UPS culmina la retirada adelantada de sus MD-11 y reconfigura su flota de largo radio

La compañía completa en el 4T 2025 la baja contable y operativa de los MD-11, acelera la modernización con bimotores más eficientes y asume un cargo no monetario de 137 millones de dólares vinculado a la reconfiguración de su red aérea global.

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(Aeronoticias): Aviación Digital, Sp.- Algunos de los aviones de carga más emblemáticos del sector están desapareciendo del inventario de las grandes integradoras, y el MD-11 de UPS se ha convertido en el último ejemplo de cómo la presión económica, regulatoria y de seguridad —acelerada además por el accidente que sufrió un MD-11 en Louisville el 4 de noviembre de 2025— precipita decisiones de flota que hace una década se veían a más largo plazo.

Con la presentación de los resultados del cuarto trimestre de 2025, UPS ha certificado oficialmente el cierre de la era MD-11 en su red, con implicaciones directas sobre la capacidad, configuración de la red y estructura de costes.

Confirmación oficial en el 4T 2025: fin de la flota MD-11

En su comunicado de resultados del cuarto trimestre de 2025, UPS especifica que ha acelerado sus planes de modernización de flota, completando la retirada de todos sus MD-11 durante dicho periodo. Esta decisión se acompaña de un cargo no monetario, después de impuestos, de aproximadamente 137 millones de dólares vinculado a la baja contable de estos aviones, integrado en los resultados GAAP del ejercicio.

En la documentación del 4T 2025 y en la presentación a analistas, la compañía detalla que los MD-11 fueron proactivamente retirados de operación y sustituidos por ajustes de red, reposicionamiento de otros aviones, mayor utilización del transporte terrestre y capacidad adicional a través de aeronaves arrendadas durante la temporada de máxima demanda. Esta gestión de transición durante el pico estacional ha servido de “stress test” operativo que UPS cita como argumento para acelerar la retirada en lugar de mantener estos equipos en reserva.

De tri-reactor icónico a activo económicamente ineficiente

El MD-11F ha sido durante décadas uno de los pilares del largo radio de carga, pero la ecuación técnica y económica ha cambiado radicalmente frente a los bimotores de nueva generación. Aunque el comunicado de resultados no entra en detalles de rendimiento por modelo, la propia UPS en comunicaciones anteriores había vinculado la salida gradual de los MD-11 a la entrada de Boeing 767-300F y otros bimotores más eficientes en consumo, mantenimiento y fiabilidad, alineados con la normativa medioambiental y las expectativas de los clientes en cuanto a huella de carbono.

Desde el punto de vista operativo, el tri-reactor implica mayores costes por ciclo, complejidad en mantenimiento y una penalización en emisiones frente a bimotores ETOPS certificados que ofrecen rangos y cargas útiles suficientes para la mayoría de las rutas de integradoras. La modernización hacia flotas más homogéneas, concentradas en familias como 767F y 777F en el segmento de fuselaje ancho, encaja con la estrategia de reducción de costes estructurales y simplificación logística que UPS viene comunicando a los inversores.

Impacto financiero y contable de la decisión

En el 4T 2025UPS reporta unos ingresos consolidados de 24,5 mil millones de dólares y un margen operativo ajustado del 11,8%, por encima de sus propias expectativas, pese al impacto de la retirada acelerada de la flota MD-11. Dentro de las partidas singulares, la compañía detalla un cargo total de 238 millones de dólares, de los cuales 137 millones corresponden específicamente a la baja de los MD-11, y el resto se relaciona con otros costes de transformación y reconfiguración de red.

Este enfoque refuerza un mensaje clásico hacia el mercado: absorber en un periodo acotado el impacto contable de decisiones de flota para “limpiar” el balance y ganar flexibilidad estratégica en los años siguientes. De hecho, en su guía para 2026, UPS proyecta crecimiento del beneficio operativo en la segunda mitad del año una vez completadas las principales acciones estratégicas, incluyendo la transición de flota y los costes asociados a arrendamientos temporales y programas de salida voluntaria en otras áreas del negocio.

Reconfiguración de la red aérea y sustitución de capacidad

La retirada de la flota MD-11 de UPS —26–27 unidades según las cifras mencionadas en documentación financiera y comunicaciones corporativas— representaba alrededor de un dígito bajo del inventario total de aeronaves, pero concentrado en misiones de largo radio y alto volumen. Para absorber esta capacidad, la compañía ha combinado tres palancas principales: incremento de utilización de otros widebodies propios, incorporación de bimotores más eficientes (sobre todo 767F) y mayor uso del transporte terrestre en segmentos donde la elasticidad de tiempo de tránsito lo permite.

Esta reconfiguración implica un rediseño fino de la malla de hubs y rutas nocturnas, especialmente en el eje transatlántico y en algunos pares intercontinentales donde el MD-11 era históricamente la plataforma preferente. En términos de planificación de flota, el movimiento refuerza la tendencia a redes más dinámicas y multimodales, en las que la capacidad aérea se reserva para tramos de máxima criticidad temporal, mientras el resto se deriva a alternativas de menor coste unitario pero tiempos de tránsito algo más amplios.

Contexto de seguridad, percepción pública y prudencia regulatoria

Aunque el comunicado de resultados del 4T 2025 se centra en datos financieros y de flota, la retirada acelerada de los MD-11 se produce poco después del accidente mortal del vuelo 2976 cerca de Louisville el 4 de noviembre de 2025, aún bajo investigación de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB). UPS recuerda en sus comunicaciones el compromiso con la seguridad y la colaboración con las autoridades investigadoras, manteniendo la prudencia habitual al no adelantar conclusiones antes del informe final.

Desde una óptica de gestión de riesgo corporativo, la decisión de no reactivar el tipo tras el siniestro y proceder a su baja definitiva reduce la complejidad para la gestión de la seguridad operacional, la formación de tripulaciones y el seguimiento de directivas de aeronavegabilidad específicas de un modelo con un historial de operación exigente en el entorno de carga. Esta simplificación de flota también facilita una alineación más directa con la futura normativa medioambiental y de ruido, particularmente relevante en aeropuertos con restricciones operativas nocturnas.

Fuente: aviaciondigital.com