(Aeronoticias) La hoja de ruta seguida por AVIANCA, que cerró su filial en el Perú dejando impago a más de 700 trabajadores aeronáuticos peruanos, en un marco en el que durante 20 años operaron en el Perú con el rótulo de TRANS AMERICAN AIRLINES -TACA PERU-, luego AVIANCA PERU, que facturaron miles de millones de dólares, pero jamás invirtieron ni un Nuevo Sol en el Perú, y ahora este precedente ronda los predios de LAN PERU y preocupa a mil familias peruanas que pueden seguir la misma suerte, si nuestras autoridades no defienden sus derechos.
Es sabido que el capital social de LAN PERU está vinculado al Diario El Comercio y a un grupo de medios de comunicación que los han apoyado en los últimos 20 años, mientras criticaban cada una de las aerolíneas de capital peruano que merced a esta campañas fueron saliendo una a una del mercado, en algunos casos con decisiones gubernamentales insólitas de Ministras de Transportes, como Verónica Zavala Lombardi en el 2008, tristemente recordada por los trabajadores aeronáuticos peruanos, que se quedaron sin su puesto de trabajo.
Estos medios de comunicación no han publicado una sola línea desde el mes de mayo, en donde en LAN PERU ha habido cambios en el accionariado que ponen en duda si la empresa chilena, que opera en preferencia las rutas nacionales e internacionales del Perú, cumple con el requisito de ser por lo menos el 35% de capital peruano.
LAN PERU tenía ese 35% con el abogado Emilio Rodríguez Larraín, sin embargo, este profesional en mayo del 2020 habría vendido más del 99.5% de su participación a la matriz chilena LATAM AIRLINES GROUP y/o a INVERSIONES AEREAS S.A, que es una empresa creada en el Perú con capitales chilenos.
Con fecha 20 de mayo del 2020, LATAM AIRLINES GROUP S.A, ha adquirido un total de 23,415 acciones de LATAM AIRLINES PERU S.A a accionistas no controlantes, en consecuencia, la participación indirecta de LATAM AIRLINES GROUP S.A, correspondería a un 99.61%. LATAM AIRLINES GROUP S.A. Y FILIALES ESTADOS FINANCIEROS INTERMEDIOS CONSOLIDADOS.

Ahora la estructura accionaria de LAN PERU quedó como este cuadro, que lo publicó la misma LATAM en su proceso de insolvencia al capítulo 11 de la justicia norteamericana hace unos meses. Inversiones Aéreas sería una empresa constituida en el Perú, pero en realidad sería 100% propiedad de LATAM AIRLINES GROUP en Chile.
La preguntas que se hacen los pilotos, tripulantes auxiliares y trabajadores de LAN PERU, es si los supuestos ciudadanos peruanos que habrían invertido en la compra de las acciones del 51.14% de LAN PERU en la empresa Inversiones Aéreas S.A, tendrán las espaldas financieras peruanas para responder por los beneficios sociales y las indemnizaciones que se tendrían que pagar en el supuesto de que LAN PERU siguiendo el ejemplo de AVIANCA PERU, deje en el aire, es decir impagos a todos sus trabajadores peruanos.
Es importante destacar, que el Estado peruano otorgó las rutas aéreas Soberanía del Perú a LAN PERU en los últimos 20 años en un posible valor de facturación en venta de billetes de pasajes de más de 10 mil millones de dólares, entonces la primera pregunta que nos hacemos es cuál es la inversión real y efectiva de esta empresa chilena en el Perú, de acuerdo a la Ley 27261, Ley de Aeronáutica Civil del Perú, en razón a que estos bienes, muebles e inmuebles, serían la garantía del pago de los beneficios sociales e indemnizaciones laborales de sus trabajadores y por lo que sabemos la inversión no existiría, en consecuencia las autoridades tendrían que poner atención a este cambio en el capital accionario de esta empresa, que tendría muchas deudas con los trabajadores aeronáuticos peruanos y con la SUNAT.
Por último, sería interesante saber qué piensa el Ministro de Transportes y Comunicaciones, Carlos Estremadoyro y el Ministro de Trabajo y Promoción del Empleo, Javier Palacios y la Dirección General de Aeronáutica Civil del Ministerio de Transportes, como autoridad competente hace más de 3 meses debe haber registrado esta transferencia de acciones y suponemos que ya han emitido el informe económico financiero que le exigen a todas las líneas aéreas.