¿Qué sería de nuestro mundo sin arte y cultura?

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(Aeronoticias) Un mundo sin arte ni cultura sería muy triste, asfixiante y sin sentido. Veamos por qué

En el hipotético caso de que no existiesen estas dos ramas de la artesanía, por separado; no existirían las novelas, el cine, la música, la poesía, las pinturas o el teatro… Es como imaginar que, en la radio y televisión, solo se trasmitieran noticias.

En relación con las implicaciones, todas las carreras son indispensables; el mundo está hecho de ciencia, números, letras y espiritualidad. Por ello, imaginar un mundo sin museos o conciertos es como no tener historia, ritmo o tradición. En paralelo, como niños pequeños que hemos sido, hemos cantado, dibujado, jugado con plastilinas, escarcha y más actividades lúdicas que estuvieron ahí mucho antes que la tabla de multiplicar llegase.

Aunado a la situación, en los hogares, trabajos, supermercados, restaurantes y lugares públicos las paredes no son blancas ni vacías; sino que más bien todas ellas están dotadas de color, diseño u originalidad. Dicho de otro modo, no solo se habla de economía, aunque el mundo gira en torno a eso, siempre es bueno “escapar” de los umbrales de lo estático, apolíneo y carente de libertad y expresión. De manera similar, en las fiestas y eventos sociales por ejemplo, no se escuchan solo los murmureos de los participantes o el sonido de las copas de los baristas, sino que es necesaria la complementariedad armónica de la música que sintoniza, envuelve, y entrelaza las vibras.

En síntesis, podríamos continuar contraponiendo ejemplos, pero queda clara la idea de que un mundo sin arte ni cultura sería distópico, deprimente, aburrido, inexpreso, gris, asfixiante y carente de sentido.


Debido a esto, el arte es un bien imprescindible para la vida ya que nos da propósito, y sin el y la cultura no podríamos despejar nuestras mentes ocupadas y rutinarios. De este modo “este espacio del olvido” nos permite cultivar el yo interior.

Además, nos brindan alegría, alivio, tranquilidad, empatía y amabilidad que nos desnudan como “sacos de piel y hueso”, mostrando el alma que poseemos. De esto, se desprenden los artistas como Elliot Tupac, que expresan sus emociones logrando transformar sociedades y contribuir a la evolución de las psiques colectivas.

En este mismo contexto, arte y cultura guardan historias, mitos, leyendas, creencias, y patrimonios de amor que facilitan el reconocimiento de los errores y las virtudes de las naciones a lo largo del tiempo. Por consiguiente, las obras de arte son utilizadas como ejercicio terapéutico que sana diversos trastornos psicológicos, y sin ella, nuestros objetivos en la vida no irían mas allá de la supervivencia y alerta.

Atendiendo a estas consideraciones, dejemos la banalidad y utilicemos con sapiencia las “escapatorias cruciales” que la vida otorga, como lo son la cultura y el arte de las sociedades, que permiten reflotar los rasgos distintivos de las naciones.

Por: Sebastián Palacin.

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