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BLACK HAWK SOBRE MINDAO: LA FUERZA AÉREA DE FILIPINAS CONVIRTIÓ SUS AVIONES EN UN PUENTE AÉREO TRAS EL TERREMOTO DE 7,8

Y mientras las carreteras comenzaban lentamente a reconstruirse, los Black Hawk, C-295 y demás medios aéreos permitieron que la ayuda llegara antes que ellas.

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(Aeronoticias): El 8 de junio de 2026, el sur de Filipinas volvió a recordar por qué la aviación es una herramienta fundamental cuando un terremoto rompe carreteras, puentes y comunicaciones.

Un terremoto de magnitud 7,8 sacudió la zona de Maasim, provincia de Sarangani, en Mindanao, generando daños en varias provincias y dejando a numerosas comunidades con dificultades para recibir asistencia.

La respuesta comenzó desde el aire.

Y uno de los primeros protagonistas fue un helicóptero que cualquier aficionado a la aviación militar reconoce inmediatamente:

el Sikorsky S-70i Black Hawk.

EL BLACK HAWK FUE UNO DE LOS PRIMEROS EN DESPEGAR

La Philippine Air Force (PAF) desplegó un S-70i Black Hawk desde el Tactical Operations Group 11, en el aeropuerto de Davao, para realizar una misión de Rapid Damage Assessment and Needs Analysis —RDANA— sobre Sarangani y las provincias cercanas.

A bordo viajaron también integrantes de la Office of Civil Defense, cuya misión era evaluar desde el aire cuáles eran las zonas más afectadas y qué necesidades debían ser atendidas primero.

La importancia de ese primer vuelo era enorme.

Antes de enviar toneladas de comida a una comunidad había que saber:

¿Qué carreteras siguen abiertas?

¿Qué poblaciones están aisladas?

¿Dónde existen daños estructurales?

¿Dónde se necesita ayuda inmediatamente?

El helicóptero podía responder esas preguntas mucho más rápido que un equipo desplazándose por tierra.

EL C-295 LLEGÓ DESDE MANILA

Mientras el Black Hawk realizaba reconocimiento sobre el área afectada, otro avión de la PAF comenzaba una misión completamente diferente.

Un Airbus C-295 fue movilizado desde Villamor Air Base, en Manila, hacia Davao.

Su misión era transportar personal esencial del Department of National Defense, Department of Health, Department of Education, Department of Social Welfare and Development y de las propias Fuerzas Armadas filipinas para reforzar la respuesta interinstitucional.

Aquí aparece una diferencia fundamental entre ambos aviones.

El S-70i era el explorador.

El C-295 era el transportador.

Uno podía entrar sobre la zona afectada y evaluar.

El otro podía llevar a las personas necesarias para organizar la respuesta.

EL AEROPUERTO DE GENERAL SANTOS CAMBIÓ DE FUNCIÓN

El terremoto también afectó la operación normal de la infraestructura aeroportuaria.

El General Santos International Airport suspendió temporalmente sus operaciones comerciales para permitir las evaluaciones de seguridad y facilitar la llegada de aeronaves militares, gubernamentales y humanitarias.

El Departamento de Transporte y la Civil Aviation Authority of the Philippines (CAAP) coordinaron la apertura para este tipo de operaciones mientras se evaluaba la infraestructura.

Es un detalle que desde el punto de vista aeronáutico resulta especialmente importante.

Cuando ocurre un terremoto, un aeropuerto deja de ser simplemente un lugar para que aterricen vuelos comerciales.

Puede convertirse en:

centro de evacuación,

base logística,

punto de llegada de médicos,

plataforma para helicópteros

y

puerta de entrada para ayuda humanitaria.

Por eso las autoridades decidieron priorizar los vuelos de emergencia.

LA CARGA TAMBIÉN EMPEZÓ A VIAJAR POR AIRE

Los equipos de tierra rápidamente comenzaron a preparar alimentos y suministros para comunidades de difícil acceso.

