Wizz Air quiere volar a Estados Unidos con tarifas ultra low cost de 30 euros… pero no todo es tan sencillo

Es obvio que el mercado de Estados Unidos resulta atractivo. Cada año, millones de viajeros del Reino Unido van a Estados Unidos; y un buen número de estos usuarios buscan, como es lógico, alternativas más asequibles.

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(Aeronoticias): Es el sueño de todo bolsillo que se precie:  el poder cruzar el océano Atlántico por un precio similar al de un vuelo low cost, por ejemplo, entre Madrid y Londres.

En este sentido, la aerolínea de bajo coste Wizz Air ha decidido dar un paso más al solicitar permiso para operar vuelos entre el Reino Unido y Estados Unidos. La idea, sobre el papel, resulta igual de atractiva como de ambiciosa: ofrecer conexiones transatlánticas con tarifas propias del modelo ultra low cost.

Sin embargo, detrás de este anuncio existe una realidad mucho más compleja. Y retos por doquier, tanto técnicos como regulatorios y operativos. ¿Se puede cruzar el Atlántico por el equivalente a 30 euros?

Una solicitud que reabre el debate sobre los vuelos baratos de largo radio

El 23 de enero pasado, la filial británica de la aerolínea solicitó al Departamento de Transporte norteamericano una autorización para operar como compañía extranjera.

Si tiene éxito, podría comenzar a ofrecer vuelos chárter y, eventualmente, servicios regulares entre las dos orillas del Atlántico bajo el acuerdo de cielos abiertos entre Estados Unidos y Reino Unido.

El grupo ya ha intentado algo parecido antes. Su división en Hungría pidió autorización para operar vuelos con un avión de carga hacia los EEUU en 2022, pero la solicitud fue denegada.

Y aunque la solicitud cumple con los requisitos formales, todavía debe superar el escrutinio de las autoridades y, sobre todo, la oposición de los sindicatos estadounidenses, que ya se mostraron críticos en anteriores intentos.

Permiso no significa despegue inmediato

Contar con la aprobación administrativa no significa que los vuelos se vayan a iniciar de inmediato. A pesar de haber pedido un proceso rápido, la aerolínea todavía tendría que recorrer un largo camino, incluso con el permiso en mano.

Para operar rutas transatlánticas, Wizz Air cuenta con la aprobación de operaciones ETOPS (Extended Operations). Esta certificación permite a los aviones bimotores realizar rutas en las que, en algún momento del vuelo, la aeronave se encuentra alejada de un aeropuerto alternativo adecuado.

Las aprobaciones ETOPS se establecen en función del tiempo máximo de vuelo con un solo motor hasta el aeropuerto alternativo más cercano. Según la normativa, existen diferentes niveles: ETOPS-90 (hasta 90 minutos), ETOPS-120 (hasta 120 minutos), ETOPS-180 (hasta 180 minutos), y certificaciones extendidas hasta 330 minutos. Cada nivel requiere certificaciones específicas del diseño del avión, procedimientos operacionales especiales, programas de mantenimiento aprobados y capacitación adicional para tripulantes.

El papel de los vuelos chárter y el factor deportivo

Hasta el momento, parece que la estrategia original sería operar vuelos chárter, un método más flexible en términos de regulación.

Este tipo de servicios haría posible transportar pasajeros en ocasiones específicas, como grandes competiciones deportivas, sin tener que definir rutas fijas.

En realidad, este método se alinea con las experiencias anteriores de la aerolínea, que ha realizado vuelos especiales para aficionados en eventos futbolísticos europeos y por precios por debajo de los 30 euros.

Pero claro, en el el caso de los Estados Unidos, únicamente las tasas aeroportuarias y los impuestos sobrepasarían con creces esa cantidad.

¿Vuelos regulares o estrategia a largo plazo?

A pesar de que se deja abierta la posibilidad de operar rutas programadas en el futuro, Wizz Air tiene un modelo de negocio enfocado en rutas cortas y medias, con una rotación elevada de aviones y una estructura de costes altamente optimizada.

Sin embargo, el contexto actual del mercado podría beneficiarles. La eliminación reciente de diversas rutas transatlánticas desde aeropuertos británicos, como Gatwick o Manchester, ha dejado interesantes vacíos en la oferta de vuelos.

En casos anteriores, cuando las aerolíneas convencionales han disminuido la cantidad de frecuencias o han dejado de volar a ciertos destinos, han dado oportunidades a nuevos operadores con estructuras, digamos, más ligeras.

Un mercado atractivo, pero lleno de obstáculos

Es obvio que el mercado de Estados Unidos resulta atractivo. Cada año, millones de viajeros del Reino Unido van a Estados Unidos; y un buen número de estos usuarios buscan, como es lógico, alternativas más asequibles.

Asimismo, la aparición de aeronaves como el A321XLR -que ofrece mayor eficiencia y autonomía- ha suscitado nuevamente un interés por las rutas transatlánticas operadas con aviones de pasillo único.

Sin embargo, todavía existen muchos retos: altos costes de operación, la competencia con aerolíneas consolidadas que han dominado el mercado durante muchos años y la necesidad de convenios laborales particulares contribuyen a la complejidad regulatoria. Wizz Air no lo tiene fácil.

Fuente: aviaciondigital.com