Caso Sodalicio: Llegó la hora de ‘ciprianizar’ todo

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(Aeronoticias).- Es antiético realizar una denuncia sin fundamento, por lo tanto parece que el demandante, Daniel Germán Vega, sólo busca protagonismo en un afán de aferrarse a la conspiración de moda contra una milenaria institución para ganar prestigio como presidente del Instituto de Defensa de los Derechos del Menor – IDDEREM.

Necesitamos visibilizar los hechos, hacer más transparente el proceso, agilizarlo, profundizarlo pero no llegar al punto de «ciprianizar» los testimonios con la finalidad de «bajarse» al Cardenal.

Por otro lado, resulta provechoso que los testimonios de los sodálites que acusan a Luis Fernando Figari, Fundador del Sodalicio de Vida Cristiana de haber cometido abusos sexuales contra ellos, hayan sido recogidos en un libro cuyo autor mostró en estos últimos años una gran antipatía hacia la Iglesia Católica.

El periodista Pedro Salinas quien quiso alguna vez poner a su obra por título «Me cago en Dios», es ahora el personaje que intenta cumplir con su objetivo final, desacreditar a la Iglesia y a sus autoridades para tal vez, saciar su sed iracunda contra una institución que permanece fiel a sus principios doctrinales cristianos pese a sus errores humanamente aceptados y reconocidos.

La absurda idea de pretender hacernos creer que «solo el liberalismo salvará al país», es dejarse llevar por una corriente ideológica que atenta contra nuestras costumbres, nuestro estilo de vida e incluso puede llegar a transgredir nuestra sociedad. Y es que él cuando de críticas hacia la Iglesia se trata, es el primero en expresar en sus líneas el llamado a un Estado abrazado por el laicismo.

Así pues, en medio de todo este lío de denuncias la autoridad competente para continuar con las investigaciones no está en el Arzobispado de Lima, tampoco en el Tribunal Eclesiástico sino en la Santa Sede.

Es un camino vertiginoso, un proceso detallado, con muchos obstáculos por superar incluso dentro de la propia Iglesia pero al final los resultados ya sea por la vía civil o eclesiástica encontrará a los responsables y sobre ellos caerá todo el peso de la ley.

No pretendamos crear un clima de escándalo, ruido y protagonismo de momento cuando el principal asunto es resolver lo que se está tratando de esclarecer. El intento por desacreditar a instituciones de gran carga moral y formación cristiana en el país es un acto cobarde que busca desplazar el conservadurismo por el liberalismo.

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