(Aeronoticias): FRANCIA.— Airbus se prepara para hacer volar por primera vez su nuevo A350F, la variante de carga del A350 que busca entrar en uno de los segmentos más exigentes de la aviación comercial: el transporte de mercancías de gran volumen y largo alcance. El vuelo inaugural está programado para este martes 29 de septiembre desde Toulouse, siempre sujeto a las condiciones meteorológicas y a los requisitos operacionales del día.
El protagonista de este momento será el avión de pruebas MSN700, registrado como F-WXLD, que ya completó una serie de ensayos fundamentales en tierra antes de recibir autorización para abandonar la pista. Airbus ha programado el despegue alrededor de las 10:30 de la mañana, hora local, mientras que la transmisión de la jornada comenzará previamente para mostrar los preparativos del nuevo carguero.
El primer vuelo no será una demostración comercial convencional. El A350F llevará una tripulación especializada de ensayos y funcionará prácticamente como un laboratorio volante. Durante la misión se recopilarán miles de parámetros relacionados con la aerodinámica, las cargas estructurales, el comportamiento de los sistemas y las características de vuelo específicas de esta nueva configuración.
Aunque el A350F deriva directamente de una familia de aviones que ya acumula millones de horas de operación, Airbus ha tenido que desarrollar una campaña específica porque el carguero no es simplemente un A350 de pasajeros al que se le retiraron los asientos.
La configuración combina elementos procedentes de diferentes versiones del A350. Según Airbus, el nuevo carguero utiliza una sección delantera del fuselaje equivalente a la del A350-900, mientras que la parte posterior corresponde a una configuración derivada del A350-1000 y también incorpora las alas del A350-1000. Esta combinación produce una geometría propia que modifica el comportamiento aerodinámico y obliga a validar nuevamente el avión como un sistema completo.
Uno de los elementos más importantes es precisamente la enorme puerta destinada a introducir carga en la cubierta principal. Un carguero de este tipo necesita poder recibir mercancías que no podrían ser introducidas por las puertas utilizadas habitualmente en un avión de pasajeros.
El A350F incorpora una gran puerta de carga en el fuselaje posterior, diseñada específicamente para facilitar las operaciones de carga y descarga. La configuración del avión también requirió modificaciones en determinadas instalaciones internas para conservar el máximo espacio útil disponible para las mercancías.
Antes de llegar al vuelo inaugural, Airbus sometió el MSN700 a una extensa preparación en tierra. Entre las pruebas realizadas estuvieron los ensayos de vibración estructural, utilizados para estudiar cómo responde el avión ante diferentes excitaciones mecánicas y validar los modelos que posteriormente se emplearán durante la campaña de vuelos.
Más recientemente, el prototipo completó dos pruebas de despegue abortado a alta velocidad, conocidas en la industria como RTO, por “Rejected Take-Off”. Estas pruebas permiten comprobar el comportamiento del avión cuando se interrumpe un despegue a velocidades elevadas y constituyen una etapa importante antes de comenzar los ensayos de vuelo.
Airbus también ha realizado una preparación especialmente extensa en simuladores. El programa de “Virtual First Flight” incluyó 13 sesiones de aproximadamente cinco horas cada una, utilizando un simulador conectado a bancos de prueba con aviónica real, controles de vuelo y sistemas de control digital de los motores.
La compañía señala que esta configuración virtual representa aproximadamente el 90 % del avión físico. El elemento que todavía necesita ser demostrado en el cielo es precisamente el comportamiento aerodinámico específico del A350F.
Para el primer vuelo, la tripulación utilizará inicialmente un modo de control denominado “Direct Law”, una configuración más básica de las leyes de control de vuelo. Airbus explica que aproximadamente un 10 % de las características aerodinámicas del nuevo modelo todavía debe ser verificado, por lo que la primera etapa de la campaña se realizará con una configuración especialmente conservadora.
