LA FED EVALÚA MEDIDAS ANTICRISIS EN UNA SITUACIÓN MÁS CONFORTABLE

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La Reserva Federal estadounidense (Fed), que se reúne este martes y el miércoles para evaluar sus medidas para ayudar a la economía a salir de la crisis, se encuentra esta vez en una posición confortable, con una coyuntura que parece confirmar su estrategia y sus previsiones. Acostumbrado a medir sus palabras para no hundir aún más la primera economía mundial en la recesión, el Comité de Política Monetaria (FOMC, por su sigla en inglés) de la Reserva Federal tiene en adelante la tarea de ayudar a la recuperación.

Sin sorpresa, su tasa directriz debería permanecer sin cambios una vez más. Ha estado desde diciembre en un rango entre 0 y 0,25% y el presidente de la Fed, Ben Bernanke, se  comprometió a finales de julio ante el Congreso a mantenerla así «durante un largo período». La agencia de evaluación financiera Standard and Poor’s publicó el lunes una nota en la que advierte que la Fed será presionada para mantener sus tasas bajas durante el mayor tiempo posible.

LA FED EVALÚA MEDIDAS ANTICRISIS EN UNA SITUACIÓN MÁS CONFORTABLE

Según el jefe de economistas de de la agencia, David Wyss, el banco central no modificará su tasa directriz «antes de fines de 2010». Pero en el momento en que deba hacerlo para evitar que se dispare la inflación, será «una medida impopular». «El problema para la Fed será ajustar su política monetaria justo en el momento en que la deuda federal y los intereses que paga el Estado alcancen niveles nunca vistos en relación al producto interno bruto y a los ingresos fiscales», subrayó el economista. Los mercados y los operadores esperan sin embargo términos positivos en el comunicado final del miércoles.

Los analistas de Barclays prevén que el Comité «comunique un mayor optimismo en cuanto a la posibilidad de que el crecimiento económico sea positivo en el segundo semestre». El informe de coyuntura en la cual se basarán los miembros de la Fed, conocido como el ‘Libro Beige’, proporciona una primera señal en este sentido. En éste se señaló por primera vez el hecho que en ciertas regiones «la actividad comenzó a estabilizarse, aunque a un nivel bajo».

Quizás más audaz, Bernanke intentó ante las cámaras de televisión a fines de julio una acción inédita para un presidente de la Fed: convencer a los ciudadanos de a pie de que su  institución tomó las medidas correctas, a pesar de su vertiginoso costo. Y desde la última reunión de la Fed a fines de junio, las estadísticas le dan la razón. El Producto Interior Bruto (PIB) del segundo trimestre, en retroceso de 1% en ritmo anual, fue menos malo de lo previsto. Y el mercado laboral tuvo una leve mejoría, con una inesperada baja en la tasa de desempleo a 9,4% en julio.

«Será interesante ver qué tiene que decir la Fed sobre la coyuntura (…) Si son un poco más positivos, o más probablemente un poco menos negativos, entonces podrían comenzar el proceso de informar a los mercados que se acerca un cambio de política», señaló el economista independiente Joel Naroff. En materia de medidas concretas, el banco central, que ha sido muy innovador desde hace un año, no debería mostrarse muy revolucionario. Según Barclays, la Fed debería «señalar que no extenderá el programa de rescate de bonos del Tesoro sobre los más de 300.000 millones de dólares que debe alcanzar en septiembre si se respeta el calendario».

Esta medida lanzada en marzo produjo el efecto previsto: reducir las tasas de interés en general tras las extremas tensiones que siguieron a la quiebra del banco de inversiones  Lehman Brothers en septiembre del año pasado. En este frente, la «normalización» ayuda a «los bancos a superar sus problemas», lo cual «representaría un éxito político importante para la Reserva Federal», señaló Joseph Brusuelas, de Moody’s ‘Economy.com’.

 

 

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