Italia: el aeropuerto de Catania reabre tras nuevas interrupciones provocadas por las cenizas del Etna

Por ahora, Catania ha recuperado sus vuelos después de esta nueva interrupción. Sin embargo, la experiencia de los últimos días demuestra que, mientras el Etna continúe activo, las aerolíneas que operan en Sicilia deberán mantener una programación flexible y estar preparadas para responder rápidamente ante cualquier nueva emisión de ceniza que pueda afectar el espacio aéreo.

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(Aeronoticias): ITALIA.— El aeropuerto internacional de Catania-Fontanarossa, uno de los principales puntos de conexión aérea de Sicilia, volvió a operar este martes 29 de septiembre después de sufrir nuevas restricciones y una suspensión temporal de vuelos provocadas por la actividad del volcán Etna y la presencia de cenizas volcánicas en el espacio aéreo de la zona.

El episodio se produjo apenas horas después de que el aeropuerto hubiera recuperado completamente sus operaciones tras una interrupción de tres días. La sucesión de cierres y reaperturas ha obligado a las aerolíneas a modificar sus operaciones, desviar vuelos hacia otros aeropuertos sicilianos y reorganizar la atención de miles de pasajeros.

El aeropuerto confirmó que las operaciones pudieron restablecerse después de que el nivel de alerta aeronáutica asociado al Etna fuera reducido de rojo a naranja. Con esta modificación, los sectores de espacio aéreo que habían sido afectados volvieron a estar disponibles y se levantaron las restricciones que impedían el funcionamiento normal del aeropuerto.

La situación tiene una particularidad que complica especialmente la planificación de las aerolíneas: el aeropuerto había reabierto completamente el lunes 28 de septiembre por la noche, después de permanecer cerrado durante tres días, pero tuvo que volver a limitar sus operaciones poco después debido a una nueva combinación de actividad volcánica y condiciones meteorológicas desfavorables.

Catania es especialmente vulnerable a este tipo de interrupciones porque se encuentra en las proximidades del Etna, uno de los volcanes más activos de Europa. Cuando las emisiones de ceniza alcanzan determinadas zonas del espacio aéreo, las autoridades aeronáuticas pueden establecer restricciones para evitar que las aeronaves atraviesen concentraciones peligrosas de partículas volcánicas.

La ceniza volcánica representa un riesgo particular para los aviones propulsados por turbinas. Las partículas pueden ingresar en los motores, alcanzar zonas sometidas a temperaturas extremadamente elevadas y adherirse a componentes internos. Además, la ceniza puede producir abrasión en superficies expuestas y afectar determinados sensores y sistemas de la aeronave.

Por esa razón, una erupción no necesita estar directamente encima de una pista para afectar la aviación. El viento puede transportar las partículas a través de diferentes sectores del espacio aéreo, haciendo necesario modificar rutas o suspender determinadas operaciones incluso cuando las condiciones meteorológicas sobre el aeropuerto parecen inicialmente adecuadas.

El cierre registrado durante el fin de semana fue especialmente significativo. El 26 de septiembre, la actividad del Etna llevó a suspender las operaciones de Catania debido a las emisiones de ceniza y a las condiciones meteorológicas. En aquel momento, el operador del aeropuerto indicó que las restricciones afectarían tanto las llegadas como las salidas.

La interrupción se prolongó durante tres días. Durante ese periodo, las aerolíneas tuvieron que utilizar otros aeropuertos de Sicilia para atender parte de sus vuelos. Palermo, Trapani y Comiso se convirtieron en alternativas importantes para algunas operaciones que originalmente tenían como destino Catania.

Los desvíos generan una cadena de problemas logísticos. Un avión que debía aterrizar en Catania puede terminar en otro aeropuerto, pero los pasajeros todavía tienen que llegar a su destino final. Esto obliga a las aerolíneas y operadores terrestres a organizar transporte adicional, modificar conexiones y reorganizar tripulaciones y aeronaves.

También se produce un efecto sobre los aeropuertos alternativos. Cuando varias compañías desvían simultáneamente vuelos hacia instalaciones que no estaban previstas para recibir ese volumen adicional de tráfico, aumentan las necesidades de estacionamiento, transporte terrestre, personal de tierra, equipaje y atención al pasajero.

