(Aeronoticias): El Ejecutivo Constitucionalmente, entre las múltiples funciones, la mas importante es dirigir la política general del Gobierno y su administración; ejercicio que no solamente es ineficiente, sino que en muchos casos violenta los derechos y garantías legales de los administrados. Pareciera que debemos soportar las 7 plagas de Egipto, que en el día a día pasan desapercibidas, la ingobernabilidad, la inseguridad ciudadana, colapso de los servicios públicos, 10 millones de peruanos en pobreza, que no vale seguir enumerándolas porque caen en oídos sordos y nada se resuelve.
Pero hay algo que no podemos dejar pasar por alto, que es el abandono de la salud pública, que como obligación del Estado, la encontramos en la Constitución en el Art. Noveno 10 y especialmente el 11 “El Estado garantiza el libre acceso a prestaciones de salud y a pensiones, a través de entidades públicas, privadas o mixtas. Supervisa asimismo su eficaz funcionamiento.”. Como veremos noble postulado, pero verdaderamente letra muerta.
Tanto en el Régimen Previsional de un aporte permanente de los usuarios y trabajadores, sostiene su derecho a la atención médica de calidad, y también de la medicina para cada tratamiento; y el Régimen de Asistencia Social, para aquellos que no tienen capacidad económica y el Estado los cubre para sus necesidades de salud. En ambos sistemas, la atención médica es deplorable, con citas para meses y hasta años para intervenciones quirúrgicas de riesgo, donde muchos fallecen por el abandono del Poder Ejecutivo.

Lo que es peor, existe un desabastecimiento de medicamentos, los asegurados de ESSALUD que aportaron toda su vida laboral aun sistema que cumpliera con las normas que lo crearon, sin embargo, si tienen suerte los atienda un profesional médico, no se libran de tener que adquirir los medicamentos para sus tratamientos en cadenas de farmacias que no tienen control ni de precios ni de calidad.
En los casos de enfermedades que necesitan medicinas altamente especializadas, como las oncológicas, los pacientes tienen que recurrir a una serie de farmacias pequeñitas, muy discretas y a veces a medias puertas, que se stockean de aquellas que son robadas a los Hospitales Públicos; creándose un criminal mercado negro auspiciado por el propio Ejecutivo, en la deficiencia de compras, y las pocas que se realicen, la corrupción de la Administración Hospitalaria, las pone en la calle para la reventa, sin garantías, sin boletas de pago, sin pago de impuestos; tema que debería ser tratado fundamentalmente por todos los candidatos en las próximas elecciones como prioridad por las graves consecuencias que tiene que sufrir nuestra población.
Por: Julio Ubillus Soriano



