🇺🇸 Seguridad aeroportuaria en Estados Unidos: tecnología, control masivo y desafíos internos

Estados Unidos mantiene uno de los estándares más estrictos del mundo, pero también enfrenta uno de los entornos de riesgo más complejos debido a su volumen de tráfico y perfil geopolítico.

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(Aeronoticias):

Estados Unidos posee uno de los sistemas de seguridad aeroportuaria más complejos y extensos del mundo. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, el país transformó radicalmente su modelo de control aéreo y creó la Transportation Security Administration (TSA), organismo encargado de la seguridad en todos los aeropuertos comerciales del país.

Hoy, más de 450 aeropuertos cuentan con protocolos estandarizados que incluyen escáneres corporales de ondas milimétricas, inspección avanzada de equipaje con tomografía computarizada (CT scanners) y sistemas automatizados de detección de explosivos. Aeropuertos como el Hartsfield–Jackson Atlanta International Airport, el más transitado del mundo por volumen de pasajeros, operan bajo un modelo de seguridad de múltiples capas: control de pasajeros, revisión de carga, monitoreo de empleados y coordinación con agencias de inteligencia.

Uno de los pilares del sistema estadounidense es el concepto de “layered security” (seguridad en capas). No se depende de un solo filtro, sino de una combinación de verificación de identidad, análisis de comportamiento, bases de datos de listas de vigilancia (no-fly list) y presencia armada en zonas estratégicas.

Además, el país ha implementado el programa PreCheck, que permite a pasajeros previamente evaluados pasar controles acelerados tras un proceso de verificación de antecedentes. Este sistema busca equilibrar seguridad con eficiencia operativa en aeropuertos que procesan millones de viajeros diarios.

Sin embargo, el modelo no está exento de críticas. Expertos han señalado vulnerabilidades en controles internos de empleados aeroportuarios y en la seguridad de la carga aérea. También existen debates sobre privacidad debido al uso de reconocimiento facial y bases de datos biométricas.

La Federal Aviation Administration (FAA) trabaja en conjunto con la TSA para supervisar la infraestructura crítica, incluyendo protección contra drones no autorizados, ciberseguridad de sistemas de navegación y blindaje de torres de control.

En los últimos años, Estados Unidos ha invertido en tecnologías de detección automática basadas en inteligencia artificial, capaces de identificar patrones sospechosos en equipaje sin necesidad de abrirlo físicamente. Paralelamente, la coordinación con el Departamento de Seguridad Nacional refuerza la prevención ante amenazas terroristas internacionales.

El mayor desafío actual no es únicamente el terrorismo tradicional, sino las amenazas híbridas: drones, ciberataques a sistemas aeroportuarios y posibles infiltraciones internas. En un país con más de 2 millones de pasajeros diarios en temporadas altas, la seguridad es una operación constante de alta escala.

Estados Unidos mantiene uno de los estándares más estrictos del mundo, pero también enfrenta uno de los entornos de riesgo más complejos debido a su volumen de tráfico y perfil geopolítico.

Fuente: Sebastian Palacin