Rob O’Neill, el marine que mató a Osama Bin Laden, contó cómo fue

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(Aeronoticias).- El marine estadounidense detalló cómo fue la madrugada del 2 de mayo de 2011. Su rol en el equipo que irrumpió en la guarida del jefe terrorista de Al Qaeda.

Fue catalogado como un “héroe” por la mayoría de los estadounidenses. Pero él no cree en esa calificación. Es que Rob O’Neill fue quien disparó contra el que fuera el enemigo número uno de Estados Unidos: Osama Bin Laden. O’Neill, cuya identidad se reveló el jueves en los medios del mundo, habló por primera vez y reconoció que fue él quien apuntó y disparó contra el jefe de Al Qaeda.

O’Neill contó que durante esa misión creyó que no saldría con vida. “No creía que fuera a sobrevivir”, señaló el comando Seal al diario norteamericano The Washington Post, en lo que fue su primera aparición pública tras conocerse su identidad.

En el encuentro con el diario de Washington señaló que durante su vida como marine se entrenó para enfrentar a la muerte. Y eso fue lo que hizo el 2 de mayo de 2011 cuando irrumpió con su grupo de misión en la fortaleza de Bin Laden en Pakistán.

Durante la incursión nocturna en el bunker del terrorista, él se encontró en el segundo lugar de la fila, con otros cinco comandos en la entrada del cuarto dormitorio del jefe de Al Qaeda. Sabía que sería el momento final de la lucha en su “cuartel” de Abbottabad, en Pakistán. Recuerda que cuando Bin Laden apareció brevemente en su campo visual por la puerta de la habitación, el primero de los marines que estaba en su formación disparó contra el terrorista, pero falló.

“Me di la vuelta por delante de él en la habitación, justo en la entrada”, explicó O’Neill. “Allí estaba Bin Laden, de pie. Tenía las manos sobre los hombros de una mujer, a quien empujaba”. Los lentes de visión nocturna permitieron al comando ver claramente a su objetivo. “Lucía confundido. Era mucho más alto de lo que esperaba. Tenía una gorra puesta y no parecía estar herido. Estaba parado y en movimiento”, agregó.

Mientras utilizaba a una de sus esposas como escudo humano para evitar los disparos. “En ese segundo le disparé. Dos veces en la frente. ¡Bap! ¡Bap!, la segunda vez cuando caía. Se derrumbó junto a su cama y le disparé de nuevo”. El relato es tomado por The Washington Post de una entrevista anónima que el militar había dado a Enquire tiempo atrás.

“Lo vi tomando su último respiro”, graficó O’Neill al diario. El hombre no se considera un héroe en absoluto. Sólo cree que su actuación se debió al constante entrenamiento y repetición de sus movimientos. “Fue memoria muscular”, reconoció humilde.

 

Fuente: Infobae

Foto: Infobae

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