GRUPO DE MUJERES AYUDÓ A JUANITA CASTRO CUANDO ERA AGENTE DE LA CIA

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La labor de Juanita Castro como agente de la CIA en Cuba contó con el apoyo estratégico de un grupo de mujeres que en 1961 la ayudó a realizar acciones de resistencia y sabotaje contra la revolución de su hermano Fidel. Castro, de 76 años, agradeció hoy públicamente la ayuda de las cubanas Carmen e Hilda Morgades Meilan en la presentación de «Fidel y Raúl, mis hermanos: La Historia secreta», en la jornada final de la Feria Internacional del Libro de Miami.
«Ellas eran quienes en algún momento tuvieron que transportar ametralladoras», reveló la hermana disidente de los Castro y que actualmente vive en Miami. Parte de las actividades contrarrevolucionarias de Castro y de las hermanas Morgades Meilan consistieron en transmitir mensajes a otros colaboradores de la CIA dentro de Cuba, así como ocultar personas perseguidas por el gobierno.
«Carmen e Hilda (Morjades Meilan) eran las técnicas del equipo de transmisión, la recibían, la decodificaban, yo no tenía habilidad para (operar) estos equipos», destacó Castro. Por su parte Hilda Morgades dijo que su apoyo a la labor de espionaje de su amiga Juanita fue un trabajo singular, pero «que cualquier otra person creyente de los valores democráticos lo hubiera hecho».
«Yo no he sido la única, han habido muchas personas que lucharon por ver libre a nuestro pueblo», dijo a Efe Hilda Morgades, de 68 años. Su hermana mayor, Carmen, una farmacéutica de 73 años, detalló que en algunos momentos debieron trasladar armas en bolsas a lugares a los que el servicio de Inteligencia cubano no sospechara.
Junto con las hermanas Morgades Meilan fue reconocido el apoyo de Raquel Rodríguez, Margarita Pérez Batista y Raquel Rodríguez, entre otras colaboradoras de la misión secreta que Juanita Castro realizaba en Cuba. Según Juanita Castro, su trabajo con la CIA fue motivado porque sus hermanos traicionaron los principios de la revolución iniciada el 1 de enero de 1959: «pan con libertad, pan sin terror, una verdadera democracia, justicia social».
«Sentí que nos habían traicionado y no me quedó otra alternativa que hacer algo y buscar aliados que tuvieran los recursos, por eso establecimos el contacto con la CIA, no teníamos a nadie más en el mundo que nos ayudara, y tuvimos que aceptar la invitación a luchar junto con ellos», dijo al auditorio de cerca de 300 personas. Castro sostuvo que se sintió decepcionada por el rumbo del proceso con medidas radicales como los fusilamientos indiscriminados a los opositores de la revolución emprendida por su hermano Fidel.
Respecto a Ernesto el «Che» Guevara, Castro dijo que «fue lo peor que le pudo pasara a Cuba, junto con el movimiento 26 de Julio y la llegada de Fidel (Castro)». Relató que el 12 enero de 1959, Guevara llegó a la cárcel de Cabaña, en Cuba, y se dedicó a hacer contactos con todas las organizaciones marxistas del continente y empezó a fusilar a sus opositores. «A él (Guevara) no le importaban los juicios, él empezó a fusilar sin conciencia, era un hombre sin corazón», agregó. Castro ironizó sobre el nombramiento de Guevara como ministro del Banco Nacional de Cuba. «No sabía nada de economía y ocupa sucesivamente posiciones en las que fracasó. Fue el complemento que tuvo Fidel para implantar una tiranía comunista», añadió.
El libro «Fidel y Raúl, mis hermanos: La Historia secreta», editado por la editorial Santillana USA, ha vendido cerca de 50.000 ejemplares en Estados Unidos y se ha colocado como uno de los más vendidos en español en el mercado norteamericano.

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