en ese entonces, para lograr sus objetivos, consideramos que fue mucho más allá de los límites que la ética y  su condición de presidente en ejercicio le permitían. Como pruebas de ello, entre otras cosas,  cabe recordar los mensajes plagados de mentiras y ataques al candidato opositor, Ing. Lelio Balarezo Young, enviados por él a los socios entre enero y marzo de 1,999, es decir, durante el período pre electoral, mensajes que sólo 6 meses después fueron desmentidos por su vicepresidente, y que Vainstein implícitamente los vuelve a desmentir en la carta incluida en este documento; por otro lado, está la fastuosa cena que realizó en el Palco Oficial para presentar  a los socios vitalicios su delfín, es decir, su vicepresidente Vainstein,  cena pagada por la Institución, y durante la cual engañó a esos respetables señores haciéndoles creer que el JCP gozaba de excelente salud económico-financiera por lo que, la mayor parte de quienes asistieron, seguramente jamás lo perdonarán; y finalmente cabe recordar el ingreso masivo de nuevos socios durante los últimos tiempos de su período, gran parte de los cuales estaban estrechamente ligados al montesinismo predominante durante aquella época.  Muchos de estos nuevos socios fueron admitidos sin pagar siquiera una cuota inicial, y con el sólo compromiso de cancelar letras mensuales de US$ 200, otorgándoles mediante esta argucia el derecho de votar en las elecciones de marzo de 1999. No abundaremos más sobre este tema porque no consideramos justo mencionar  en este documento nombres de socios o ex socios que no son responsables de los desatinos de ese Consejo Directivo, pero si Usted tuviera dudas, y quisiera pruebas concluyentes puede solicitarlas por la misma vía.  

Entonces, ¿cómo explicarnos los actuales  enfrentamientos entre Eduardo villarán y los otros dos individuos?. Es muy posible que la explicación de estos posteriores enfrentamientos esté en que los tres  estaban estrechamente unidos a través de un sólido cordón umbilical.  Al parecer, al haber desaparecido trágica e inesperadamente ese sólido cordón umbilical, se ha producido lo que Eduardo Villarán Aizcorbe denominó en su mensaje a los socios del 02 de noviembre del año pasado una “disputa de mercaderes”. 

Recientemente ha aparecido un panfleto anónimo que, intentando crear confusión, pretende a “río revuelto” obtener “ganancias de pescadores”. Aunque, como dijimos, ese elegante y costoso panfleto es anónimo, sus autores intelectuales son fácilmente identificables, puesto que se expresan con los mismos términos empleados en numerosas y onerosas “entrevistas televisivas”, además de costosas  “aclaraciones” por periódicos. Seguramente Usted como yo, habrá recibido en su casa u oficina ese anónimo que no se identifica, posiblemente para evadir responsabilidades.  

Ese panfleto anónimo que hace  apología del tristemente ex presidente Vainstein, también hace cobarde leña del árbol caído. Me refiero al proceso que se le sigue al doctor Quimper, y sobre el que no le corresponde a nadie   pronunciarse, sino sólo al Poder Judicial, por más que haya quienes que, en el extremo de su soberbia y delirio,  alucinen ser dueños y señores de dicho Poder del Estado. Ese proceso  en nada puede servirles de argumento que ayude a la sórdida causa que  intentan  defender y no tiene tampoco nada que ver con la justa causa del Jockey Club del Perú y de sus socios. Sin embargo, los gestores de dicho panfleto pasan por alto uno de los mayores escándalos de corrupción, como es el lavado de dinero en gran escala sucedido durante la era montesinista. En efecto, Leopoldo Enríquez,  flamante ex representante de Amerinvest, hoy Portalia, banquero suizo, chileno, norteamericano, titular de la cuenta Perinvest en el BIF, cuenta supuestamente instituida para pagar al JCP la “venta del Jockey Plaza”, ha sido requerido por la justicia peruana para que explique cómo y porqué esta cuenta Perinvest  fue usada para el lavado de 8 millones de dólares de la corrupción,  que salieron a través de Perinvest. Se ha  pretendido justificar con que  eso fue un lamentable error del Sistema Bancario. Es prácticamente imposible que el Sistema Bancario cometa tamaños errores, y menos cuando se trata de lavado de dinero, y nada menos que de 8 millones de dólares. A la luz de estos hechos, no es para nada descabellado que este carrusel  de idas y venidas de grandes cantidades de dinero que “pasaron” por esta cuenta, estuviera relacionado con la corrupción montesinista, y en consecuencia, que todo esto estuviera relacionado con el “pago” para la que fue instituida: saque Usted sus propias conclusiones. Estimado consocio, si Usted o yo hubiésemos sido titulares de esa cuenta, o estuviéramos relacionados de alguna manera con ella, hubiésemos pasado  muchos años en la cárcel. 

