(Aeronoticias):
Brasil ha experimentado en las últimas dos décadas una profunda transformación en su sistema de seguridad aeroportuaria, impulsada tanto por el crecimiento del tráfico aéreo como por la organización de grandes eventos internacionales. La supervisión general corresponde a la Agência Nacional de Aviação Civil (ANAC), en coordinación con la Polícia Federal do Brasil, que tiene presencia permanente en los principales aeropuertos del país.
El mayor centro de operaciones es el Aeroporto Internacional de São Paulo-Guarulhos, principal puerta de entrada internacional. Debido a su volumen de pasajeros y su rol estratégico en Sudamérica, Guarulhos aplica controles de seguridad reforzados que incluyen escáneres corporales, inspección avanzada de equipaje y vigilancia continua en áreas restringidas.
Brasil modernizó significativamente sus protocolos antes del Mundial de Fútbol 2014 y los Juegos Olímpicos de Río 2016. Durante ese periodo, se reforzó la cooperación internacional en inteligencia, se actualizaron equipos de detección y se ampliaron los perímetros de seguridad aeroportuaria.
El modelo brasileño se basa en varios ejes:
- Control de pasajeros y equipaje bajo estándares internacionales OACI, con equipos de detección de explosivos y sustancias prohibidas.
- Supervisión estricta del personal aeroportuario, con verificación de antecedentes y monitoreo continuo de accesos.
- Protección fronteriza coordinada, especialmente en vuelos internacionales y rutas consideradas sensibles.
Uno de los principales desafíos del país es la extensión territorial y la diversidad regional. Brasil cuenta con aeropuertos en zonas remotas de la Amazonía donde las condiciones logísticas son complejas. Mantener estándares uniformes de seguridad en todo el territorio representa un reto operativo significativo.
En los últimos años, Brasil también ha reforzado la protección contra drones no autorizados en aeropuertos estratégicos y ha invertido en ciberseguridad para proteger sistemas de navegación y control aéreo.
Además, la Policía Federal mantiene unidades especializadas en detección de narcotráfico y contrabando en terminales aéreas, un componente clave dado el papel de Brasil como punto de tránsito en rutas internacionales.
El desafío actual del país consiste en mantener altos estándares de seguridad mientras continúa el crecimiento del turismo y del transporte aéreo doméstico, uno de los más activos de América Latina.
Brasil avanza hacia un modelo más tecnológico y coordinado, donde la prevención, la inteligencia y la modernización de infraestructura son claves para sostener la seguridad aeroportuaria en un entorno regional complejo.
Fuente: Sebastian Palacin



