(Aeronoticias): Aviación Digital, Sp.- La ola de frío que recorre Europa no solo está llenando titulares: está sometiendo a un “stress test” real a la arquitectura operativa del transporte aéreo, desde la disponibilidad de fluido de deshielo hasta la capacidad ferroviaria complementaria. El caso de KLM en Ámsterdam y el colapso intermodal observado en varios países europeos ofrecen una radiografía muy precisa de hasta dónde llega, y dónde se quiebra, la resiliencia del sistema en condiciones de frío extremo.
Ola de frío ártica: un escenario de estrés sistémico
La ola de frío que afecta a gran parte del continente ha provocado cancelaciones masivas de vuelos, interrupciones ferroviarias y colapso de la red viaria, con previsión de empeoramiento y nuevas nevadas en los próximos días. En Países Bajos, las autoridades han pedido explícitamente a la población que, ante un nuevo temporal previsto, planifique permanecer en casa, anticipando más disrupciones en todos los modos de transporte.
En Francia se han ordenado cancelaciones preventivas de al menos el 40% de los vuelos en París-Charles de Gaulle y el 25% en Orly, además de perturbaciones en el transporte público regional, para adaptar la operación a una capacidad reducida por nieve y hielo. Alemania, Reino Unido y los Balcanes registran temperaturas inferiores a -10 °C, carreteras cortadas, cortes eléctricos y decenas de incidentes graves, que amplifican el impacto sobre la cadena de transporte y conectividad aérea.
Schiphol y KLM: la tormenta perfecta del deshielo
En este contexto, KLM ha confirmado que sus 25 camiones de deshielo en Ámsterdam-Schiphol han operado de manera continua, consumiendo alrededor de 85.000 litros diarios de una mezcla de agua caliente y glicol para garantizar la limpieza de superficies críticas antes del despegue. La combinación de condiciones meteorológicas extremas y retrasos en el suministro desde su proveedor en Alemania ha reducido las existencias de fluido a niveles preocupantes, hasta el punto de que la aerolínea ha enviado personal directamente a Alemania para acelerar la reposición.
KLM ha cancelado del orden de 300 a 400 vuelos diarios en varios días consecutivos y ha anunciado la cancelación preventiva de 600 vuelos adicionales para evitar cancelaciones de última hora y saturación de la terminal, pidiendo a los pasajeros afectados que no acudan al aeropuerto. De forma significativa, Schiphol ha precisado que dispone de suficientes reservas de un fluido de deshielo distinto para pistas, calles de rodaje y plataformas, subrayando que la responsabilidad del deshielo de aeronaves recae en las aerolíneas y sus proveedores.
Técnica de deshielo y limitaciones de capacidad en invierno
Desde el punto de vista técnico, el procedimiento de deshielo de aeronaves exige que alas, estabilizadores y superficies de control estén libres de nieve, hielo y escarcha, siguiendo el principio “clean aircraft”, dado que pequeñas contaminaciones pueden degradar de forma significativa la sustentación y aumentar la resistencia aerodinámica, pudiendo afectara gravemente a las performace del avión. Este proceso se realiza en posiciones específicas de deshielo o en puntos designados de rodaje, con aplicación secuencial de fluidos Tipo I (eliminación) y Tipo II/IV (protección), y requiere tiempo, personal especializado y coordinación estrecha con control de tráfico aéreo y servicios de plataforma.
La capacidad de deshielo en un hub como Schiphol está condicionada por tres factores clave: número de posiciones y equipos, caudal logístico de fluido y tiempos de ciclo por aeronave. En un escenario en que casi todas las salidas requieren deshielo, los tiempos se multiplican y los retrasos se encadenan, reduciendo el throughput de pistas y generando colas en plataforma que impactan simultáneamente en slots de llegada y salida.
Fuente: aviaciondigital.com