El DSWD-Davao Region llegó a distribuir miles de paquetes de alimentos familiares y, en determinadas zonas montañosas de Davao Occidental, la ayuda tuvo que ser enviada mediante transporte aéreo debido a las dificultades para llegar por carretera.

Para el 17 de junio, el Gobierno filipino había distribuido más de 303.000 paquetes familiares de alimentos a comunidades afectadas.

Las autoridades reconocían que algunas zonas geográficamente aisladas solamente podían ser alcanzadas de manera eficiente mediante transporte aéreo o marítimo, con participación de la Fuerza Aérea y la Guardia Costera.

EL C-295 VOLVIÓ A TRANSPORTAR AYUDA

La operación aérea continuó durante los días siguientes.

El 16 de junio, el Philippine Charity Sweepstakes Office (PCSO) cargó paquetes de alimentos en otro C-295 de la Philippine Air Force en Villamor Air Base.

El avión despegó aproximadamente a las 7:30 de la mañana con destino a General Santos City, transportando los paquetes alimentarios destinados a las familias afectadas.

Así, el C-295 pasó de ser un avión para mover personal de emergencia a convertirse directamente en una plataforma logística.

EL HERCULES DE LA OPERACIÓN: EL C-295

El Airbus C-295 es un avión de transporte táctico diseñado específicamente para misiones donde la capacidad de carga y la flexibilidad resultan más importantes que la velocidad de un avión comercial.

Su configuración permite transportar tropas, personal médico, suministros y equipos de emergencia.

La aeronave tiene una capacidad de carga útil que ronda las 9 toneladas, dependiendo de la versión y configuración, y puede operar desde pistas relativamente austeras.

Su techo operativo publicado se encuentra alrededor de los 25.000 pies, aproximadamente 7.620 metros.

Pero, nuevamente, es importante distinguir:

esa cifra corresponde a las capacidades del C-295 y no significa que los vuelos humanitarios sobre Mindanao hayan sido realizados exactamente a 25.000 pies.

La PAF no publicó la altitud específica de esas misiones.

En una operación de reconocimiento y transporte táctico como esta, la altitud se determina según la ruta, el terreno, el clima, el tráfico y la naturaleza de la misión.

Y EL BLACK HAWK TENÍA OTRA VENTAJA

El S-70i Black Hawk utilizado por Filipinas pertenece a la familia de helicópteros derivados del famoso UH-60 estadounidense.

Pero en un terremoto su mayor ventaja no es la velocidad.

Es la capacidad de operar donde un avión convencional no puede.

Puede aproximarse a una comunidad sin pista de aterrizaje.

Puede sobrevolar zonas montañosas.

Puede transportar personal de evaluación.

Y puede convertirse, si la situación lo requiere, en una plataforma para evacuación o transporte de suministros.

En el terremoto de Mindanao, comenzó realizando precisamente la tarea que muchas veces decide dónde debe concentrarse la ayuda:

ver desde arriba lo que desde tierra todavía no se puede ver.

LAS CARRETERAS TAMBIÉN SE CONVIRTIERON EN UN PROBLEMA

El presidente Ferdinand Marcos Jr. ordenó acelerar la apertura de las carreteras afectadas para facilitar el movimiento de ayuda y la recuperación de servicios esenciales como agua y electricidad.

Pero mientras los equipos terrestres trabajaban para recuperar las rutas, la aviación permitía saltarse temporalmente esos obstáculos.

Una carretera destruida puede detener un convoy.

Una pista funcional puede permitir que un avión llegue.

Y un helicóptero puede ir todavía más lejos.

Ese concepto terminó siendo fundamental en las comunidades más aisladas.

LA RESPUESTA FUE MÁS GRANDE QUE UN SOLO AVIÓN

La respuesta filipina no dependió exclusivamente de la Fuerza Aérea.

