Australia: el aeropuerto de Sídney registra un aumento de incidentes de pista y seis casos están bajo investigación

Con seis investigaciones activas y un número de conflictos superior al esperado durante julio y agosto, la ATSB continuará examinando qué factores contribuyeron a la concentración de incidentes en uno de los aeropuertos más importantes de Australia.

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(Aeronoticias): AUSTRALIA.— El aeropuerto de Sídney, uno de los principales centros de aviación de Australia, enfrenta una revisión de seguridad después de registrar un aumento inusual de incidentes de pista y calles de rodaje durante julio y agosto de 2026. La Oficina Australiana de Seguridad del Transporte (ATSB) informó que seis de estos casos permanecen actualmente bajo investigación.

El organismo publicó este 30 de septiembre un análisis sobre los conflictos ocurridos en tierra en los principales aeropuertos australianos y señaló que durante julio y agosto se reportaron 11 incidentes de proximidad o conflicto entre aeronaves, vehículos u otros elementos del área de movimiento en Sídney, frente a unos tres que se habrían esperado tomando como referencia el historial reciente del aeropuerto.

Uno de los casos más importantes ocurrió el 27 de julio y estuvo protagonizado por un Boeing 737 de Qantas y un Bombardier DHC-8 de QantasLink. El 737, que realizaba el vuelo QF124 desde Queenstown, Nueva Zelanda, había aterrizado en la pista 34 derecha y se encontraba rodando por tierra, mientras el DHC-8 se encontraba en la fase de aterrizaje sobre la pista 34 izquierda.

Según la información preliminar de la ATSB, el control de tránsito aéreo autorizó al Boeing 737 a cruzar la pista 25 mientras el DHC-8 todavía se encontraba en su recorrido de aterrizaje por la pista 34 izquierda. El conflicto fue detectado por el control y ambos vuelos recibieron instrucciones para evitar una colisión; el Boeing se detuvo antes de completar el cruce.

El incidente fue clasificado como una incursión de pista de categoría A, la clasificación más severa dentro de la escala utilizada por la ATSB para este tipo de sucesos, definida como un incidente grave en el que una colisión es evitada por un margen estrecho. La ATSB indicó que se trata de la primera incursión de categoría A registrada en el aeropuerto de Sídney desde que comenzó a utilizarse esta clasificación en 2003.

No hubo una colisión ni personas heridas. Sin embargo, la investigación continúa analizando las comunicaciones entre controladores y tripulaciones, los datos de vuelo, las grabaciones de las comunicaciones y las imágenes de circuito cerrado del aeropuerto.

El segundo caso de especial relevancia ocurrió el 9 de agosto. En esa ocasión, un Boeing 737 de Virgin Australia se preparaba para despegar hacia Perth cuando su tripulación observó que otro Boeing 737 de Qantas comenzaba a cruzar la pista por delante de ellos.

El avión de Virgin había recibido autorización para realizar un despegue desde la pista 34 izquierda. Mientras los pilotos aplicaban potencia, observaron al Boeing de Qantas atravesando la pista desde una calle de rodaje. La tripulación de Virgin redujo la potencia y detuvo el avión sobre la pista, mientras el control de tránsito aéreo cancelaba la autorización de despegue.

Una vez que el Boeing de Qantas abandonó la pista, el avión de Virgin recibió nuevamente autorización para despegar. La ATSB clasificó el caso como una incursión de pista, pérdida de separación y despegue rechazado, y mantiene abierta la investigación.

Estos dos episodios forman parte de un conjunto más amplio. La ATSB identificó 11 conflictos en Sídney durante julio y agosto, de los cuales tres fueron incursiones de pista. Además del caso de categoría A, otros dos fueron clasificados en categorías C y D, en las que existió mayor distancia o tiempo disponible para evitar una colisión.

