(Aeronoticias).- Como una enfermedad que parece no tener fin, los sentimientos en los españoles tras la catarata de escándalos de corrupción, malversación de fondos, sumado a una situación económico-laboral miserable, fomenta la liberación de este sentir en sus diversas manifestaciones.
«No hay suficiente pan para tanto chorizo -ladrón-» es la frase más recurrente, haciendo alusión a los ladrones que pululan en la política. Las frases, pintarrajadas en paredes o en carteles, bastan para delatar la desnudez del pensar hispano. El precario empleo, si es que no el desempleo, comenzaron a abundar tras el desplome financiero de España. No importa cuánto hayas estudiado, si aún se conserva el trabajo, es demasiado probable que te quitasen una tajada incómoda. O si perdiste tu trabajo, los que se ofrecen llegan a menos de 645 euros.
La crisis ayuda, por otro lado, al florecer de opciones culinarias de menúes baratos. Libros de economía que tratan acerca de la crisis son adquiridos; las sátiras con títulos tan poco sugerentes como «Poema a un político corrupto» revelan el estado de ánimo. O si no, dígase de recetas como «perrito caliente a lo político corrupto», del chef Falsarius.
Los murales plasman, creatividad en mano, la galopante corrupción en dibujos. Las fiestas no dejan de incluir a los ninots, muñecos de burla. El personaje estrella es Mariano Rajoy, si es que no la cúpula del Partido Popular, que está gobernando España. Caricaturas como «El señor de los Ladrillos» narran historias de la corrupción que emergió tras el boom inmobiliario que vivió España.
El teatro no podía quedarse atrás -El duque y el rey cuenta la relación entre el acusado de malversación de fondos, Iñaki Urdangarín, y el rey Juan Carlos I-, al igual que la prensa española -los matices se ven cuando el medio es pro oficialista-. Por último, la crisis influyó en la caída de la migración hacia España. Es más, ahora los españoles comienzan a emigrar.
Con información de BBC.