Grecia: 14 aeronaves combatieron desde el aire el incendio que obligó a evacuar Salamina

Y cuando todos esos elementos tienen que trabajar simultáneamente en una isla con población y turistas, el cielo puede convertirse en una de las principales líneas de defensa contra el fuego.

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(Aeronoticias): El 16 de agosto de 2026, la isla griega de Salamina, situada al oeste de Atenas, se convirtió en el escenario de una intensa operación de extinción aérea después de que un incendio forestal avanzara rápidamente impulsado por las condiciones secas y el viento.

La emergencia obligó a evacuar a más de 500 personas, mientras las autoridades desplegaban una importante fuerza de bomberos, vehículos terrestres, aeronaves y helicópteros.

En total, aproximadamente 192 bomberos y 14 aeronaves y helicópteros participaron en las operaciones para intentar contener las llamas.

El incendio comenzó cerca de zonas habitadas

Las llamas se propagaron en una jornada en la que Grecia se encontraba bajo una situación de elevado riesgo de incendios.

Salamina es una isla densamente conectada con el área metropolitana de Atenas y recibe numerosos visitantes durante el verano. Precisamente por eso, la propagación del fuego generó rápidamente preocupación por las viviendas y las personas que se encontraban en las zonas amenazadas.

Las autoridades ordenaron evacuaciones mientras los equipos de emergencia intentaban establecer líneas de contención.

El viento fue uno de los principales factores que complicaron el trabajo.

Cuando las llamas avanzan rápidamente, los helicópteros y aviones de extinción tienen que modificar continuamente sus rutas y puntos de descarga para evitar que el fuego encuentre nuevos caminos hacia zonas habitadas.

14 aeronaves sobre la isla

La dimensión aérea de la operación fue uno de los aspectos más importantes.

Catorce aeronaves y helicópteros fueron movilizados para combatir el incendio desde el aire.

La función de estos medios no era idéntica.

Los aviones de extinción pueden realizar descargas de agua o retardante sobre sectores amplios del incendio, mientras que los helicópteros ofrecen mayor flexibilidad para atacar puntos específicos y trabajar cerca de zonas donde las características del terreno dificultan las operaciones terrestres.

En una isla como Salamina, la proximidad del mar también puede ofrecer una ventaja logística: las aeronaves anfibias pueden utilizar determinadas superficies acuáticas para reabastecerse de agua, siempre que las condiciones de seguridad y oleaje lo permitan.

El fuego llegó durante uno de los fines de semana más concurridos

El incendio se produjo durante el fin de semana de la festividad de la Asunción, una de las fechas más importantes del calendario griego y uno de los periodos de mayor movimiento turístico del verano.

Eso aumentó la complejidad de la emergencia.

Las autoridades no solamente tenían que combatir el fuego.

También debían controlar el desplazamiento de residentes y visitantes y preparar posibles evacuaciones adicionales.

La Guardia Costera griega desplegó embarcaciones en caso de que fuera necesario evacuar personas por mar desde las zonas costeras amenazadas.

Una operación que combinó aire, tierra y mar

La respuesta de Salamina terminó involucrando los tres medios principales disponibles en una emergencia insular.

Desde el aire: aviones y helicópteros atacaban las llamas.

Desde tierra: alrededor de 192 bomberos trabajaban en las zonas afectadas junto con vehículos y equipos de emergencia.

Desde el mar: unidades de la Guardia Costera y embarcaciones especializadas permanecían preparadas para evacuar a personas si las rutas terrestres quedaban comprometidas.

La coordinación era fundamental.

Una aeronave no puede operar libremente sobre un incendio mientras existen otras aeronaves, helicópteros y equipos terrestres trabajando en el mismo espacio.

Los centros de coordinación deben establecer sectores, rutas de aproximación y zonas de descarga para reducir los riesgos de una colisión o de una interferencia entre las aeronaves.

El helicóptero frente al incendio

Para un helicóptero de extinción, cada ciclo comienza con el abastecimiento de agua.

La aeronave despega, se dirige hacia el frente de fuego y libera el agua sobre una zona determinada.

Después regresa a la fuente de abastecimiento y repite el proceso.

La cantidad de agua que puede transportar depende del modelo de helicóptero, del combustible requerido, de la temperatura, de la altitud y de las condiciones del vuelo.

Por eso, aunque desde tierra una descarga pueda parecer pequeña frente a la magnitud de un incendio, cientos de ciclos pueden convertirse en una cantidad considerable de agua colocada exactamente sobre los sectores donde los equipos de tierra necesitan reducir la intensidad de las llamas.

El viento podía cambiar toda la operación

Uno de los principales problemas de los incendios forestales es que la situación puede cambiar en cuestión de minutos.

Un aumento del viento puede hacer que las llamas avancen hacia una nueva zona.

Para las aeronaves, eso significa que un sector identificado como objetivo al comienzo de una misión puede dejar de ser prioritario minutos después.

Los pilotos deben recibir información actualizada constantemente.

Además, las columnas de humo pueden reducir la visibilidad y producir turbulencias asociadas al intenso calor que genera el propio incendio.

Por eso, la extinción aérea requiere una coordinación permanente con los equipos que se encuentran en tierra.

Dos víctimas y varias personas heridas

El incendio tuvo también consecuencias humanas.

Un matrimonio de edad avanzada murió cerca de su vivienda en la zona de Peristeria, según las autoridades citadas por Reuters.

Además, varias personas resultaron afectadas y cinco fueron trasladadas a un centro sanitario local.

La situación llevó a las autoridades a mantener las evacuaciones mientras los equipos intentaban controlar los diferentes frentes del incendio.

Salamina fue parte de una temporada extrema

El incendio de Salamina no fue un episodio aislado.

Durante el verano de 2026, numerosos países europeos enfrentaron incendios forestales alimentados por condiciones de sequedad, temperaturas elevadas y episodios de viento.

España, Francia, Portugal, Serbia, Bélgica y otros países tuvieron que recurrir a grandes operaciones aéreas y, en varios casos, a ayuda internacional.

La aviación terminó desempeñando un papel cada vez más importante porque permite atacar el fuego incluso cuando los vehículos terrestres todavía no han podido alcanzar determinadas zonas.

Una isla convertida en una zona de operaciones aérea

Durante aquellas horas, Salamina dejó de ser simplemente una isla turística frente a Atenas.

El espacio aéreo sobre la zona del incendio se convirtió en una auténtica área de operaciones.

Helicópteros y aviones entraban y salían continuamente de los sectores afectados mientras los bomberos avanzaban por tierra y las embarcaciones permanecían preparadas para una eventual evacuación.

La operación mostró una vez más que combatir un incendio forestal moderno no depende únicamente de tener suficientes bomberos.

También requiere aeronaves, pilotos, coordinadores, fuentes de agua, meteorólogos, equipos terrestres y rutas de evacuación.

Y cuando todos esos elementos tienen que trabajar simultáneamente en una isla con población y turistas, el cielo puede convertirse en una de las principales líneas de defensa contra el fuego.

Fuente: Sebastian Palacin