(Aeronoticias): En mayo de 1991, la aviación protagonizó una de las operaciones humanitarias más rápidas y sorprendentes de la historia moderna. En apenas 36 horas, Israel logró evacuar por vía aérea a más de 14.000 judíos etíopes desde Etiopía hacia territorio israelí, en una misión conocida como Operación Solomon.
La operación se desarrolló en medio de una grave crisis política en Etiopía. El gobierno del presidente Mengistu Haile Mariam se encontraba al borde del colapso mientras fuerzas rebeldes avanzaban hacia la capital, Addis Abeba. La creciente inestabilidad generó preocupación por la seguridad de la comunidad judía etíope, conocida como Beta Israel.
Ante el deterioro de la situación, las autoridades israelíes, junto con organismos internacionales y diversas organizaciones humanitarias, comenzaron a planificar una evacuación masiva que debía ejecutarse en el menor tiempo posible.
El desafío era enorme.
Miles de personas debían ser trasladadas rápidamente antes de que los combates o el caos político hicieran imposible abandonar el país. Para lograrlo, se organizó un gigantesco puente aéreo utilizando aeronaves comerciales y militares.
Durante dos días consecutivos, los aviones despegaron y aterrizaron prácticamente sin interrupción entre Addis Abeba e Israel.
Entre las aeronaves utilizadas destacaron varios Boeing 747, conocidos por su gran capacidad de transporte. Para maximizar el número de pasajeros, algunos de estos aviones fueron configurados temporalmente eliminando parte de los asientos y adaptando el espacio interior.
Uno de los vuelos estableció incluso un récord mundial al transportar más de mil personas en una sola aeronave, una cifra extraordinaria para la aviación comercial.
Las imágenes de familias completas abordando los aviones quedaron registradas como uno de los momentos más emblemáticos de la operación.
Muchas de las personas evacuadas jamás habían visto un avión de cerca y estaban realizando su primer viaje aéreo.
Para ellas, el vuelo representaba mucho más que un traslado: significaba el inicio de una nueva vida.
La coordinación logística fue impresionante.
Pilotos, tripulaciones, personal diplomático, autoridades aeroportuarias y equipos de apoyo trabajaron simultáneamente para mantener un flujo constante de aeronaves durante toda la operación.
Cada minuto era valioso.
La misión concluyó con éxito tras evacuar a más de 14.000 personas en aproximadamente 36 horas, convirtiéndose en una de las mayores evacuaciones aéreas de población civil jamás realizadas en tan corto tiempo.
Expertos en aviación consideran la Operación Solomon como un ejemplo extraordinario de planificación, coordinación y capacidad logística.
La rapidez con la que se movilizaron miles de personas sigue siendo estudiada en escuelas militares, centros de gestión de emergencias y programas de logística internacional.
Más allá de sus implicancias políticas e históricas, la operación demostró nuevamente cómo la aviación puede convertirse en una herramienta esencial para proteger vidas humanas en situaciones de crisis.
Sin la disponibilidad de aeronaves capaces de transportar grandes cantidades de pasajeros en un periodo reducido, una evacuación de esta magnitud habría sido extremadamente difícil.
Más de tres décadas después, la Operación Solomon continúa siendo recordada como una de las misiones aéreas humanitarias más exitosas del siglo XX.
En conclusión, la evacuación de más de 14.000 personas desde Etiopía en apenas 36 horas representa uno de los mayores logros logísticos de la historia de la aviación. La Operación Solomon confirmó que, cuando existe una coordinación eficiente y los recursos adecuados, el transporte aéreo puede ofrecer soluciones extraordinarias incluso en los escenarios más complejos.
Fuente: Sebastian Palacin