Este panfleto anónimo pretende meter en un mismo saco a Eduardo Villarán y al doctor Carlos Roe, posiblemente porque la administración del doctor Roe  inició procesos judiciales para la recuperación del patrimonio del Jockey Club del Perú y que a pesar de la “costosa defensa” que hacen de esa “venta”, la verdad va saliendo a la luz y no se puede seguir manteniendo esta costosa, por no decir generosa y dispendiosa farsa, hecha a todo dar, con extrema generosidad, haciendo uso inadecuado de los casi 80 millones de dólares que ya han recibidos por concepto de alquileres que, en estricta justicia, le correspondería haber recibido al Jockey Club del Perú. Con toda seguridad, íntimamente nadie puede ni debe sentir  mucho  orgulloso por la forma en que han obtenido las vergonzosas y cuestionables  resoluciones judiciales a las que hace referencia ese lamentable panfleto. 

Si Usted, estimado consocio es abogado o tiene un pariente o amigo que lo sea y en quien confíe lo instamos a que le consulte. Nosotros nos comprometemos a hacerle llegar las resoluciones judiciales y los argumentos de ambas partes. Si sólo un abogado, o estudiante de leyes, de comprobada independencia y buena fe no quedara convencido de los excesos y sacrilegios legales, por decirlo de algún modo, que nosotros consideramos  están contenidos en esas resoluciones, consideraríamos seriamente la posibilidad de renunciar a continuar los respectivos juicios. Estas resoluciones, según nuestro buen entender,  son una agresión a la razón, un insulto a la inteligencia, y también un insulto al sentido común de quien las lee. Quienes las han promovido, al parecer, se empeñan en que el Perú se desplace de ser un país en vías de desarrollo para alcanzar el más bajo nivel del subdesarrollo. 

Pero este asunto aún no ha terminado, y en este país aún quedan muchos magistrados probos que estamos seguros no se dejarán sorprender. Los juicios por los que tienen que responder son varios y todos ellos de una claridad meridiana, por lo que cada vez se les hace más difícil que aquellas personas encargadas de velar por la justicia “entiendan” sus peculiares, subjetivos, e interesados puntos de vista.  Por último,  queda el recurso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, de la que el Perú es signatario, y a la que estamos convencidos que podemos recurrir por haberse violado, abierta y flagrantemente, según nuestro buen entender y el de nuestros abogados, la jurisprudencia, el Código Civil del Perú, el debido proceso,  y en definitiva, el derecho de defensa de los socios del Club, lo que seguramente debe ser motivo de profunda preocupación para algunos, y los lleva a cometer  errores como publicar  panfletos  anónimos.  

 

En su momento, con documentación seria y no anónimamente, sino dando la cara, nos referiremos a este asunto legal. Por ahora citaremos las palabras del periodista Ricardo Uceda, con las que empieza su interesante artículo en la revista “Poder” del mes de marzo, publicada por Televisa: “Deberían ver la asamblea de socios del Jockey Club del Perú del 05 de enero del 2,000. Está en Internet, en el sitio de esta revista. No para enterarse de la hípica o de la vida institucional de aquella asociación. Los ilustraría sobre cómo es posible engañar a gente tan entendida y acomodada, triunfante entre otras cosas porque en su vida no estuvieron en el lado de los incautos.”
Cabe destacar que la carta del ex presidente Francisco Vainstein Borrani, quien había sido vicepresidente de Eduardo Villarán Aizcorbe,  por lo menos tiene el mérito de reconocer el desastre que significó para el JCP la gestión en la que él participó como vicepresidente, aunque no le alcanza la sinceridad para reconocer el daño que, durante su propia presidencia, le hizo a nuestro Club. En su mensaje, el ex presidente Vainstein dice textualmente: 
“debo reiterar enfáticamente que en 1999 el Jockey Club del Perú se encontraba frente a Ia más grave crisis económica financiera de su historia”.  

