La verdad os hará libre

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(Aeronoticias).- Hace unos años, cuando cursaba el tercero de secundaria,  una hermana salesiana estaba por comunicarnos una novedad que cambiaría nuestra forma de pensar y proceder a partir de ese momento.

Ella nos dijo con voz enérgica: “¡las verdad os hará libres!”, tras esa afirmación el murmullo que había en el aula cesó, un silencio abrazóese instante, creo que nunca habíamos estado tan atentas a una indicación.

Después de terminada la clase, la frase nos iba dando vueltas. Alguna decía – ¿qué es eso de” la verdad os hará libres? ¡Yo soy libre! – Ante tal afirmación salió una compañera diciendo: Libre, si claro, únicamente cuando dejas de mentir. En medio de tal confrontación, una a una íbamos dando nuestra opinión, creo que nunca antes nos había pasado algo así.

Desde aquel día íbamos “controlando la libertad” en las veces que decíamos o dejábamos de decir la verdad. Una y otra vez sonaba una voz diciendo “¡mentiste, eres menos libre!”. Esta expresión parecía no preocupar mucho a la hermana, quien solo al escuchar sonreía o miraba fijamente y decía: “creo que aún no han comprendido, pero van cerca”.

Esto de “controlar la libertad” demandaba mucha atención y nos desgastaba. Entonces nuevamente entramos en discusión: si la verdad nos hace libres, ¿por qué nos sentimos tan atadas a ver quién la dice o deja de decirla? Tras unos minutos de silencio, nos fuimos a buscar a la hermana, ella era la responsable de nuestros cuestionamientos. Tras buscarla, le exigimos nos explique en qué consiste el ser libre exactamente. Ella con una sonrisa muy tierna y mirándonos fijamente preguntó: ¿ustedes han venido libremente? Todas sorprendidas respondimos que sí. Ella paseando la mirada entre nosotras concluyó: en esto consiste la libertad, en ser capaz de dar razón de lo que hacemos y decimos.

Desde aquel momento comprendimos que la libertad es asumir en la vida las consecuencias de lo que hacemos y decimos, ya esto resulte favorable o desfavorable. Justamente en esto radica la verdad, en reconocer maduramente nuestra forma de proceder, lo que ocasionamos o dejamos de ocasionar con nuestros actos o palabras. Parece muy sencillo y cotidiano, pero el asumir lo que decimos y hacemos no lo resulta tanto, ya que muchas veces pasamos haciendo y diciendo cosas a las que no prestamos la atención debida. Por ello para ser libres es necesario reconocer la verdad de nuestros actos y palabras, ya que solo así ¡la verdad nos hará libres!

La verdad os hará libre

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