EL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU CONDENÓ LAS INTIMIDACIONES A LA EMBAJADA DE BRASIL EN HONDURAS

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El consejo de seguridad de la ONU condenó hoy las intimidaciones a la embajada de Brasil en Honduras, donde está refugiado el presidente constitucional Manuel Zelaya, luego de que se conociera que fuerzas policiales y militares arrojan gases lacrimógenos contra la delegación diplomática. En una declaración -que leyó a la prensa la embajadora estadounidense ante la ONU Susan Rice, titular por este mes del Consejo-, el cuerpo instó al régimen de facto a que «se asegure la seguridad de todos» en la embajada y se preserve la «inviolabilidad» de la misión.

Además, el Consejo reclamó que se reinstaure el total de suministro de agua, luz, comida y de las comunicaciones a la legación diplomática brasileña, y llamó a las partes a «mantener la calma». El encuentro fue a pedido de Brasil, cuyo canciller, Celso Amorim, había pedido un rato antes protección para la embajada y denunciado «el asedio» y la «intimidación» a que es sometida la sede diplomática en Tegucigalpa.

EL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU CONDENÓ LAS INTIMIDACIONES A LA EMBAJADA DE BRASIL EN HONDURAS

Amorim detalló el corte de suministro de agua, luz y teléfono y el racionamiento de comida, así como la instalación de equipos de sonidos perturbadores alrededor de la embajada, medidas que -advirtió- violan la Convención de Ginebra. Parte del relato tenía que ver con el hecho de que militares y policías lanzaron gases lacrimógenos contra la embajada, con marcados efectos tóxicos y respiratorios para las cerca de 100 personas que permanecen junto a Zelaya, quien denunció los hechos por varios medios.

La esposa del mandatario, Xiomara Castro, reveló que ella podía ver como los policías «están lazando gases tóxicos, con las caras tapadas» y denunció que la gente adentro de la sede sufría «taquicardia, mareo, nauseas, dolor de cabeza, sequedad en garganta, y algunos sangraban la nariz. Los militares extendieron el cerco perimetral de la embajada para impedir el acceso de personas y alimentos a la sede diplomática, reportó la agencia Ansa, y Zelaya informó que las casas aledañas había sido además vaciadas y ocupadas por fuerzas del régimen.

En declaraciones al canal América Noticias de Buenos Aires, Zelaya detalló que estaba con una máscara sobre su rostro, «la garganta muy seca y al lado de un aparato de aire acondicionado para poder respirar algo de aire limpio». «Quieren que salgamos al patio, pero hay francotiradores por todos lados», advirtió el mandatario, que regresó a su país el lunes, 85 días después del golpe del 28 de junio que lo desalojó del poder.

Zelaya denunció que hasta ayer había «interferencias de las líneas y las comunicaciones, pero hoy empezaron con armas químicas», y evaluó que la comunidad internacional «debe reaccionar ante esta violación de territorio» brasilero, como se considera a la embajada según la Convención de Viena.

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