 

 

Es lapidante y patético leer del ex vicepresidente Vainstein la siguiente referencia que hace de la gestión de Eduardo Villarán Aizcorbe, y de la cual fue co-responsable:
“los ingresos potenciales por concepto de cánones de derecho de uso de superficie que debían irrogar los terrenos del Jockey  Plaza Shopping Center por el primer contrato, con un promedio bruto anual de US $ 4.4M, del que tanto se ha hablado y especulado, no existían para los fines de caja. Simplemente, no estaban disponibles por haber sido comprometidos anteriormente entre diciembre 1995 y agosto 1998 en su totalidad hasta el año 2004.”

 

También nos repite lo que reconoció en su informe a los socios el 15 de septiembre de 1,999,  que entre diciembre 1995 y agosto 1998 (durante la presidencia de Eduardo Villarán Aizcorbe) se gestaron endeudamientos por “31 millones 277 mil dólares”,  y como nos dijera en ese mismo informe, este endeudamiento se hizo a pesar de que bajo la presidencia de Eduardo Villarán Aizcorbe y la vicepresidencia de Francisco Vainstein Borrani, se recibieron más de  53.5 millones de dólares como ingresos extra hípicos.

 

Las palabras finales del ex presidente Vainstein terminan por descalificar y sepultar a Eduardo Villarán Aizcorbe, al denunciarlo tácitamente, aunque tardíamente, de haber incluido gruesas  mentiras en sus mensajes a los socios enviados poco antes de las elecciones que dieron el estrecho y pírrico triunfo a Francisco Vainstein. En especial, el comunicado del 08 de febrero de 1,999, cuando en la segunda página, tercer párrafo, Eduardo Villarán Aizcorbe dijo textualmente: “Las finanzas institucionales se manejan con máxima pulcritud”.  En efecto, al acusarlo de no haber hecho un manejo sobrio, serio y conservador de la economía del Club y de haber creado las condiciones para que se dé la “crisis perfecta” para justificar la venta del Jockey Plaza, en realidad, Vainstein lo está acusando, en el fondo, de haber mentido a los socios y de ser el verdadero culpable de la “necesidad” de realizar esa venta. Después de esto, a ambos personajes, por dignidad y vergüenza, les correspondería hacer un acto de contrición y mantener el perfil  más bajo  que fuera posible. En efecto, Vainstein dice textualmente: 
“Por lo expuesto, me cabe concluir con sensatez, serenidad y sin temor a equivocación alguna, que de haber recibido las finanzas del club, durante 1995 a 1998 (período de Villarán), un manejo sobrio, serio y conservador en tanto se vivía una «aparente bonanza», no hubiera sobrevenido ni aparecido posteriormente la crisis perfecta que ocasionó se tuviera que Ilegar a Ia venta de terrenos para salir de la misma.”
Sin embargo, con respecto a estas últimas afirmaciones del ex presidente Vainstein caben dos preguntas importantes. Durante el período comprendido entre 1,995 y 1,998, ¿dónde estaba, entonces, el vicepresidente Vainstein?. Y el año 2,000, ¿qué fue realmente lo que el presidente Vainstein  “solucionó” con su “venta”?.

 

A continuación, el texto completo de la carta dirigida a los socios del Club por el ex presidente Francisco Vainstein.

COMITÉ DE CAMPAÑA CONTRA LA CORRUPCION INSTITUCIONAL

Jorge Manzur – Jefe de Campaña – Socio 4334 – DNI 07206922

 

Lima, 30 de enero 2010

Estimados consocios del Jockey Club del Perú:

Ante las afirmaciones vertidas por el ex Presidente Eduardo Villarán Aizcorbe en su carta del 02 de noviembre 2009 dirigida a ustedes, donde ofrece una versión totalmente alejada de la realidad sobre Ia venta de los terrenos del club durante mi gestión directriz 1999-2000, me veo en Ia obligación de molestar su atención para precisar Ia verdadera situación econórnica financiera de la institución en aquel entonces y aclarar así la desinformación que el citado ex Presidente pretende presentar como hechos sin tener ningún sustento real.

Iniciaré informando, como asunto de forma, que Ia venta se produjo el año 2000, no el 2001; así como que Ia asamblea del 05 de enero del 2000, se inició en segunda convocatoria a las 2.30 pm y no a las 11:00 am como él afirma.

