(Aeronoticias): El corredor aéreo entre Europa y Australia vive un momento histórico. En un día promedio del año pasado, alrededor de 14.000 pasajeros viajaron entre ambos continentes, en su mayoría conectando a través de grandes hubs de Oriente Medio y Asia como Dubái, Doha, Singapur o Hong Kong.
Durante más de una década, el protagonismo europeo en esta ruta fue limitado. Sin embargo, 2026 marcará un punto de inflexión: tres aerolíneas con base en Europa operarán servicios hacia Australia al mismo tiempo, algo que no ocurría desde 2012.
En aquel entonces coincidieron British Airways, Air Austral y Virgin Atlantic. Desde entonces, el mercado quedó prácticamente en manos de compañías del Golfo y del sudeste asiático, además de Qantas por parte australiana.
El próximo año, British Airways, Finnair y Turkish Airlines compartirán presencia en el enlace Europa–Australia. Aunque ninguna de las tres operará vuelos sin escalas, su oferta reconfigura el mapa competitivo y devuelve protagonismo al continente europeo en uno de los mercados de larga distancia más exigentes del mundo.
Finnair y su apuesta diaria por Melbourne
La entrada más llamativa es la de Finnair. La aerolínea finlandesa anunció en diciembre que conectará Helsinki con Melbourne vía Bangkok, utilizando su Airbus A350-900, su aeronave insignia de largo radio. Lo más sorprendente no es la ruta en sí, sino la frecuencia.
En lugar de comenzar con varios vuelos semanales, la compañía ha decidido operar diariamente desde el 25 de octubre, justo antes del verano austral y del pico de demanda navideña.
El trayecto despegará de Helsinki pasada la medianoche y aterrizará en Bangkok por la tarde. Posteriormente continuará hacia Melbourne, donde llegará a primera hora de la mañana del día siguiente.
El regreso seguirá un patrón similar, con salida vespertina desde Australia y conexión nocturna en la capital tailandesa antes de aterrizar en Finlandia al amanecer. La operación incluirá dos configuraciones del A350, con 278 y 321 asientos respectivamente, lo que permitirá ajustar capacidad según la temporada.
La demanda directa entre Helsinki y Melbourne es reducida, por lo que el modelo se apoya en pasajeros en conexión desde los países bálticos y Escandinavia.
Además, la alianza con Qantas facilitará el acceso a otros destinos australianos y a Nueva Zelanda. Finnair también podrá vender billetes entre Bangkok y Melbourne gracias a derechos de quinta libertad, lo que refuerza la viabilidad comercial de la operación.
Turkish Airlines consolida su presencia
Turkish Airlines debutó en Australia en marzo de 2024 y ha ido ampliando progresivamente su huella.
Actualmente opera Estambul–Melbourne vía Singapur tres veces por semana con el A350-900, configurado con 329 plazas. También enlaza Estambul con Sídney pasando por Kuala Lumpur cinco veces por semana, aunque en este caso no dispone de derechos de tráfico en el tramo intermedio.
El aeropuerto de Estambul se encuentra en el lado europeo del Bósforo, por lo que la compañía se considera europea en términos geográficos.
Su estrategia se basa en alimentar estas rutas con conexiones desde múltiples ciudades del continente. Atenas fue uno de los principales mercados de conexión hacia Melbourne el año pasado, mientras que Skopje destacó en el caso de Sídney.
Aunque los vuelos incluyen escala en el sudeste asiático, Turkish Airlines ha dejado claro que aspira a operar servicios directos sin parada intermedia en el futuro.
De lograrlo, se convertiría en uno de los enlaces más largos del mundo, superando las 17 horas de vuelo continuo. Por ahora, su presencia contribuye a diversificar las opciones europeas en un mercado dominado históricamente por compañías del Golfo.
British Airways, el veterano del corredor
British Airways mantiene su servicio diario entre Londres Heathrow y Sídney vía Singapur, una ruta consolidada que también cuenta con derechos de quinta libertad en el tramo asiático.
En temporada alta utiliza el Boeing 777-300ER con 254 asientos, mientras que en los meses de menor demanda cambia al 787-9 de 216 plazas para optimizar ocupación y rendimiento.
La compañía no ha desplegado el A380 en esta conexión, optando por una estrategia flexible que adapta capacidad según el periodo del año.
Aunque Finnair ofrecerá más asientos totales gracias a su frecuencia diaria y a la configuración de mayor densidad en algunos vuelos, British Airways conserva una posición sólida por su red global y su experiencia histórica en la ruta.
El regreso de tres aerolíneas europeas a Australia refleja un cambio positivo para esta parte del mundo.. Durante años, la mayoría de los 14.000 viajeros diarios dependían de conexiones con Emirates, Qatar Airways, Singapore Airlines o Cathay Pacific.
Ahora, el continente europeo recupera peso específico, aunque las escalas sigan siendo necesarias por razones operativas y de autonomía.
Fuente: aviaciondigital.com



