(Aeronoticias): Con agresividad verbal, que es una forma de violencia psicológica que utiliza palabras, tono de voz o gestos para dañar, controlar o intimidar a personas, dañando su autoestima, con insultos, gritos, sarcasmo hiriente y amenazas, buscando aislamiento de los agraviados. Esto constituye delitos de violencia dentro de nuestra legislación si se genera dentro del entorno familiar, y fuera de este ámbito como injurias, calumnias y otras lesiones a la siquis personal.

En este ambiente lesivo, se desarrollaron los debates de los candidatos a la Presidencia, donde se acusaron de una serie de barbaridades sin limites morales o éticos, dejando un clima de criminalidad en la ciudadanía; y que parafraseando la letra de un clásico de una canción bonaerense, a nadie le importa si naciste honrado, es igual que un asno a un gran profesor. Los medios de comunicación, celebran estas salvajadas, y que el Jurado Nacional de Elecciones que auspicia estas agresiones, sus moderadores incapaces de establecer un límite a estas expresiones.
Como vemos sobraron insultos y faltaron ideas, tenemos pocas opciones de elegir a un buen candidato, puesto que ninguno apunta a una propuesta ordenada con relación a la realidad y necesidad nacional; y con el afán de obtener un mérito para su elección, lanzan proyectos insostenibles dentro de la lógica, razonabilidad, factibilidad y legalidad. Es así, que algunas han causado asombro como por ejemplo, disolver el Congreso, otros eliminar el Senado, otros aplicar pena de muerte al salirnos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, modificar la Constitución cuando la actual tiene mas de 80 cambios que prácticamente es una nueva; y una surrealista de llevar a los presos a la selva para que los cuiden las víboras y los maten si quieren escaparse.
Finalmente, según analistas y comentaristas acreditados en EE. UU. y de la Comunidad Europea, nos ven sin buen futuro, y cualquiera que sea elegido con los pobres antecedentes que aportan, seguiremos cuesta abajo y que probablemente continuaran las vacancias Presidenciales y de Consejo de Ministros; porque los temas pendientes de nuestro país son álgidos y críticos, debido a la gravedad estructural de los últimos 40 años, y a nivel internacional no tendremos la capacidad y fuerza política necesaria para enfrentar el gran fenómeno que se esta gestando en la cuenca del Pacifico, con nuevos actores y en un escenario de economías fuertes y predominantes, a la cual no podemos eludir nuestra presencia por ser parte de esta nueva etapa de la historia.
No permitamos que estas gárgolas nuevamente continúen con el poder, que por lo visto en los debates Presidenciales se enfrentan con ansias de rapiña no de servicio, que los destinos del país y de toda la población no puede estar sujeta a estos mezquinos afanes; que el voto no solamente sea de razón, sino que también de esperanza ante tanta desgracia, buscando partir para lograr un futuro para la ciudadanía y para la nación.

Para: Julio Ubillus Soriano