En dicha asamblea, los consocios allí reunidos, participaron del más exhaustivo debate que registran los anales del club, con Ia participación activa de 45 oradores, ante la presencia de notario público colegiado. Al momento de Ia votación emitieron sus votos consignando su firma individual, con Ia exhibición de poderes válidos. Así, acordaron autorizar al consejo directivo para que procediera a vender terrenos de propiedad de la institución, mediante concurso público, otorgando prioridades para las dos alternativas presentadas, precisando para cada una de ellas Ia modalidad de venta, los lotes de terrenos involucrados, el precio y las condiciones base para la venta.

El acto completo de esta asamblea, debido al procedimiento empleado para garantizar su transparencia dada su trascendencia, está grabado en un extenso vídeo que registra en forma ininterrumpida todas las ocurrencias de la asamblea y que formó parte de los actuados judicialmente.

En marzo del 2003 publiqué mi libro, «Radiografía de una crisis: Jockey Club del Perú», haciendo de conocimiento público Ia realidad económica financiera del club en 1999, sin haber merecido absolutamente rectificación alguna sobre su contenido.

Como deben estar enterados, el Poder Judicial, a nivel de la Corte Suprema, ya se pronunció con sentencia CAS NRO. 1538-2006, de fecha 31 de julio 2006, otorgando validez plena al contrato de compra-venta celebrado como consecuencia de los actos posteriores a la citada asamblea. Asimismo, con sentencia CAS. NRO. 1121-07, de fecha 19 de junio 2007, ha declarado INFUNDADOS los litigios planteados por cinco consocios, reconociendo y estableciendo la validez de los acuerdos adoptados en dicha asamblea.

Ahora, años después que la justicia nacional convalidara nuestra pulcra gestión directiva, ante la temeraria y falaz afirmación del ex Presidente Villarán referida a: «por una deuda perfectamente manejable con los ingresos que teníamos por cobrar a CCPSA y avalada por Wiese Leasing…», debo reiterar enfáticamente que en 1999 el Jockey Club del Perú se encontraba frente a Ia más grave crisis económica financiera de su historia, realidad que sustentaré para recordarle a usted que fuera informado oficialmente en 1999, así como para darla a conocer a los nuevos socios ingresados a partir de aquel entonces.

Cabe que nos preguntemos: si el ex Presidente Villarán afirma que era «una deuda perfectamente manejable con los ingresos que teníamos por cobrar a CCPSA…»,

¿Por qué entonces no Ia dejó refinanciada? Al respecto, paso a demostrar Ia verdad  frente a las informaciones erróneas presentadas por Ia parte interesada en desinformar.

 

EL GASTO ANTICIPADO Y LOS INCUMPLIMIENTOS DE PAGO
Para que se tenga una idea clara sobre la realidad económica financiera del club en 1999, en primer Lugar deben enterarse que los ingresos potenciales por concepto de cánones de derecho de uso de superficie que debían irrogar los terrenos del Jockey  Plaza Shopping Center por el primer contrato, con un promedio bruto anual de US $ 4.4M, del que Canto se ha hablado y especula, no existían para los fines de caja.

 

Simplemente, no estaban disponibles por haber sido comprometidos anteriormente entre diciembre 1995 y agosto 1998- en su totalidad hasta el año 2004, habiendo quedado como obligaciones de pago conforme a la siguiente información preparada en 1999, en miles de US $, para las entidades bancarias, durante el infructuoso proceso de lograr su refinanciamiento:

 

 

Adicionalmente y desde diciembre de 1995 estos importantes ingresos también habían  quedado comprometidos en más del 30% para el periodo de los años 2005 al 2010 a fin de cumplir con el pago anual de aproximadamente US $ 1.5M por concepto del préstamo recibido de Centros Comerciales del Perú S.A. —CCPSA-, entre los años 1995 a 1997.

Dentro de este pavoroso panorama de falta de liquidez, Ia situación empeoró aún más en el segundo semestre de 1999 ante el incumplimiento del pago de US $ 6.6M por CCPSA, que correspondían a los años vencidos, 1998 y 1999, por el segundo contrato de derecho de uso de superficie suscrito con el club en septiembre de 1997. Ante Ia total ignorancia institucional, Ia banca nacional mantenía entonces una óptica de reserva frente a CCPSA, superficiario estelar y único brazo de apalancamiento financiero del club. Ahí, en 1999 tuvimos que conocer esta situación contingente, cuando la banca no acepto negociar los títulos-valores remanentes de CCPSA que obraban en poder del JCP.

