El auge del partido Verde en Alemania

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(Aeronoticias).- A primera vista, en las elecciones de la ciudad-estado de Bremen, celebradas este domingo (22.5.2011), no parece haber ocurrido nada trascendental: la coalición integrada por el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) y Los Verdes conservó el poder que ya tenía, el alcalde seguirá siendo Jens Böhrnsen y el Partido Liberal (FDP) volvió a demostrar que puede soportar con estoicismo el hecho de quedar excluido de un Parlamento regional una que otra vez.

Pero cuando el resultado de los comicios de Bremen se contempla desde la perspectiva de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) se hace evidente una tendencia que podría representar el final de una era para el partido de la canciller alemana, Angela Merkel: aunque él ha sido derrotado en elecciones regionales previas este año, esta es la primera vez en la historia de la República Federal Alemana que los democristianos quedan en tercer lugar en un Estado federado occidental.

Los «partidos atrapalotodo»
En Bremen fue dejado atrás un grupo político que desde el final de la Segunda Guerra Mundial se ha percibido a sí mismo como la encarnación del término “partido atrapalotodo”. Pocos años después, el SPD hizo todo lo posible por aumentar su poder de convocatoria y convertirse en un partido de masas, pero antes de eso se definía –y a mucha honra– como el partido de los trabajadores. Otros grupos, como el FDP y Los Verdes, han conservado su carácter de partido clientelista durante décadas.

Y, sin embargo, también eso parece estar cambiando; por lo menos en el caso de Los Verdes. Quienes fundaron el brazo político del movimiento ambientalista nunca habían querido erigirse en un partido de masas; a sus ojos, eso equivalía a alinearse con los valores conservadores y burgueses de políticos privilegiados y arrogantes. Ahora, sus representantes han comenzado a ser elegidos hasta por personas que costaría asociar con su agenda ecológica, en el sentido estricto de la palabra.

Los Verdes, ¿un partido de masas?
La máxima autoridad del Estado federado de Baden-Wurtemberg es un representante de Los Verdes y el partido está representado en todos los parlamentos regionales, menos en el de Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Además, Los Verdes integran los Gobiernos regionales en Sarre, Renania-Palatinado, Renania del Norte-Westfalia y Bremen. ¿Se convierten Los Verdes en un Volkspartei (partido atrapalotodo) a su pesar? El éxito no les molesta, pero el mote sí.

“Nosotros no somos un partido atrapalotodo y, a más tardar desde este 22 de mayo, la CDU tampoco lo es más”, dijo la líder de Los Verdes, Claudia Roth; a su juicio, lo mejor es dejar que esa denominación desaparezca. “Ese término tiene una carga histórica demasiado pesada”, acotó Roth. Volkspartei o no, Los Verdes han comenzado a robarle electores a la CDU y al FDP –antes sólo se los quitaba al SPD­– porque los votantes comienzan a percibir a ese partido como el más competente en materia económica.

La era de la política verde
Su programa –orientado hacia la economía sustentable, la generación de energía renovable, la homologación de derechos civiles hasta ahora pasados por alto, el reconocimiento del derecho a la individualidad y a la autorrealización de los trabajadores independientes, los pequeños y medianos empresarios– ha ganado cada vez más reconocimiento. Y si Los Verdes aprovechan la relevancia adquirida por el tema de la seguridad en las plantas atómicas para promover el abandono de la energía nuclear, es probable que los próximos años terminen siendo descritos, en retrospectiva, como el principio de otra era en Alemania: la de la política verde.

Autor: Heiner Kiesel / Evan Romero-Castillo Editora: Emilia Rojas Sasse Fuente: DPA

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