(Aeronoticias): ESTADOS UNIDOS.— El Aeropuerto Internacional de San Francisco (SFO) recuperó una parte importante de su capacidad operacional tras reabrir la pista 1R, que permaneció cerrada durante seis meses por un amplio proyecto de rehabilitación. La pista volvió a operar el 29 de septiembre, varios días antes de la fecha inicialmente prevista.
La intervención comenzó el 30 de marzo y obligó al aeropuerto a reorganizar prácticamente toda su operación de despegues y aterrizajes. Durante las obras, las pistas 28L y 28R concentraron las operaciones aéreas, mientras que la pista paralela 1L fue utilizada como calle de rodaje para ayudar a reducir la congestión en tierra.
El proyecto no consistió únicamente en volver a pavimentar la superficie. Los trabajos incluyeron mejoras en las calles de rodaje próximas, renovación de sistemas de iluminación, instalación de nueva señalización y repintado de las marcas utilizadas por las tripulaciones y los vehículos aeroportuarios.
La reapertura tiene especial importancia porque SFO es uno de los principales aeropuertos de la costa oeste de Estados Unidos y maneja un intenso volumen de vuelos nacionales e internacionales. Durante el cierre, la combinación entre la reducción de pistas disponibles y cambios en los procedimientos de llegada de la Administración Federal de Aviación (FAA) redujo considerablemente la capacidad de recepción de aeronaves.
En el momento más restrictivo, el aeropuerto llegó a manejar una capacidad potencial de aproximadamente 36 llegadas por hora, frente a unas 54 que podían alcanzarse anteriormente en determinadas condiciones. Con la reapertura de la 1R y los procedimientos modificados por la FAA, SFO espera recuperar una capacidad de aproximadamente 45 a 48 llegadas por hora, dependiendo del clima y de las condiciones operativas.
La diferencia es especialmente importante en un aeropuerto situado en una zona donde el viento y la meteorología tienen una influencia directa sobre la configuración de las pistas. SFO utiliza distintas combinaciones de pistas dependiendo de la dirección e intensidad del viento, por lo que disponer nuevamente de su infraestructura completa permite a los controladores contar con más alternativas para distribuir el tráfico.
La obra también obligó a modificar temporalmente los flujos de aeronaves. Con la pista 1R fuera de servicio, determinadas operaciones tuvieron que concentrarse sobre las pistas orientadas hacia la bahía, mientras que los controladores debieron utilizar procedimientos de separación y secuenciación para mantener un flujo seguro de aeronaves.
El propio aeropuerto había advertido antes del inicio de los trabajos que la reducción de infraestructura podía generar demoras durante los períodos de mayor demanda. La planificación contemplaba originalmente seis meses de cierre y una reapertura para comienzos de octubre, pero los trabajos avanzaron por delante del calendario y permitieron recuperar la pista el 29 de septiembre.
La recuperación de la pista también coincide con una modificación progresiva de la utilización del resto del sistema aeroportuario. Según la planificación publicada por SFO, desde el 3 de octubre la mayoría de los despegues volvería a desplazarse hacia las pistas 1L y 1R, mientras que las pistas 28L y 28R continuarían siendo utilizadas según las condiciones meteorológicas y las necesidades de las aeronaves.
Más allá del pavimento, este tipo de obras demuestra la complejidad de mantener operativo un gran aeropuerto mientras se moderniza su infraestructura. Una pista no es solamente una superficie de hormigón o asfalto: también integra iluminación, señalización, calles de rodaje, sistemas de navegación, procedimientos de control y una extensa red eléctrica y tecnológica.
Para las aerolíneas, recuperar capacidad significa además disponer de mayor margen para programar vuelos y absorber perturbaciones cuando aumenta la demanda o aparecen condiciones meteorológicas adversas.
La reapertura de la 1R devuelve así a San Francisco una herramienta fundamental para gestionar su creciente tráfico aéreo. Después de seis meses de restricciones, el aeropuerto vuelve a disponer de una configuración mucho más flexible para coordinar llegadas, salidas y movimientos en tierra.
El proyecto demuestra que, en los grandes aeropuertos, una obra de infraestructura aparentemente invisible para el pasajero puede tener un impacto directo sobre miles de vuelos. Una pista renovada no solo permite que los aviones vuelvan a despegar y aterrizar: también aumenta la capacidad del sistema completo y proporciona a los controladores más opciones para mantener el flujo de aeronaves.
Fuente: Sebastian Palacin