CON ESTE PERFIL ECONÓMICO FINANCIERO DEL CLUB, RESULTÓ IMPOSIBLE REFINANCIAR LAS DEUDAS DE LA INSTITUCIÓN CONTRA INGRESOS A FUTURO, PUESTO QUE EN 1999 ÉSTOS SE ENCONTRABAN COMPROMETIDOS A SEIS AÑOS VISTA EN EL MEJOR DE LOS CASOS.

Así fue como Ia crisis hizo presa del JCP que, sencilla y Ilanamente, en 1999,  DEJÓ  DE SER SUJETO DE CRÉDITO ANTE LA BANCA Y ORGANISMOS FINANCIEROS.

La crisis económica financiera del club, se configuró como consecuencia de un desequilibrio constante entre los ingresos y egresos, paliado sistemáticamente con soluciones temporales que acabaron por desencadenarla. Al no haberse encarado a SU debido tiempo las causas en forma serena y racional, la crisis estalló y se tuvo que afrontar dándole la mejor solución factible.

Juzgo oportuno indicarle at ex Presidente ViIlarán que es su prerrogativa presentarse en el próximo proceso electoral del JCP. Al mismo tiempo, le sugiero revisar lo actuado en sus gestiones directrices para brindar informaciones documentadamente sustentadas, Para empezar, podrá leer, entre tantas otras fuentes de información, el «INFORME DE LA COMISIÓN TRIPARTITA» publicado en Ia edición N° 2457 del 19 de septiembre 1999, en Ia revista Estudie SU POLLA.

Para terminar, deseo informarles que esta es y será mi respuesta aclaratoria ante las ligeras afirmaciones vertidas en la carta que respondo aclarando su contenido. Igualmente, que aquí cierro este capítulo y declaro no entraré en ningún intercambio epistolar posterior al respecto. 

Estimados consocios, les agradezco su atención a esta carta., y espero haber contribuido a que cuenten con información debidamente documentada y que amplio por anexo para quienes deseen profundizar al respecto. Asimismo, hago de vuestro conocimiento que estoy donando al JCP veinte ejemplares de mi antes citado libro «Radiografía de una crisis: Jockey Club del Perú», que publicara-hace casi siete años- en marzo 2003, a fin de que pueda servir como elemento de consulta en la biblioteca del club.

Atentamente,
Francisco Vainstein Borrani
DNI N° 098749114

 

Anexo a carta de fecha 30 de enero 2010, del ex Presidente 

Francisco Vainstein Borrani 

DISMINUCIÓN DEL JUEGO, AUMENTOS DE PREMIOS Y DE BONOS
La referencia base para el manejo económico financiero del club es el rubro de ingresos por Ventas de apuestas hípicas, el cual por una mínima lógica elemental debe constituir los ingresos «madre» que solventen todo el espectáculo hípico per se.

Según las estadísticas oficiales, los ingresos por ventas de apuestas hípicas han  disminuido desde un nivel promedio de US $ 46.3M a comienzos de Ia década de los  90 para Ilegar a US $ 28.8M en 1999, mostrando una marcada tendencia a Ia baja  que ha sido refrendada con el correr de Ia década del 2000, donde se ha Ileqado a un nivel de US $ 20.0M, con tipos de cambio muy amistosos para el Nuevo Sol frente al US $.

Partiendo del monto de US $ 36.6M, que corresponde al juego promedio para of periodo 1993 a 1996, y representa Ia cifra mágica de ventas que permite alcanzar el «punto de equilibrio» con un nivel internacional de premios a propietarios hasta un máximo de 10% de los ingresos por ventas de apuestas, se puede establecer que entre 1996 a 1999, los  ingresos en el juego disminuyeron en un total de US $ 17.7M, ocasionando una  menor contribución neta de US $ 4.3M para los ingresos del club, con un costo  financiero adicional de US $ 1.1M para el indicado período.