Catania es además un aeropuerto de gran importancia para la economía y el turismo de Sicilia. Reuters lo identifica como el quinto aeropuerto más transitado de Italia por número de pasajeros, por lo que una interrupción prolongada tiene repercusiones que van mucho más allá de un grupo limitado de vuelos.

La actividad del Etna ya había provocado otros episodios de afectación a la aviación durante 2026. El aeropuerto ha tenido que aplicar restricciones en diferentes ocasiones debido a la presencia de ceniza volcánica, particularmente durante los meses de verano. El propio aeropuerto mantiene una sección específica de actualizaciones sobre la actividad del volcán y las restricciones operacionales.

El procedimiento utilizado demuestra cómo funciona la coordinación entre la actividad volcánica y la seguridad aérea. El nivel de alerta no determina por sí solo que todos los vuelos deban ser cancelados, pero proporciona información esencial para las autoridades aeronáuticas y los operadores encargados de decidir qué sectores del espacio aéreo pueden utilizarse.

En el caso de Catania, las restricciones se aplican de acuerdo con la evolución de las emisiones, la dispersión de la ceniza y las condiciones atmosféricas. Por eso, la situación puede cambiar varias veces durante una misma jornada.

Este carácter variable explica también por qué un aeropuerto puede pasar de una suspensión total a una reapertura relativamente rápida. Si la ceniza deja de afectar los sectores utilizados por las aeronaves y el nivel de alerta se reduce, las autoridades pueden volver a habilitar progresivamente las operaciones.

Para las aerolíneas, sin embargo, reabrir un aeropuerto no significa que la programación vuelva inmediatamente a la normalidad. Después de varios días de interrupciones, los aviones y las tripulaciones pueden encontrarse en lugares diferentes a los previstos originalmente.

Un avión que debía pasar la noche en Catania puede haber terminado en Palermo o Trapani, mientras que su tripulación puede haber quedado fuera de posición. Cuando el aeropuerto reabre, la compañía debe reconstruir la programación para devolver cada aeronave a su itinerario correspondiente.

El equipaje también representa un desafío. Miles de maletas pueden quedar asociadas a vuelos desviados o cancelados, por lo que los operadores necesitan clasificarlas, transportarlas y entregarlas nuevamente a los pasajeros una vez que se restablecen las operaciones.

La situación de Catania constituye así un ejemplo de cómo un fenómeno natural localizado puede convertirse rápidamente en un problema de escala regional para la aviación comercial. Una nube de cenizas puede modificar rutas, cerrar sectores de espacio aéreo y trasladar el tráfico hacia aeropuertos situados a decenas o cientos de kilómetros.

La reapertura de este martes permite recuperar las operaciones, pero no elimina la necesidad de seguir vigilando al Etna. Mientras continúe la actividad volcánica, las condiciones pueden volver a cambiar y las autoridades pueden establecer nuevas restricciones si la ceniza representa nuevamente un riesgo para la navegación aérea.

El aeropuerto de Catania mantiene actualmente sus actualizaciones oficiales sobre la situación del Etna y las condiciones operativas. En su página de noticias figuran los comunicados correspondientes a los días 26, 27 y 28 de septiembre, además del aviso que confirmó el retorno al estado operativo ordinario.

Para la aviación, el episodio vuelve a poner de manifiesto la importancia de la vigilancia volcánica. Los sistemas de observación, los avisos aeronáuticos y la coordinación entre volcanólogos, controladores, aeropuertos y aerolíneas permiten determinar cuándo una zona puede ser utilizada de manera segura y cuándo es necesario modificar las operaciones.

Por ahora, Catania ha recuperado sus vuelos después de esta nueva interrupción. Sin embargo, la experiencia de los últimos días demuestra que, mientras el Etna continúe activo, las aerolíneas que operan en Sicilia deberán mantener una programación flexible y estar preparadas para responder rápidamente ante cualquier nueva emisión de ceniza que pueda afectar el espacio aéreo.

Fuente: Sebastian Palacin