(Aeronoticias):
México ha reforzado de manera significativa su sistema de seguridad aeroportuaria en los últimos años, combinando presencia de fuerzas armadas con modernización tecnológica. La supervisión normativa corresponde a la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), mientras que la seguridad operativa en varios aeropuertos estratégicos está bajo control de la Guardia Nacional y, en algunos casos, de la Secretaría de la Defensa Nacional.
El principal aeropuerto del país es el Aeropuerto Internacional Benito Juárez, que concentra gran parte del tráfico nacional e internacional. Recientemente, el sistema aeroportuario se amplió con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, que opera bajo administración militar.
El modelo mexicano se estructura en varias capas:
- Control de pasajeros y equipaje mediante escáneres avanzados y revisión manual complementaria.
- Presencia armada visible en terminales, especialmente en aeropuertos de alto tránsito.
- Supervisión reforzada de carga aérea, debido a riesgos asociados al narcotráfico y contrabando.
México enfrenta desafíos particulares relacionados con el crimen organizado. Por ello, la vigilancia en áreas operativas y en rutas consideradas sensibles es estricta. Las autoridades realizan inspecciones adicionales en vuelos nacionales e internacionales cuando se detectan riesgos específicos.
En los últimos años, el país ha invertido en sistemas de detección de explosivos, monitoreo de cámaras con análisis inteligente y fortalecimiento de la seguridad perimetral. También se han reforzado protocolos contra el uso indebido de drones cerca de instalaciones aeroportuarias.
La ciberseguridad es un área en desarrollo. Las autoridades han incrementado auditorías y protección de sistemas digitales tras incidentes internacionales que evidenciaron vulnerabilidades en infraestructuras críticas.
Uno de los retos principales para México es mantener estándares homogéneos en una red aeroportuaria extensa que incluye terminales en destinos turísticos masivos como Cancún y Los Cabos, así como aeropuertos en regiones con contextos de seguridad complejos.
El país apuesta por un modelo donde la presencia militar y policial actúa como elemento disuasivo, complementado por actualización tecnológica progresiva y cooperación internacional en materia de inteligencia.
México continúa adaptando su sistema aeroportuario a un entorno de amenazas mixtas, donde convergen riesgos tradicionales, crimen organizado y desafíos tecnológicos emergentes.
Fuente: Sebastian Palacin