Participaron el Department of Social Welfare and Development, Office of Civil Defense, Department of Health, Philippine Coast Guard, Philippine Navy, Philippine Air Force y gobiernos locales.

El esfuerzo combinó:

aviones de transporte,

helicópteros,

buques,

vehículos terrestres

y equipos de emergencia.

Para finales de junio, la asistencia humanitaria entregada por el DSWD en las zonas afectadas había alcanzado cientos de millones de pesos, mientras continuaban las operaciones de alimentación, alojamiento, atención médica y ayuda económica.

MÁS DE 1,6 MILLONES DE PERSONAS AFECTADAS

La dimensión de la emergencia se hizo evidente en las semanas posteriores.

La ONU en Filipinas informó el 2 de julio que aproximadamente 1,7 millones de personas habían sido afectadas por el terremoto, con 81 fallecidos, más de 1.300 heridos y 31 desaparecidos según las cifras gubernamentales de ese momento.

Además, alrededor de 90.000 personas continuaban desplazadas al 30 de junio y se habían registrado más de 11.100 réplicas.

Esas cifras explican por qué la operación aérea no podía limitarse al primer día.

El desastre había creado una necesidad logística que duraría semanas.

CUANDO UN BLACK HAWK SE CONVIERTE EN LOS OJOS DEL RESCATE

La imagen del S-70i sobre Sarangani representa quizá mejor que ninguna otra la importancia de la aviación en esta emergencia.

Mientras abajo las carreteras estaban dañadas y algunas comunidades seguían aisladas, el helicóptero podía desplazarse sobre ellas.

Desde el aire, los equipos podían localizar daños.

Después, el C-295 podía transportar personal.

Y más tarde, otros aviones podían llevar alimentos.

La operación seguía una lógica casi militar, pero con un objetivo completamente humanitario:

reconocer → transportar → abastecer → distribuir.

EL ÚLTIMO TRAMO SIEMPRE ES EL MÁS DIFÍCIL

En los grandes puentes aéreos existe una paradoja.

Mover una carga desde Manila hasta Davao puede ser relativamente sencillo.

El verdadero problema comienza cuando hay que llevar esa misma carga desde Davao hasta una pequeña comunidad situada al otro lado de una carretera destruida o una zona montañosa.

Ahí es donde aparecen los helicópteros.

Y ahí es donde la aviación demuestra que no se trata únicamente de tener aviones grandes.

Se necesita una combinación de aeronaves.

Un C-295 puede mover grandes cantidades de suministros.

Un S-70i Black Hawk puede llegar donde el C-295 jamás podría aterrizar.

Un buque puede abastecer una isla.

Un camión puede completar el último tramo.

Todos forman parte de la misma cadena.

UN TERREMOTO, UNA RED AÉREA Y UNA LECCIÓN PARA LA AVIACIÓN

El terremoto de Mindanao del 8 de junio dejó una enorme emergencia humanitaria, pero también mostró cómo funciona una respuesta aérea moderna.

Primero apareció el S-70i Black Hawk, realizando reconocimiento sobre Sarangani.

Después, un C-295 trasladó personal especializado desde Villamor hasta Davao.

General Santos abrió su aeropuerto para facilitar los vuelos militares y humanitarios.

Los C-295 continuaron transportando alimentos.

Y las autoridades utilizaron transporte aéreo para llegar a comunidades que todavía tenían dificultades de acceso terrestre.

No fue un único gran vuelo.

Fue algo mucho más interesante desde el punto de vista aeronáutico:

una red de aeronaves trabajando como un solo sistema.

En Mindanao, el avión no llegó después de la emergencia.

El avión fue parte de la emergencia desde el primer momento.

Y mientras las carreteras comenzaban lentamente a reconstruirse, los Black Hawk, C-295 y demás medios aéreos permitieron que la ayuda llegara antes que ellas.

Fuente: Sebastian Palacin.