(Aeronoticias): ESTADOS UNIDOS.— Alaska Airlines presentó una nueva generación de productos premium para sus pasajeros, denominada Aurora, que incluye suites individuales con asientos completamente reclinables hasta convertirse en camas en determinados Boeing 787 y, por primera vez dentro de su flota de fuselaje estrecho, en algunos de los nuevos Boeing 737 MAX 10 que la compañía incorporará próximamente.
La aerolínea dio a conocer este 29 de septiembre tanto Aurora como una nueva categoría denominada Premium Reserve, además de un conjunto de mejoras destinadas a transformar la experiencia del pasajero desde el aeropuerto hasta el interior del avión. El anuncio forma parte de la estrategia que Alaska está desarrollando después de la integración de Hawaiian Airlines, con productos diferenciados para sus distintos mercados.
Uno de los elementos más llamativos es la incorporación de las nuevas suites Aurora a determinados vuelos transcontinentales operados con Boeing 737-10 MAX. Se trata de una configuración poco habitual para un avión de un solo pasillo, ya que la aerolínea busca ofrecer un espacio de descanso mucho más privado que el tradicional asiento de primera clase.
Las nuevas suites están diseñadas alrededor de un asiento que puede transformarse en una superficie completamente horizontal. El concepto pretende acercar la experiencia de un avión de fuselaje ancho a determinadas rutas operadas con un avión de fuselaje estrecho, aprovechando especialmente los vuelos transcontinentales en los que el tiempo a bordo puede ser considerable.
El producto Aurora también será incorporado a la flota de Boeing 787 de Alaska Airlines. En esos aviones, la compañía elevará el nivel de su actual oferta de clase premium, con suites tipo cama destinadas a pasajeros que buscan mayor privacidad durante vuelos de larga distancia.
La diferencia entre ambas aplicaciones está relacionada principalmente con el tipo de aeronave y las rutas. El Boeing 787 continuará siendo la plataforma de largo alcance de la compañía, mientras que los futuros 737-10 MAX permitirán utilizar una versión del producto en determinados vuelos domésticos transcontinentales.
Alaska también anunció la creación de Premium Reserve, una nueva categoría situada entre su producto premium y el resto de la cabina. La propuesta busca ofrecer ventajas adicionales a los pasajeros sin convertir necesariamente el asiento en una suite individual.
La compañía indicó que la nueva experiencia estará acompañada por modificaciones en los servicios terrestres. Entre ellas figura un proceso de check-in específico y el desarrollo de un espacio exclusivo en Seattle, uno de los principales centros operativos de Alaska Airlines.
El nuevo espacio premium contará con una propuesta diferenciada para los pasajeros que utilicen Aurora y Premium Reserve. La aerolínea también anunció una oferta gastronómica desarrollada con chefs, con la intención de extender la diferenciación del producto más allá del asiento.
La estrategia representa un cambio importante respecto de la tradicional división entre clase económica y primera clase. Las aerolíneas están creando cada vez más productos intermedios y premium destinados a pasajeros dispuestos a pagar por mayor espacio, privacidad, alimentación y servicios terrestres.
En el caso de Alaska Airlines, la necesidad de ofrecer diferentes niveles de servicio está relacionada también con la expansión de su red internacional. La incorporación de Hawaiian Airlines amplió la presencia del grupo en rutas del Pacífico y proporcionó una flota de largo alcance basada principalmente en Boeing 787.
El Boeing 787 resulta especialmente importante para esta estrategia porque permite conectar la costa oeste de Estados Unidos con destinos de larga distancia. En ese contexto, una cabina premium diferenciada puede utilizarse para atender tanto al pasajero corporativo como al viajero que busca mayor comodidad durante vuelos de muchas horas.
El Boeing 737-10 MAX cumple una función diferente. Aunque es un avión de fuselaje estrecho, su capacidad y autonomía permiten a las aerolíneas utilizarlo en determinadas rutas de mayor distancia dentro de Norteamérica. Alaska pretende aprovechar esa capacidad colocando Aurora en algunas conexiones transcontinentales.
La introducción de una suite cama en un 737 también plantea un desafío de diseño. En un avión de un solo pasillo, el espacio disponible por pasajero es mucho más limitado que en un Boeing 787. Por ello, la configuración debe aprovechar cuidadosamente el ancho de la cabina y la distribución de los asientos para crear un espacio premium sin comprometer las operaciones del resto del avión.
La aerolínea no ha indicado que todos sus Boeing 737-10 MAX vayan a recibir Aurora. El producto estará disponible únicamente en determinados ejemplares y rutas, por lo que la experiencia dependerá de la aeronave asignada al vuelo.
Alaska también anunció inversiones en otros aspectos de la experiencia a bordo, buscando actualizar el producto principal de sus aeronaves. La intención es que la diferencia entre las categorías de pasajeros no dependa exclusivamente del asiento, sino de una experiencia que comienza antes del embarque.
En ese sentido, el nuevo concepto incluye mejoras en los servicios de aeropuerto, alimentación y espacios de espera. El objetivo operacional es crear una cadena de servicios premium que acompañe al pasajero desde el momento de llegada al aeropuerto hasta el desembarque.
El anuncio llega además en un momento en el que las compañías estadounidenses están incrementando la cantidad de asientos premium en sus aviones. La tendencia responde a una demanda específica del mercado: mientras el número total de asientos puede crecer de manera moderada, las aerolíneas están buscando incrementar los ingresos obtenidos por cada pasajero que compra productos de mayor categoría.
Para Alaska, el desarrollo de Aurora también permite diferenciar sus Boeing 787 frente a otros productos disponibles en las rutas del Pacífico y, al mismo tiempo, introducir una experiencia premium de larga duración en determinados vuelos domésticos.
La compañía aún deberá completar el proceso de instalación y entrada en servicio de estas configuraciones en las aeronaves correspondientes. Por ello, la presentación realizada este 29 de septiembre describe principalmente la nueva estrategia de producto, mientras que la disponibilidad concreta dependerá de la incorporación de los aviones y de la programación de cada ruta.
Con Aurora, Alaska Airlines apuesta así por llevar una característica tradicionalmente asociada con los grandes aviones intercontinentales —una cama dentro de una cabina premium— a determinados Boeing 737-10 MAX. La combinación de suites, nuevos servicios terrestres y la categoría Premium Reserve marca una nueva etapa en la configuración de cabinas que la aerolínea pretende ofrecer a sus pasajeros.
El movimiento también muestra cómo la competencia entre aerolíneas ya no se limita a quién tiene más rutas o más aviones. El diseño interior, la privacidad, la conectividad, la alimentación y los servicios en tierra se han convertido en elementos cada vez más importantes para diferenciar productos dentro de una misma red aérea.
Fuente: Sebastian Palacin



