(Aeronoticias): La sola redacción de esta noticia pone los pelos de punta. Podía haber ocurrido más de una desgracia durante el tiempo que duró el engaño. ¿Es el sistema de seguridad aérea estadounidense uno de los más estrictos del mundo?
Según la información publicada por Associated Press, un hombre de Toronto logró hacerse pasar por un miembro de la tripulación de varias aerolíneas estadounidenses y volar durante más de cuatro años utilizando credenciales falsas, sin levantar sospechas relevantes hasta su detención.
El caso, como es lógico, ha generado una tremenda inquietud a las autoridades aeronáuticas canadienses, no tanto por el fraude económico en sí, sino por las implicaciones que tiene en términos de seguridad.
El acusado no solo consiguió volar de manera gratuita, sino que accedió a sistemas reservados exclusivamente para el personal autorizado, lo que revela posibles fallos estructurales en los controles de identidad y validación dentro del transporte aéreo.
Un engaño sostenido durante años sin ser detectado
De acuerdo con los fiscales federales citados por Associated Press, el protagonista del caso es Dallas Pokornik, un ciudadano canadiense que habría utilizado documentación falsa para hacerse pasar tanto por piloto como por auxiliar de vuelo.
La investigación sostiene que su actividad comenzó tras finalizar su etapa laboral en una aerolínea con sede en Toronto en 2019, momento en el que habría conservado o replicado datos internos para suplantar identidades profesionales.
Con esas credenciales, Pokornik logró acceder a sistemas internos de aerolíneas estadounidenses y reservar billetes destinados exclusivamente a empleados.
Las compañías afectadas tendrían su base en ciudades como Honolulu, Chicago y Fort Worth.
En algunos casos, incluso solicitó ocupar el llamado asiento de salto en cabina, un lugar reservado únicamente para pilotos o personal autorizado, lo que eleva aún más la gravedad del caso.
Un fallo que va más allá de un simple fraude
La cuestión no es solo cómo logró volar sin pagar, sino cómo consiguió pasar repetidamente por los filtros destinados a verificar la identidad de la tripulación.
Los sistemas de viaje para empleados están diseñados para facilitar el reposicionamiento rápido del personal entre aeropuertos, pero dependen en gran medida de la verificación humana y de bases de datos compartidas entre aerolíneas. Si una persona logra introducir datos falsos y estos no se contrastan adecuadamente en tiempo real, el sistema queda expuesto.
Este caso pone el foco en el llamado “factor humano”, un eslabón crítico en cualquier cadena de seguridad.
La presión operativa, la confianza en credenciales digitales y la fragmentación de los sistemas entre compañías pueden haber facilitado que el engaño pasara desapercibido durante años.
Las posibles consecuencias penales
La magnitud del caso llevó a un gran jurado federal en Hawái a imputar a Pokornik por fraude electrónico el pasado mes de octubre de 2025. Según el expediente judicial, el acusado habría realizado cientos de vuelos utilizando identidades falsas, aunque todavía no está confirmado cuántas veces logró acceder físicamente a zonas restringidas de la cabina.
El historial judicial incluye también un arresto previo en Panamá y una posterior extradición a Estados Unidos. El acusado se declaró no culpable en su comparecencia ante el tribunal de Honolulu.
En caso de ser condenado por todos los cargos, podría enfrentarse a penas de hasta 20 años de prisión federal.
Un caso cuando menos inquietante
Lo que más alarma a los expertos no es el beneficio económico obtenido, sino el precedente que deja. Tras los atentados del 11-S, la seguridad aérea se convirtió en una prioridad absoluta, especialmente en lo relativo al acceso a cabina y a las áreas restringidas de los aeropuertos.
Que una persona haya podido sortear estos controles durante tanto tiempo plantea dudas serias sobre la eficacia de los protocolos actuales, al menos en EEUU. Si alguien con intenciones meramente oportunistas logró hacerlo, la pregunta inevitable es qué habría ocurrido si el objetivo hubiese sido distinto.
El caso también reabre el debate sobre la necesidad de sistemas de verificación unificados entre aerolíneas, con controles cruzados en tiempo real y una mayor automatización en la validación de identidades profesionales.
Fuente: aviaciondigital.com



