(Aeronoticias): El 2 de febrero de 2016, el Vuelo Daallo Airlines 159 se convirtió en un impactante caso de ruptura en vuelo cuando una explosión abrió un agujero en el fuselaje de la aeronave. El avión, un Airbus A321 operado por Daallo Airlines, había despegado desde Mogadiscio con destino a Yibuti.
Minutos después del despegue, un artefacto explosivo detonó dentro de la cabina de pasajeros, creando una apertura visible en el costado del avión. La descompresión fue inmediata, generando una fuerte corriente de aire que expulsó a una persona fuera de la aeronave.
A pesar del daño estructural, el avión logró mantenerse en vuelo. La tripulación actuó rápidamente, descendiendo a una altitud segura y regresando para realizar un aterrizaje de emergencia en Mogadiscio.
El incidente dejó una víctima fatal, pero el resto de los pasajeros sobrevivió, en gran parte gracias a la rápida respuesta de los pilotos y a la resistencia estructural del Airbus A321.
Las investigaciones confirmaron que la explosión fue causada por un dispositivo oculto en un ordenador portátil, en un acto de terrorismo. Este caso generó preocupación internacional y llevó a reforzar los controles de seguridad en aeropuertos, especialmente en dispositivos electrónicos.
El vuelo Daallo Airlines 159 demostró que incluso tras una ruptura significativa del fuselaje en pleno vuelo, una aeronave puede mantenerse operativa si los daños no comprometen completamente su estructura.
Este evento también evidenció la importancia de los protocolos de emergencia y la preparación de las tripulaciones frente a situaciones inesperadas.
Hoy, el caso es recordado como un ejemplo extremo de supervivencia aérea ante una descompresión causada por explosión, reforzando la necesidad de vigilancia constante en la seguridad de la aviación.
Fuente: Sebastian Palacin



