(Aeronoticias): Las inundaciones que golpearon Mozambique a comienzos de 2026 obligaron a utilizar una combinación poco habitual de aeronaves: desde un Boeing 747 Jumbo Jet carguero capaz de transportar decenas de toneladas de suministros hasta un pequeño Airbus H130 que terminó realizando cientos de vuelos hacia comunidades a las que ya no se podía llegar por carretera.
La emergencia comenzó después de las lluvias excepcionalmente intensas registradas entre diciembre de 2025 y mediados de enero de 2026. Según el Instituto Nacional de Gestión y Reducción del Riesgo de Desastres de Mozambique, alrededor de 650.000 personas habían sido afectadas en todo el país. Las inundaciones dañaron viviendas, escuelas, carreteras y puentes, complicando el traslado terrestre de alimentos y otros suministros.
Un Boeing 747 aterrizó en Maputo con 88 toneladas
El primer gran puente aéreo internacional llegó a Mozambique el 26 de enero de 2026.
Un Boeing 747 Jumbo Jet de carga aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Maputo con 88 toneladas métricas de suministros humanitarios, en una operación financiada por la Unión Europea a través de ECHO y coordinada con UNICEF.
La carga tenía un valor aproximado de US$552.000 e incluía materiales para atención sanitaria, agua, saneamiento e higiene, nutrición, educación y protección infantil.
También fueron transportadas carpas de alta resistencia destinadas a instalar espacios adaptados para niños, clínicas temporales y otros servicios esenciales en las zonas afectadas.
El avión fue recibido en la terminal de carga de Maputo por representantes del Gobierno mozambiqueño, UNICEF, Naciones Unidas y la Unión Europea, antes de que los suministros fueran preparados para su distribución.
Cuando el Jumbo ya no podía llegar, entró el helicóptero
Pero transportar 88 toneladas hasta Maputo era solamente el primer tramo de la operación.
En las zonas más afectadas, numerosos caminos y puentes habían quedado inutilizados. Allí apareció una aeronave mucho más pequeña, pero capaz de operar directamente cerca de las comunidades aisladas.
El Airbus H130, operado por BAC Helicopters y utilizado en coordinación con el Programa Mundial de Alimentos, fue enviado a la provincia de Gaza.
La misión comenzó el 4 de febrero de 2026, cuando el helicóptero voló hacia la zona para incorporarse a las operaciones de distribución. Durante aproximadamente dos semanas permaneció desplegado realizando entregas desde un aeropuerto regional afectado por las inundaciones.
En total, el piloto acumuló más de 50 horas de vuelo durante la misión.
Un helicóptero convertido prácticamente en un avión de carga
Para maximizar el espacio disponible, BAC Helicopters retiró los asientos traseros del H130 y configuró la cabina para transportar carga.
El modelo tiene un peso máximo de despegue de 2.500 kg, aunque la cantidad que podía transportar en cada vuelo dependía de factores como el combustible necesario, el peso de la carga y las condiciones de la misión.
La operación exigía calcular cuidadosamente cada kilogramo.
Cuanto más combustible necesitaba el helicóptero para alcanzar una zona remota, menor era el margen disponible para transportar suministros. Por eso, el equipo realizaba cálculos de peso y balance antes de cada salida para conseguir el mayor número posible de entregas.
Aterrizajes donde prácticamente no existía una pista
Uno de los mayores desafíos no era solamente transportar la comida, sino encontrar dónde aterrizar.
Antes de cada primer aterrizaje en una zona determinada, el piloto realizaba un reconocimiento aéreo para buscar superficies suficientemente firmes y seguras.
En algunos casos, desde el aire se identificaban terrenos más planos, zonas con vegetación más corta o superficies con menos polvo que las previstas inicialmente.
El H130 resultaba particularmente útil para este tipo de operación por su tamaño relativamente compacto y por la visibilidad que ofrece su cabina.
Una vez en tierra, los equipos descargaban los suministros y el helicóptero regresaba para preparar el siguiente vuelo.
Dos escalas completamente diferentes del mismo puente aéreo
La operación mozambiqueña demuestra cómo una respuesta humanitaria puede necesitar aeronaves completamente diferentes.
El Boeing 747 permitió mover una enorme cantidad de suministros desde el exterior hasta el principal punto logístico del país: 88 toneladas en un solo vuelo.
El Airbus H130, en cambio, fue utilizado para el último tramo, entrando en áreas donde la infraestructura terrestre había quedado destruida o era impracticable.
Uno funcionó como un auténtico camión aéreo intercontinental.
El otro como un vehículo de distribución aérea de última milla.
Entre ambos extremos se construyó un puente logístico capaz de llevar ayuda desde un avión de gran capacidad hasta comunidades aisladas por el agua.
Y ese fue precisamente uno de los grandes desafíos de Mozambique en 2026: no solamente conseguir ayuda, sino encontrar una forma de hacerla llegar a quienes habían quedado separados del resto del país.
Fuente: Sebastian Palacin



