(Aeronoticias): ESTADOS UNIDOS.— Un helicóptero de extinción de incendios se estrelló mientras combatía desde el aire el incendio Dome Fire, dentro del Parque Nacional Yosemite, California, provocando la muerte de los dos pilotos que se encontraban a bordo.
El accidente ocurrió durante la tarde del domingo 20 de septiembre de 2026, mientras la aeronave realizaba operaciones de lanzamiento de agua sobre el incendio. El helicóptero cayó cerca de Ostrander Lake, en una zona de terreno montañoso y de difícil acceso dentro del parque.
La aeronave era un Eurocopter AS332 Super Puma, un helicóptero pesado utilizado para operaciones de transporte, carga y extinción de incendios. La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) confirmó que el aparato se accidentó aproximadamente a las 14:55 hora local mientras participaba en las labores contra el fuego.
A bordo viajaban únicamente los dos pilotos. Ambos fallecieron en el accidente. Uno de ellos fue identificado como Greg King, quien anteriormente había trabajado para la agencia forestal de Alaska y tenía experiencia en operaciones de combate contra incendios forestales. La identidad del segundo piloto no había sido divulgada mientras las autoridades notificaban a sus familiares.
El helicóptero pertenecía a la empresa especializada Precision, contratista que proporciona aeronaves para operaciones de extinción de incendios y otras misiones de carga pesada.
En el momento del accidente, la aeronave utilizaba un balde de agua para realizar descargas sobre el incendio. El Super Puma formaba parte de una operación aérea mucho mayor desplegada para contener el Dome Fire, que había comenzado el 15 de septiembre al norte de Wawona, dentro de Yosemite.
El incendio se desarrollaba en una zona de terreno escarpado y boscoso, lo que había convertido a los helicópteros en una herramienta fundamental para la respuesta.
Un informe del Servicio de Parques Nacionales publicado el 19 de septiembre indicaba que nueve helicópteros estaban apoyando las operaciones, incluyendo aeronaves destinadas al lanzamiento de agua y al transporte de equipos y bomberos.
Los helicópteros también estaban siendo utilizados para insertar cuadrillas en sectores remotos. Tres equipos habían sido trasladados por vía aérea el día anterior y otros seis estaban previstos para incorporarse posteriormente. Además, las aeronaves llevaban agua, alimentos y equipos directamente hasta los grupos que trabajaban en las líneas de control.
El domingo por la mañana, el Servicio de Parques Nacionales informaba que el Dome Fire había alcanzado aproximadamente 2.667 acres, equivalentes a unas 1.079 hectáreas, y presentaba un 15 % de contención, con 525 personas asignadas a las labores de emergencia.
Para el momento en que se confirmó el accidente, el incendio continuaba creciendo en sectores de terreno extremadamente accidentado. Las cuadrillas terrestres utilizaban barreras naturales, como afloramientos de granito y zonas previamente quemadas, para intentar frenar el avance de las llamas.
La caída del Super Puma obligó a activar una operación de respuesta y recuperación en una zona remota del parque. El acceso al lugar del accidente era complicado debido al terreno y a que las operaciones contra el incendio continuaban alrededor de la zona.
La National Transportation Safety Board (NTSB) y la FAA quedaron a cargo de la investigación para determinar qué ocurrió durante el vuelo. Por el momento, no existe una causa oficial establecida para el accidente.
El accidente vuelve a mostrar uno de los riesgos más elevados de la aviación de lucha contra incendios: los helicópteros deben operar repetidamente sobre terrenos montañosos, cerca de columnas de humo y con cargas externas de agua, mientras las tripulaciones trabajan a baja altura para apoyar directamente a los equipos que combaten las llamas.
En Yosemite, el Super Puma había sido incorporado precisamente para esa tarea. Su misión terminó durante una de las operaciones de lanzamiento de agua sobre el Dome Fire, dejando dos pilotos fallecidos y abriendo una investigación federal sobre las circunstancias del accidente.
Mientras tanto, las operaciones contra el incendio continúan en el parque, con aeronaves y equipos terrestres trabajando para contener el fuego en una de las zonas naturales más conocidas de Estados Unidos.
Fuente: Sebastian Palacin



