El director de mercadotecnia de Oxygen, Sebastián Gómez, dijo que el productor que ofrece «no contiene derivados del tabaco, sólo aroma y vapor de agua». En cuanto a las diferencias entre los cigarrillos electrónicos que contienen nicotina y los que no la tienen, Verra dijo que en el caso de los primeros, cuando la sustancia es liberada en ciertas cantidades, puede producir efectos tóxicos, adictivos y psicológicos.
«No está regulada la cantidad de nicotina que emiten estos productos», advirtió. Respecto a los que no contienen nicotina, en julio pasado la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos detectó agentes carcinogenos como la nitrosamina y toxinas químicas como etilenglicol, un ingrediente usado como anticongelante.
La consultora regional en tabaquismo de la Fundación Interamericana del Corazón, Verónica Schoj, señaló que el producto se vende como «la versión moderna del cigarrillo light», que en su momento se presentaba como una forma menos dañina de fumar, pero luego se demostró que causaba una mortalidad igual o mayor que el cigarrillo común. Consumidores del cigarrillo electrónico como Verónica Rodríguez Murguiondo, de 43 años de edad, quien fuma un paquete por día, admitió que el sabor del dispositivo no es muy bueno, sin embargo dijo que está dispuesta a acostumbrarse para poner fin su ansiedad y ganas de fumar.
María José, de 44 años de edad, señaló por su parte que no reemplazará los cigarrillos tradicionales, porque el cigarrillo electrónico tiene un gusto dulzón y agrio. Alejandro, de 37 años, comentó que el cigarrilo electrónico, pese a su sabor raro puede ser útil en lugares donde no está permitido fumar.