El rubro premios a propietarios, es el otro marco de referencia sustantivo en Ia economía institucional. Aqui cabe resaltar el hecho que, bajo una concepción sui generis de tener que asignarle a este rubro el integro de todos los ingresos inmobiliarios del club, los premios para propietarios fueron incrementados significativamente el año 1996, Ilevándolos a niveles de sumo optimistas. PASARON DE US $ 5.3M EN 1995 A UN PROMEDIO DE US $ 9.0M al AÑO para el periodo 1996 a 1999. 

Con cálculos muy simples se establece que, en relación al nivel promedio histórico de premios a propietarios, que arroja un monto de US $ 4.5M para el periodo 1991 a 1994, durante los años 1995 a 1999 se produjo un mayor gasto de US $ 18.1M en premios, con un costo financiero acumulado adicional de US $ 6.0M, SUMANDO US $ 24.1M. El aumento en premios trajo como colateral su incidencia en el bono al criador para el mismo periodo, que arrojó un mayor gasto de US $ 1.6M, con un costo financiero acumulado adicional de US $ 0.5M, SUMANDO US $ 2.1M.

Analizando el comportamiento del manejo económico financiero en estos rubros, al consolidar los efectos señalados, vemos que durante el período 1995 a 1999, se recibieron menores ingresos de US $ 4.3M por Ia disminución en el juego, se otorgaron mayores egresos de US $ 17.7M en premios a propietarios y de US $ 1.6M en bonos al criador, conduciendo a egresos adicionales por costos financieros de US $ 1.1M por disminución en el juego, US $ 6.0M por aumento de premios y US $ 0.5M por aumento en bonos al criador. ASI RESULTAN US $ 4.3M EN MENORES INGRESOS Y Ia impresionante cifra de US $ 26.2M EN MAYORES EGRESOS, GENERANDOSE US $  30.5M EN CONTRA DE LA CAJA DEL CLUB.

NO HAY NINGUN ERROR EN LAS CIFRAS. Éstas se pueden contrastar con los documentos oficiales para confirmarlas a plenitud. Aunque parezca inverosímil y aunque aún no se quiera aceptar en determinados círculos del club, así fue como LA CAJA DEL JCP QUEDÓ AFECTADA EN UN MONTO SUPERIOR A US $ TREINTA MILLONES SOLO PARA EL PERIODO 1995 A 1999.

LA CRUDA REALIDAD EN 1999

El 15 de septiembre 1999, informé por carta oficial a todos los consocios, sobre Ia realidad econórnica financiera que afrontaba el club en el año fiscal 1999. Se resumía en: pérdida anual de US $ 2.6M, déficit de caja de US $ 4.7M; deudas pendientes de pago por US $ 3.0M en fondo al criador, premios a propietarios, y reserva de indemnización al personal pendiente desde 1990. Sumando el déficit de caja y las deudas pendientes, el endeudamiento del club superaba los US $ 32.0M sin incluir la deuda a Centros  Comerciales del Perú S.A. por US $ 8.0M más intereses devengados. Además, existían contingencias en el orden de US $ 11.0M y una infinidad de juicios en proceso contra el club, en particular uno de la SAT Lima Metropolitana reclamando un pago adicional por concepto de impuesto a las apuestas -desde el año 1994- con incidencia por más de S/. 50.0M.

Los únicos ingresos previsibles en 1999 se reducían a los rubros de apuestas, cuotas sociales, nuevos socios, cánones del casino, cánones del Daytona Park, y otros como publicidad, eventos especiales y auspicios. Así, en 1999 los ingresos por venta de  apuestas no Ilegaban a cubrir Ia totalidad de los premios a propietarios. Los otros  ingresos no permitían cubrir las obligaciones de operar las actividades del  espectáculo hípico.

Ante la cruda realidad descrita, podríamos preguntarnos: ¿Qué ocurrió durante la década de los 90? ¿Fue producto de un ambicioso deseo por regresar a las añoradas épocas de gran bonanza econórnica financiera del pasado, donde el club floreció bajo la égida de un juego monopólico a nivel nacional, y que esta vez estuvo impulsada artificialmente con ingresos extra hípicos que devinieron en «temporales» al ser manejados con optimismo y desequilibrio, alejados de las realidades?

 

Resumiendo, en blanco y negro, queda establecido lo siguiente:

•           La crisis econórnica financiera descrita tuvo sus orígenes en el déficit endémico del espectáculo hípico acarreado históricamente y acentuado durante toda Ia década de los 90, ya que los ingresos por apuestas no alcanzaban para pagar los costos directos-y los gastos operativos.

