(Aeronoticias): Cuando el ciclón Ditwah golpeó Sri Lanka el 28 de noviembre de 2025, las inundaciones y los daños en la infraestructura dejaron comunidades enteras con dificultades para recibir suministros. La respuesta internacional terminó convirtiéndose también en una operación de transporte aéreo, con dos Lockheed Martin C-130J Super Hercules encargados de llevar ayuda directamente a algunas de las zonas más afectadas.
El balance de la operación fue publicado por la Fuerza Aérea de Estados Unidos el 5 de enero de 2026. Los dos aviones transportaron a 79 efectivos y suministros humanitarios, realizando durante una semana un total de 12 misiones aéreas desde la base de Katunayake.
El C-130J como puente aéreo
El C-130J Super Hercules está diseñado precisamente para operaciones en las que la capacidad de carga y la posibilidad de operar desde aeródromos relativamente austeros son importantes.
En Sri Lanka, su misión no consistió simplemente en llevar ayuda hasta la capital.
Los aviones realizaron vuelos hacia diferentes puntos del país para acercar los suministros a las comunidades que habían quedado aisladas o tenían mayores dificultades de acceso por tierra.
Durante la operación, los C-130J distribuyeron 377.150 libras de ayuda, equivalentes a aproximadamente 171 toneladas.
La carga incluía alimentos, agua potable, refugios, artículos de primeros auxilios y equipos de comunicaciones.
Seis destinos dentro de Sri Lanka
Las misiones partieron de Katunayake Air Base y alcanzaron seis zonas particularmente afectadas:
Ampara, Anuradhapura, Jaffna, Mattala, Ratmalana y Trincomalee.
La distribución desde el aire permitió que las operaciones de ayuda pudieran concentrarse en comunidades que todavía necesitaban suministros, mientras otros equipos terrestres se ocupaban de las zonas que sí podían ser alcanzadas por carretera.
En lugares como Jaffna y Anuradhapura, las imágenes oficiales muestran a personal estadounidense, miembros de las fuerzas armadas de Sri Lanka y civiles trabajando juntos para descargar y redistribuir las cargas de los C-130J.
Una operación de 12 vuelos
La cifra de 12 salidas muestra la verdadera dimensión del puente aéreo.
No se trató de un único vuelo de emergencia, sino de una cadena de misiones realizadas durante aproximadamente una semana.
Cada aeronave debía ser cargada, trasladarse hasta el siguiente punto de distribución, descargar y volver a incorporarse al ciclo logístico.
Para una operación humanitaria, esa capacidad de repetir vuelos rápidamente es una de las principales ventajas de un avión como el C-130J.
Mientras un gran avión estratégico puede transportar enormes cantidades de carga desde otro continente, el Hercules puede utilizarse posteriormente para repartir esa ayuda dentro del territorio afectado.
Más que llevar cajas
La respuesta estadounidense también incluyó equipos destinados a reforzar la infraestructura necesaria para mantener funcionando el puente aéreo.
El paquete humanitario estadounidense alcanzó US$2,1 millones y fue anunciado dentro de las primeras 72 horas posteriores al impacto del ciclón.
Además de la ayuda humanitaria, se enviaron camiones de combustible, montacargas, iluminación, generadores, repuestos y cargadores portátiles para carga aérea.
Estos equipos permitían que la Fuerza Aérea de Sri Lanka pudiera recibir, abastecer, cargar y mover suministros durante las operaciones de emergencia.
El costo humano del ciclón
El desastre había provocado una emergencia de gran escala.
Según el balance citado por la Fuerza Aérea estadounidense al 31 de diciembre, 205.238 personas habían sido desplazadas, mientras que 644 personas habían fallecido y más de 175 permanecían desaparecidas.
En el momento más crítico de la emergencia, alrededor de 1,2 millones de personas necesitaban asistencia humanitaria.
En ese contexto, el transporte aéreo permitió acortar una parte de la cadena logística.
La carga podía llegar primero a una base aérea y desde allí continuar inmediatamente hacia otras localidades mediante vuelos del C-130J.
El Hercules en su papel más importante
El C-130J es conocido mundialmente como uno de los principales aviones de transporte táctico.
Pero operaciones como la de Sri Lanka muestran una de sus funciones menos visibles: convertirse temporalmente en un puente aéreo humanitario.
No se trataba de transportar pasajeros ni de realizar una misión de combate.
Los mismos aviones utilizados habitualmente para mover personal, vehículos y equipos militares fueron empleados para transportar agua, alimentos, refugios, material médico y comunicaciones hacia poblaciones afectadas por una catástrofe natural.
En una semana, dos C-130J realizaron 12 vuelos y movieron aproximadamente 171 toneladas de ayuda.
La operación demostró que, cuando las carreteras y las rutas terrestres dejan de ser suficientes, la pista de un aeropuerto puede convertirse en el comienzo de una cadena logística capaz de mantener conectadas a comunidades enteras.
Fuente: Sebastian Palacin



