LA FAA activa un sistema que usa IA para anticipar retrazos en vuelos

Todavía será necesario comprobar cómo funciona SMART a mayor escala y qué resultados concretos consigue una vez que su utilización se extienda a otras regiones. Pero su entrada en operación marca un paso importante hacia una gestión del tráfico aéreo basada no solamente en conocer dónde están los aviones, sino también en anticipar dónde estará el problema antes de que aparezca.

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(Aeronoticias): ESTADOS UNIDOS.— La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) comenzó a utilizar un nuevo sistema de gestión del espacio aéreo diseñado para anticipar congestiones y posibles retrasos antes de que estos afecten a los vuelos comerciales. La plataforma, denominada Strategic Management of Airspace, Routes and Trajectories (SMART), representa un cambio en la manera en que los controladores y especialistas pueden planificar el movimiento de miles de aeronaves dentro del sistema estadounidense.

La nueva herramienta empezó a utilizarse de manera limitada en el espacio aéreo que rodea Washington D. C., como primera etapa de una implementación que posteriormente pretende extenderse a otras regiones del país. Su objetivo no es controlar directamente los aviones ni sustituir a los controladores aéreos, sino proporcionarles información y recomendaciones para anticiparse a situaciones que normalmente obligarían a reaccionar cuando la congestión ya se ha producido.

Uno de los elementos más llamativos de SMART es la cantidad de información que puede concentrar. De acuerdo con la FAA, el sistema integra aproximadamente 200 fuentes de datos, entre ellas información meteorológica, rutas de vuelo, demanda de tráfico, capacidad del espacio aéreo y de los aeropuertos y datos relacionados con la disponibilidad de controladores. La plataforma combina estos elementos para ofrecer una representación más completa de cómo podría evolucionar el tráfico durante las horas siguientes.

La diferencia fundamental está en pasar de una gestión principalmente reactiva a una gestión predictiva. Cuando una tormenta reduce la capacidad de un sector aéreo, cuando demasiados vuelos intentan utilizar simultáneamente una misma ruta o cuando un aeropuerto comienza a recibir más tráfico del que puede procesar, el sistema tradicional puede verse obligado a imponer restricciones, modificar rutas o mantener aeronaves en espera.

SMART busca detectar esas situaciones con anticipación. El sistema puede analizar la demanda prevista y las condiciones que podrían afectar la capacidad del espacio aéreo para que los especialistas puedan realizar ajustes antes de que se forme una congestión significativa.

Esto resulta especialmente importante en Estados Unidos, donde la red aérea debe coordinar decenas de miles de operaciones. La FAA señala que el nuevo sistema está pensado para estudiar las condiciones futuras con suficiente anticipación, permitiendo que las decisiones de gestión del tráfico se adopten horas, días e incluso semanas antes cuando la planificación lo permita.

La meteorología es uno de los factores en los que esta capacidad predictiva puede resultar especialmente relevante. Una tormenta no solamente afecta al aeropuerto que se encuentra debajo de ella: también puede cerrar temporalmente rutas aéreas, reducir la capacidad de determinados sectores y obligar a cientos de vuelos a utilizar corredores alternativos.

Cuando muchos aviones son desviados simultáneamente hacia las mismas rutas, la congestión puede trasladarse rápidamente de una zona a otra. Una herramienta capaz de combinar las previsiones meteorológicas con los planes de vuelo y la capacidad disponible puede ayudar a identificar esos puntos críticos antes de que se conviertan en un problema operacional.

La FAA explica que SMART puede generar recomendaciones sobre cómo organizar los horarios y trayectorias de los vuelos para utilizar de manera más eficiente la capacidad existente. Sin embargo, las sugerencias no son ejecutadas automáticamente: son revisadas por personal de la agencia y los responsables de las instalaciones de control pueden aceptar o rechazar las recomendaciones.

Eso significa que SMART no es un sistema de “piloto automático” para el tráfico aéreo. Un controlador continúa teniendo la responsabilidad operacional sobre las aeronaves y el sistema no toma el control de ningún avión. Su función consiste en proporcionar una visión anticipada de lo que podría ocurrir y ofrecer alternativas para que los especialistas puedan tomar decisiones con mayor información.

El proyecto forma parte de una modernización más amplia de la infraestructura tecnológica utilizada para administrar el espacio aéreo estadounidense. La FAA también está desarrollando el sistema Flow Management Data and Services, conocido como FMDS, destinado a modernizar las herramientas con las que se equilibran la demanda de tráfico y la capacidad disponible en aeropuertos y sectores de control.

La importancia de esta transición está en que construir nuevas pistas o ampliar inmediatamente un aeropuerto no siempre es posible. En determinadas situaciones, una parte de la capacidad existente puede aprovecharse mejor mediante una planificación más precisa de las rutas, horarios y flujos de aeronaves.

Por ejemplo, si un aeropuerto puede recibir determinada cantidad de aviones durante una ventana de tiempo, el problema no necesariamente consiste en que falte capacidad durante todo el día. Puede producirse simplemente porque demasiados vuelos están programados para llegar durante los mismos minutos. Una herramienta predictiva puede ayudar a distribuir mejor ese tráfico antes de que los aviones estén en el aire.

El sistema también podría tener relevancia durante episodios meteorológicos complejos. La propia FAA explica que SMART está diseñado para anticipar restricciones provocadas por el clima y buscar alternativas de rutas antes de que las aeronaves lleguen a las zonas afectadas. La intención es reducir la necesidad de tomar decisiones de emergencia cuando el tráfico ya está acumulado.

La FAA comenzó la utilización inicial del sistema en el área de Washington D. C. y tiene previsto ampliar progresivamente su utilización a otras partes del país. El despliegue será gradual, precisamente porque la herramienta debe integrarse con las operaciones existentes y con los procedimientos utilizados por los especialistas en gestión del tráfico aéreo.

El desarrollo también refleja hacia dónde está evolucionando la gestión de la aviación comercial. Durante décadas, buena parte del trabajo de los centros de control consistió en procesar información que llegaba en tiempo real y reaccionar ante las condiciones existentes. Con sistemas capaces de procesar grandes volúmenes de información simultáneamente, el objetivo pasa a ser anticipar escenarios y preparar soluciones antes de que se produzca la saturación.

La FAA ya ha señalado que la plataforma no elimina la necesidad de controladores ni sustituye su criterio operacional. En cambio, busca proporcionarles una herramienta adicional para gestionar una red aérea cada vez más compleja, en la que las decisiones tomadas en un aeropuerto pueden tener consecuencias sobre vuelos situados cientos o miles de kilómetros de distancia.

Para los pasajeros, el resultado que se busca es mucho más sencillo de entender: menos aeronaves esperando para despegar, menos vuelos dando vueltas antes de aterrizar, menos desvíos provocados por congestión y una operación más predecible cuando las condiciones meteorológicas comienzan a complicar la red.

Todavía será necesario comprobar cómo funciona SMART a mayor escala y qué resultados concretos consigue una vez que su utilización se extienda a otras regiones. Pero su entrada en operación marca un paso importante hacia una gestión del tráfico aéreo basada no solamente en conocer dónde están los aviones, sino también en anticipar dónde estará el problema antes de que aparezca.

Fuente: Sebastian Palacin