(Aeronoticias).- Son aquellos nichos que guardan el sabor único en la memoria de sus comensales los que pueden despegar. Una receta entre la buena administración y el deseo por bien servir a los sibaritas dan como producto el éxito en aquellos «huariques» -la palabra es de El Comercio-.
Claro que el ambiente casero y la memoria de asiduos clientes también ayudan.
Para ello veamos a «Palermo», que tuvo que migrar de La Victoria a Miraflores por su éxito. O «El Chinito», lugar donde Félix Yong hace rendir a políticos, artistas hasta al actual mandatario ante sus delicias.
Si todavía no le termina por convencer, sólo basta mirar a «El Sanguchón Campesino», una empresa insertada en el negocio de la sanguchería gracias a la mano de Juan Paz. Entre las zonas que ocupan sus negocios se encuentran el Boulevard de Asia y el Country Club El Bosque.
Con información de Gestión.