•      Este déficit endémico se fue cubriendo mediante «parches», consistentes en préstamos bancarios e ingresos extra hípicos, sin que se encontrara posibles soluciones al problema de fondo.

•        Los resultados económicos y financieros anuales del club, siempre arrojaron pérdidas entre 1991 a 1999, yendo de US $ 7.1M hasta US $ 2.6M, y estuvieron acompañadas de recurrentes déficit de caja anuales que iban de US $ 1.6M hasta US $ 4.7M.

•        Los gastos financieros netos anuales entre los años de 1991 a 1999, fueron muy altos en sí y sumaron un acumulado de US $ 17.9M, desagregados en: US $ 4.3M entre 1991 a 1994; US $ 9.6M entre 1995 a 1998; y US $ 4.0M solo para 1999.

•    LOS INGRESOS POTENCIALES DE LOS CÁNONES DE DERECHO DE SUPERFICIE QUE DEBÍAN IRROGAR UN PROMEDIO NETO ANUAL DE US $ 4.4M, POR LOS TERRENOS DEL JOCKEY PLAZA SHOPPING CENTER, YA HABÍAN SIDO COMPROMETIDOS -ENTRE DICIEMBRE DE 1995 Y AGOSTO DE  1998- EN SU TOTALIDAD PARA EL PERIODO COMPRENDIDO ENTRE LOS AÑOS 1999 A 2004, INCLUSIVE, POR UN MONTO AGREGADO DE US $ 31.3M.

•         El segundo semestre de 1999 Centros Comerciales del Perú S.A. incumplió en el pago de US $ 6.6M por concepto de los cánones correspondientes a dos años vencidos -1998 y 1999- del segundo contrato de derecho de use de superficie suscrito el 15 de septiembre del 1997.

•         Entre 1996 a 1999 se sufrió una disminución agregada en el juego de US $ 17.7M, ocasionando una menor contribución neta de US $ 4.3M para los ingresos del club, conllevando un costo financiero adicional de US $ 1.1M.

•    Los premios por carreras recibieron un fuerte aumento en 1996, arrojando mayores egresos para el periodo 1995 a 1999; que sumaron US $ 18.1M en premios a propietarios y US $ 1.6M en bonos al criador. Estas cifras con sus consiguientes egresos financieros adicionales de US $ 6.0M y US $ 0.5M, respectivamente, arrojaron como resultado el monto de US $ 26.2M en mayores egresos.

•         A fines de 1999, el endeudamiento del club superaba los US $ 32.0M, sin incluir Ia deuda de US $ 8.0 a Centros Comerciales del Per6 S.A., que dado a su manejo debía ser compensada contra sus adeudos al club.

•         Existían contingencias en el orden de US $ 11.0M y una infinidad de juicios en proceso contra el club, así como en particular uno adicional de la SAT Lima Metropolitana reclamando un pago adicional por concepto de impuesto a las apuestas -desde el año 1994- con incidencia por más de S/. 50.0M.

Con este perfil económico financiero del club, resultó imposible refinanciar las deudas de Ia institución contra ingresos a futuro, puesto que en 1999 éstos se encontraban comprometidos a seis años vista en el mejor de los casos. Así fue como Ia crisis hizo presa del Jockey Club del Perú que, en 1999, dejó de ser sujeto de crédito ante Ia banca y organismos financieros.

Consecuentemente, como no se puede escapar de la realidad, lamentable pero obligadamente, se tuvo que recurrir a la venta de terrenos a fin de cubrir los mayores egresos incurridos anteriormente con cargo a los ingresos a futuro que dejaron el club sin liquidez alguna entre los anos de 1999 al 2004 y, en consecuencia, sin ninguna capacidad para refinanciar sus pesadas deudas.

Por lo expuesto, me cabe concluir con sensatez, serenidad y sin temor a equivocación alguna, que de haber recibido las finanzas del club, durante 1995 a 1998, un manejo sobrio, serio y conservador en tanto se vivía una «aparente bonanza», no hubiera sobrevenido ni aparecido posteriormente la crisis perfecta que ocasiono se tuviera que Ilegar a Ia venta de terrenos para salir de la misma.

Lima, 30 de enero 2010

 

 

 

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