La tripulación de pruebas tampoco estará compuesta únicamente por pilotos. Airbus ha preparado un equipo de cinco personas para las primeras operaciones, incluyendo dos pilotos de pruebas y tres especialistas encargados de monitorizar el comportamiento del avión y sus sistemas durante el vuelo.
Después del primer vuelo comenzará una campaña de pruebas mucho más extensa. Airbus prevé aproximadamente 400 horas de ensayos en vuelo para validar el rendimiento aerodinámico y los sistemas del nuevo carguero. Dos aeronaves de pruebas participarán en el programa, cada una equipada con instrumentación especializada para estudiar diferentes aspectos del avión.
La segunda aeronave de pruebas, identificada como MSN701, tendrá un papel especialmente importante en la evaluación de los equipos y sistemas específicos de la versión carguera. Airbus ha previsto una campaña de certificación de alrededor de nueve meses, con la participación de la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea, EASA.
El desarrollo del A350F también refleja una transformación importante en el mercado mundial de carga aérea. Airbus estima que la flota mundial de cargueros deberá crecer considerablemente durante las próximas dos décadas debido al incremento de la demanda de transporte aéreo de mercancías y a la necesidad de reemplazar aeronaves más antiguas.
La compañía calcula que hasta 2044 serán necesarios 2.605 cargueros adicionales, de los cuales unos 935 serían aviones nuevos de fábrica. En ese escenario, Airbus pretende que el A350F ocupe el segmento de los grandes cargueros de largo alcance con una aeronave diseñada desde el principio alrededor de materiales y tecnologías del A350.
Uno de los argumentos principales del proyecto está relacionado con el peso. Una gran parte de la estructura del A350 utiliza materiales compuestos, especialmente polímeros reforzados con fibra de carbono, además de titanio y aluminio. Esta arquitectura permite mantener una estructura relativamente ligera para un avión de semejante tamaño y capacidad.
La eficiencia también es fundamental para el mercado de carga. Para una aerolínea carguera, no basta con transportar una gran cantidad de mercancía: el costo de combustible por tonelada transportada puede determinar la rentabilidad de una ruta. Por eso, Airbus ha planteado el A350F como una plataforma destinada a reducir el consumo y los costos operativos frente a cargueros de generaciones anteriores.
El nuevo avión competirá en un segmento dominado históricamente por grandes cargueros derivados de aeronaves de pasajeros y por modelos específicamente diseñados para carga. Entre sus principales rivales se encuentran el Boeing 777F y el futuro 777-8F, lo que convierte al A350F en una pieza importante dentro de la competencia entre los dos grandes fabricantes occidentales.
La respuesta del mercado ya ha sido significativa. Airbus ha acumulado más de un centenar de pedidos para el A350F, con compañías de carga y operadores internacionales entre sus clientes, mientras que las primeras entregas comerciales están previstas para la segunda mitad de 2027.
Sin embargo, antes de que el primer ejemplar comercial pueda transportar una sola tonelada de mercancía, Airbus tendrá que completar una extensa campaña de certificación. Cada vuelo de pruebas permitirá estudiar una parte diferente del comportamiento del avión, desde sus características aerodinámicas hasta los sistemas de carga, controles, aviónica y operaciones en condiciones específicas.
El vuelo de este 29 de septiembre será, por tanto, mucho más que la primera vez que un A350F abandone la pista de Toulouse. Será el comienzo de la etapa en la que Airbus deberá demostrar en el aire que el concepto desarrollado durante años puede convertirse en un carguero certificado y capaz de operar comercialmente durante las próximas décadas.
Si el calendario se mantiene, el A350F pasará de ser un proyecto que hasta ahora podía verse principalmente en hangares, simuladores y pistas de pruebas a convertirse en una aeronave que comenzará a demostrar sus capacidades directamente en el cielo. Para la aviación de carga, el primer vuelo marcará el inicio de una nueva generación de grandes cargueros de fuselaje ancho.
Fuente: Sebastian Palacin