La estadística llamó la atención porque Sídney normalmente registra un número mucho menor de estos sucesos. Entre enero de 2016 y agosto de 2026, el aeropuerto acumuló 128 meses de información y tuvo un promedio de aproximadamente 1,6 conflictos reportados por mes. En julio de 2026 registró cuatro y en agosto llegó a siete, siendo este último el mayor número mensual registrado durante el período analizado.

La ATSB también encontró que los 11 incidentes de julio y agosto representaron aproximadamente la mitad de todos los conflictos registrados en Sídney durante los primeros ocho meses de 2026. Para comparar, en un período de dos meses se esperaban alrededor de tres incidentes según el historial reciente del aeropuerto.

La investigación está prestando especial atención a las operaciones de control de tránsito aéreo. La ATSB indicó que los problemas de personal, entrenamiento, experiencia y carga de trabajo en el sistema de control del área de Sídney forman parte de las líneas de investigación, aunque el organismo todavía no ha establecido una causa común ni ha atribuido responsabilidad definitiva por los incidentes.

En particular, el organismo mencionó preocupaciones relacionadas con la preparación de los controladores para los cambios que acompañarán la apertura del nuevo aeropuerto internacional de Western Sydney. La futura infraestructura modificará la distribución del tráfico aéreo de la región y aumentará la complejidad de la gestión del espacio aéreo alrededor de Sídney.

La situación resulta especialmente relevante porque el aeropuerto de Sídney combina operaciones domésticas e internacionales y requiere movimientos frecuentes de aeronaves por una infraestructura donde las pistas se encuentran estrechamente integradas con las calles de rodaje. La propia ATSB describe a Sídney como el aeropuerto más complejo y uno de los más congestionados de Australia.

Durante el análisis de diez años, la ATSB estudió 599 conflictos registrados en los cinco principales aeropuertos del país: Sídney, Melbourne, Brisbane, Perth y Adelaida. Casi la mitad correspondieron a incursiones de pista, mientras que otros casos incluyeron aproximaciones peligrosas entre aeronaves durante el rodaje, pérdidas de separación y errores de información o procedimiento del control de tránsito aéreo.

El organismo también aclaró que la clasificación de estos sucesos no significa automáticamente que un controlador, piloto o conductor haya infringido un procedimiento. La atribución indica de dónde se originó una acción relacionada con el incidente, pero no constituye por sí misma una determinación de culpabilidad.

La ATSB está revisando además aspectos relacionados con la transferencia de posiciones entre controladores, los procedimientos de coordinación, las alertas disponibles en los sistemas de control y la gestión de fatiga y turnos de trabajo. Estos elementos serán analizados dentro de las investigaciones individuales.

Otro incidente ocurrido el 9 de agosto involucró a un Airbus A320 de Qantas y un Boeing 777 de Qatar Airways durante operaciones de rodaje. En ese caso, la tripulación del A320 observó al 777 y detuvo su aeronave antes de que se produjera una situación de mayor proximidad. La ATSB lo mantiene como otra investigación dentro del conjunto de incidentes registrados en Sídney.

Por ahora, las autoridades australianas no han señalado que exista una falla sistémica única responsable de todos los acontecimientos. Las investigaciones continúan separadamente y la ATSB ha indicado que sus informes preliminares contienen información factual y que las conclusiones definitivas se publicarán una vez finalizado el análisis.

El caso de Sídney vuelve a colocar en primer plano uno de los elementos menos visibles de la aviación comercial: la seguridad durante los movimientos en tierra. Antes de que un avión despegue, decenas de autorizaciones, comunicaciones, señales y sistemas deben coordinarse para garantizar que las pistas permanezcan libres y que cada aeronave reciba una ruta segura hacia su posición.

Con seis investigaciones activas y un número de conflictos superior al esperado durante julio y agosto, la ATSB continuará examinando qué factores contribuyeron a la concentración de incidentes en uno de los aeropuertos más importantes de Australia.

Fuente: Sebastian Palacin