El COVID-19 pone en riesgo 16 mil empleos en sector aeronáutico venezolano

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Las aerolíneas venezolanas no escapan a la crisis mundial que enfrenta el sector aeronáutico ocasionada por la pandemia. La pérdida de ingresos y la descapitalización sufrida en los últimos tres meses y medio, las expone y coloca en riesgo los 16 mil puestos de empleo directo que ofrecen las empresas aéreas privadas como Avior Airlines, Laser Airlines, Estelar, Rutaca y Venezolana de Aviación, así como las estatales Conviasa y Aeropostal.

Los empleos en jaque también se corresponden a los ofertados por las aerolíneas internacionales que seguían operando en el país antes de la aparición del COVID-19, como Iberia, Air Europa, Plus Ultra, Turkish Airlines, Air France, Copa, Caribbean Airlines y TAP Portugal, esta última sancionada por el gobierno venezolano en febrero con un cese de operaciones de tres meses, pero con personal operativo en el país.

“Entre aerolíneas nacionales y foráneas, se generan aproximadamente en Venezuela unos 16 mil empleos directos y unos 300.000 empleos indirectos. En la industria aeronáutica se maneja una regla promedio, por cada puesto directo se estiman entre 15 y 20 indirectos. Hablamos de empleados de empresas que prestan servicio a las aerolíneas, en áreas como seguridad, pista y campo y suministro de alimentos y bebidas. Toda esa economía se ha visto trastocada con la suspensión de las operaciones aéreas”, explica Humberto Figuera, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas de Venezuela (Alav).

Figuera expone que antes de la suspensión de operaciones por la pandemia, “las líneas aéreas venezolanas compensaban las pérdidas que le generan los vuelos domésticos, por la regulación de las tarifas, con los vuelos que podían facturar en dólares al exterior. Eso hacía que las operaciones se mantuvieran estables y hubiese cierta estabilidad en el sector”.

Pero la suspensión de las operaciones durante casi cuatro meses ha colocado a las aerolíneas en un panorama de contracción económica, pues no se cuentan con ingresos fijos, pero se mantienen los gastos sostenidos con el Estado venezolano, los pagos de nóminas a sus empleados y el mantenimiento de sus flotas de aviones y el pago del seguro de vuelo, aun estando en tierra.

“Los costos fijos de las aerolíneas son muy altos. Y tener la empresa sin ingresos, manteniendo gastos operativos y de personal, no es sostenible en el tiempo. Esto es válido para cualquier aerolínea en el mundo. Los costos fijos de una aerolínea pueden oscilar entre 20 y 100 millones de dólares al mes, dependiendo el tamaño de su flota. Así que evidentemente, ninguna empresa aguanta ese gasto sin descapitalizarse. Algunas aerolíneas recibirán paquetes de rescate de los gobiernos de sus países, otras desaparecerán y solo algunas sobrevivirán, pero haciendo sacrificios enormes como por ejemplo reducir su personal y su flota”, explica un asesor del sector aeronáutico, que prefiere mantener su nombre en reserva.

De acuerdo con el especialista, “la situación de las aerolíneas venezolanas ya era difícil. Endeudadas con el gobierno, con tarifas reguladas para vuelos domésticos y en una economía en crisis. La paralización por el COVID-19 solo ha hecho más vulnerable a las aerolíneas, siendo el personal el eslabón más débil y el más afectado”.

Sin despidos pero sin ingresos

Aunque no se ha registrado todavía una ola de despidos en el sector aeronáutico, empleados de las aerolíneas coinciden en que han tenido una pérdida absoluta de sus ingresos. En algunos casos se les mantiene el pago de sueldo mínimo, pero se les suspendió el pago de bonificaciones en dólares. Otras aerolíneas han recurrido a la “suspensión de sueldos por tiempo definido”.

“Es prácticamente un despido. La aerolínea nos llamó y nos dijo que para poder garantizar tener empleo cuando se retomen las operaciones aéreas nos pagarían un mes sí y otro no. Es un poco loco, pero a otros mecánicos de aviación les suspendieron el sueldo desde abril y a otros desde mayo. Muchos teníamos esperanzas de que con la flexibilización las operaciones se reiniciarían el pasado 12 de junio, pero nos extendieron un mes más. Esperamos que haya un plan de recuperación para el sector a partir del 12 de julio”, cuenta un mecánico de aviación, que no desea ser identificado.

En el caso de pilotos, azafatas y sobrecargos, el único pago que se recibe es el sueldo base. “Por ejemplo un piloto puede ganar con bonos y viáticos unos 2.000 dólares mensuales, pero el salario base no supera los 10 dólares. Desde que inició la pandemia un piloto que ganaba 2.010 dólares al mes, solo está cobrando 10 dólares. Y así de acuerdo al cargo que se tenga. El personal aeronáutico está disminuido”, lamenta un empleado de la aerolínea Estelar, que solicita que mantengamos en reserva su identidad.

La suspensión de sueldos o bonificaciones no ha sido exclusivo de las aerolíneas. La web El Pitazo confirmó que por lo menos nueve empresas que prestan servicio de seguridad, transporte y catering a las aerolíneas han suspendido el pago a sus empleados. “Simplemente nos dijeron que mientras dure la cuarentena y no estemos trabajando, no vamos a cobrar, porque no estamos prestando servicio a la aerolínea. La aerolínea le paga a la empresa por un servicio, pero no le ha cancelado porque no se lo estamos prestando. En casa estamos viviendo de unos ahorros que habíamos hecho, en dólares, pero eso no va a durar toda la vida sino se termina de definir que va a pasar con las operaciones aéreas”, resalta Jesús García, empleado de una empresa de servicios aeronáuticos.

Ayuda y reglas claras

Para el presidente de la Asociación de Líneas Aéreas de Venezuela (Alav), Humberto Figuera, lo más importante para garantizar los puestos de empleos y la recuperación de las aerolíneas es un plan de apoyo para el sector y reglas claras por parte del Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (Inac).

“Lo que hay que hacer es lo mismo que están haciendo otros países: dar unos créditos a las aerolíneas a un interés muy bajo para permitir reactivar sus operaciones. También tenemos algunas medidas que se han tomado en ocasiones anteriores, como que el Estado asume los salarios de unas nóminas determinadas”.

Otras de las medidas que Figuera considera necesarias, especialmente para apoyar a las líneas que hacen viajes al exterior, es la disminución del precio del combustible, así como descuentos en tasas de aterrizajes, de despegues, y todos aquellos gastos que tienen que ver con la operación aérea.

Figuera ve con buenos ojos que el Inac haya iniciado un plan de divulgación de las medidas que promueve la IATA para garantizar la seguridad sanitaria en los vuelos frente al COVID-19. “Esto implica, aunque no lo hayan confirmado oficialmente, que las autoridades saben la necesidad de retomar las operaciones aéreas, iniciando con los vuelos domésticos y adaptándonos a las nuevas exigencias para evitar contagios o propagación del COVID-19”.

Mientras los 16 mil empleados de líneas aéreas tienen las esperanzas fijadas en el 12 de julio, fecha en que el Inac podría anunciar la extensión de la suspensión por otros 30 días o la reanudación progresiva de las operaciones.

Fuente: El Pitazo.

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