(Aeronoticias): Pekín, la capital de la República Popular China, cuenta con una de las redes de bases aéreas militares más importantes del país, diseñadas para proteger el centro político, militar y administrativo de la nación.
Debido a su importancia estratégica, la región que rodea Pekín alberga varias bases aéreas de la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación (PLAAF), las cuales desempeñan funciones de defensa aérea, entrenamiento, transporte militar y respuesta rápida ante cualquier amenaza.
Una de las instalaciones más conocidas es la Base Aérea de Shahe, ubicada al norte de Pekín. Esta base ha sido utilizada durante décadas para operaciones de entrenamiento, vuelos de prueba y actividades relacionadas con unidades de la Fuerza Aérea china. Además, en diversas ocasiones ha servido como escenario para ejercicios militares y demostraciones aéreas.
Otra instalación estratégica es la Base Aérea de Nanyuan, considerada una de las bases militares más antiguas de China. Durante muchos años compartió operaciones militares y civiles, hasta que el aeropuerto civil dejó de funcionar en 2019 tras la apertura del nuevo Aeropuerto Internacional de Pekín-Daxing. Actualmente, la instalación continúa siendo utilizada con fines militares y logísticos.
Las bases que rodean la capital también cuentan con modernos sistemas de radares, baterías de misiles antiaéreos y centros de mando integrados que forman parte del sistema nacional de defensa aérea chino. Estas instalaciones trabajan de manera coordinada para detectar e interceptar cualquier posible incursión en el espacio aéreo de la capital.
Además de proteger Pekín, estas bases sirven como punto de despliegue para algunos de los aviones más avanzados de la Fuerza Aérea china, incluyendo cazas de quinta generación Chengdu J-20, cazas J-16, aeronaves de alerta temprana KJ-500 y aviones de transporte estratégico Y-20, dependiendo de las necesidades operacionales y los ejercicios militares programados.
La región también alberga centros de entrenamiento y unidades encargadas de la escolta aérea durante eventos oficiales, desfiles militares y visitas de jefes de Estado. Debido a ello, el espacio aéreo sobre Pekín es uno de los más controlados y vigilados de todo el país.
Expertos en defensa consideran que la protección aérea de Pekín constituye una prioridad absoluta para el gobierno chino, ya que cualquier amenaza contra la capital tendría importantes implicancias políticas, militares y estratégicas.
En conclusión, las bases aéreas que rodean Pekín representan un componente esencial de la seguridad nacional de China. Gracias a su infraestructura moderna, sistemas de defensa integrados y aeronaves de última generación, estas instalaciones garantizan la protección del espacio aéreo de una de las ciudades más importantes del mundo.
Fuente: Sebastian Palacin



