La negociación y las emociones

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(Aeronoticias).- El tema que elegí para hoy son las emociones y de lo que nos pasa cuando negociamos. Como dijimos antes, uno negocia en todo momento y las emociones negativas están ahí, latentes; solo basta que alguien nos diga lo que no queremos escuchar, que utilicen un tono inadecuado, que nos miren mal o que nos hagan un gesto fuera de lugar para que exploten en su máximo esplendor. ¿Cuántas veces quisimos ir a dialogar con alguien para arreglar las cosas y terminamos colmados de bronca, enojo o ira? Si…. se nos salta la térmica cuando menos queremos y todo sucedió sin que lo podamos evitar… cuando nos damos cuenta, nos encontramos atrapados en esa situación por un largo rato.

A algunos les pasa que dicen barbaridades irreproducibles, a otros que se acuerdan de todos los errores del pasado y los sacan a la luz con lujo de detalles; muchos dan un golpe en la pared o se ponen a llorar; y a otros les pasa que se quedan paralizados, bloqueados, casi sin poder hablar. A la vista de la otra persona parecen estar inmóviles; sin embargo, internamente les pasan un montón de cosas a la misma vez: comenzaron con el monólogo interno: «otra vez la misma historia», «¿cuándo se va a callar?», «queda mal si no digo nada, va a pensar que no me interesa… ¿le tendré que contestar?», etc. Quedan tan encerrados en esta situación que dejan de escuchar lo que les están diciendo y permanecen en su mundo.

Si alguna vez pasaron por esta situación y no la quieren volver a repetir… tranquilos… acá van algunos consejos que les pueden ser muy útiles No es una receta mágica… son tips, a algunos les servirán mas y a otros menos… de todas formas no estaría mal que les dediquen algo de su tiempo en ponerlos a prueba:

• Hacernos tiempo para hacer lo que nos gusta y disfrutamos más allá del trabajo, estar con la familia o los amigos es importantísimo. En mi caso, yo dedico ese momento para mí en correr, es una de mis grandes pasiones y me desconecta de los altibajos del día Para otros podrá ser pintar, escribir, meditar, etc. En fin, cualquiera sea la que elijamos, estas actividades nos ayudan a equilibrarnos emocionalmente y favorecen el auto-control.

• Otra buena opción es dedicar un momento en pensar con quién tenemos que negociar y si hay algo que la otra persona haga o diga que nos pueda irritar. Si lo logramos detectar mucho

mejor, podemos proponernos: «cada vez que nos diga blanco (cada uno tendrá su ejemplo) no lo tomaré personal y actuaré como si mencionara mi color favorito». Con este simple paso estaremos atenuando en gran medida lo que nos molesta.

• También podemos tomar conciencia acerca de qué cosas que nos hacen estallar en general y pensar porqué, a qué situaciones del pasado nos remiten y de qué forma podríamos hacer para que no sea algo que nos molesta. El tomar conciencia favorece nuestro auto-conocimiento y mejora nuestro auto-control.

• Ni ultimo ni menos importante. Acá no hay orden secuencial. Aceptarnos como somos. Así de simple, con todo lo que tenemos. Perdonarnos a nosotros mismos si nos equivocamos y saber que siempre tenemos la posibilidad de cambio a nuestro alcance. Esta situación nos relaja, sobre todo a los que somos auto-exigentes.

 

Espero que les sirva… hasta la próxima!

 

Ma. Belén Stutz, Argentina

Especialista en Negociación

 

http://belenstutz.blogspot.com.ar/

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